Motivación

Estimadas Familias:

¡Les saludo con la paz del Señor, deseándoles una Semana de la familia 2007 (30 Septiembre-7 Octubre) llena de bendiciones y frutos cristianos!

El tema central de reflexión  -que hay que llevar a la oración y la práctica- es: 

“Matrimonio y familia

escuela de amor,

misionera de la vida”

El altar familiar y la cartilla con los temas propuestos nos pueden ayudar mucho a orar y conversar en familia, recordando la promesa de Jesús: “Donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”  (Mt 18,20).

En la reflexión de esta semana vale  la pena tener presente las palabras del Papa Benedicto XVI, en Aparecida (Brasil):

“La familia,  “patrimonio de la humanidad”, constituye uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos.   Ella ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente.  Sin embargo, en la actualidad sufre situaciones adversas provocadas por el secularismo y el relativismo ético, por los diversos flujos migratorios internos y externos, por la pobreza, por  la inestabilidad social y por legislaciones civiles contrarias al matrimonio que, al favorecer los anticonceptivos y el aborto, amenazan el futuro de los pueblos”.   Agregaba: “La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de los hijos” (Disc. en la Inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, 13 de mayo, 2007)

Con razón,  los Obispos de Chile en su Carta sobre la familia dicen: “No nos equivocamos al decir que los amores más intensos y profundos de todos los seres humanos son el amor conyugal, el amor paterno y el amor materno, el amor filial y el amor fraterno, en una palabra, el amor familiar. Por estos amores nos jugamos la vida. Por ellos nos desvivimos, nos esforzamos y trabajamos. Por ellos tomamos mil iniciativas creativas, con el sólo deseo de hacerlos felices. Por ellos aprendemos a postergarnos, a sacrificarnos, a encontrar la hermosura de la abnegación y de la compasión. La familia es la mejor escuela de amor que existe sobre la tierra. El Catecismo de la Iglesia Católica (n.2206) nos dice que las “relaciones en el seno de la familia entrañan una afinidad de sentimientos, afectos e intereses que provienen sobre todo del mutuo respeto de las personas” (Matrimonio y Familia, Conferencia Episcopal de Chile N° 91, pág. 48)

En el plan de Dios,   el matrimonio está llamado a ser fuente de vida, siendo los padres  y esposos  el núcleo central de la familia.  Ellos -junto con los abuelos-  transmiten la fe, las tradiciones e historia; son los responsables del quehacer familiar, los formadores de sus hijos (o nietos).   Ellos son los que dan el clima emocional de la familia; clima de amor, de dolor, de esperanza o frustración. Si el matrimonio se ama, los hijos se sienten seguros; por el contrario, si no existe amor, los hijos pierden la confianza y se originan estilos familiares distorsionados.

De esta forma la familia, comunión de amor y vida, está llamada a ser “misionera de la vida”

Esto  deseamos para nuestras familias y se lo pedimos a la Sagrada Familia de Jesús, María y José,

Con mi bendición llena de afecto, 

+ CRISTIÁN CARO CORDERO
Arzobispo de Puerto Montt
Presidente

Comisión Nacional de Pastoral Familiar