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Celebración con Jóvenes
(Ficha facilitada por el ISPAJ, tomada de “Jóvenes para un pueblo nuevo” )
Actividad: Los Jóvenes dialogan sobre la familia.
- Objetivo: Reflexionar acerca de la dinámica interna de la propia familia, profundizando en las relaciones conflictivas y acogiendo la invitación del Señor a vivir con un corazón nuevo..
- Quienes son convocados: Todas las comunidades juveniles.
Dónde se realizará: Parroquias, Capillas, Colegios, Colegios.
Motivación
El coordinador invita a los jóvenes a entrar en el tema reflexionando sobre lo que significa esta semana de la Familia para la Iglesia, y por qué es importante que los jóvenes reflexionen sobre la Familia..
- Oración inicial.
- Motivación
Trabajo grupal
El coordinador invita a los jóvenes a anotar brevemente en un papelógrafo, colocado previamente en la sala de trabajo, una palabra que asocien con FAMILIA. Compartir brevemente lo que nos dicen estas palabras.
Profundización de la experiencia.
El coordinador invita a relazar un trabajo personal:
- Se entrega una hoja de papel , donde cada joven escribirá cómo percibe a los miembros de su familia y la relación que se da entre los diferentes miembros del grupo familiar. Para expresar el grado de acercamiento entre los integrantes de la familia, se colocará el nombre de cada uno dentro de un círculo, siendo el círculo más grande el que representa a la persona que tiene más importancia o influencia en la familia.
- Una vez finalizado el momento anterior se invita a los jóvenes a reflexionar las siguientes preguntas:
¿ En mi familia, entre quienes se da una relación con mayor dificultad.
¿Entre quienes siento que las relaciones son más satisfactorias?
- El coordinador invita a compartir en parejas el gráfico de sus hojas y la reflexión.
- El coordinar invita a compartir brevemente ¿cómo nos resulto el Ejercicio? ¿Qué me aporto?
Análisis de la Experiencia
El animador invita a profundizar en las relaciones familiares. Pare ello cada uno mira su trabajo anterior y piensa:
- ¿Con quién de mi familia siento que tengo o he tenido más dificultades en la relación ¿
una vez que todos han pensado en la personas de su familia, el animador los invita a reunirse en parejas, sentarse frente a frente e improvisar un diálogo en que cada uno hable de sí mismo con su pareja, como si fuera aquél familiar con quien tiene más dificultad den la relación. Mientras realizan la conversación, toman conciencia de lo que dicen, de qué sentimientos expresa y cómo se sienten. Por ejemplo, si Esteban siente que es su padre con quien tiene más dificultad, hablará con su pareja como si fuera su padre hablando de Esteban. Y su pareja hablará siempre como si fuera con el padre de Esteban, con quien dialoga.
Una vez que han cinco minutos de diálogo el animador invita a detener el ejercicio y compartir la experiencia:
- ¿Cómo se sintieron? ¿Qué descubrieron?
Cuando todos han compartido su experiencia en el ejercicio anterior, para apoyar los descubrimientos, el animador invita a realizar el siguiente ejercicio:
Dos participantes se sientan frente a frente, el animador pone un libro en el medio a la altura de los ojos, dejando que uno pueda ver solamente la tapa y el otro solamente la contratapa (El libro el libro debe tener tapa y contratapa diferentes y con ilustraciones o palabras en ambos lados). Se pide a cada uno que describa lo que ve. Luego pide que se cambien de asiento y digan si lo que ven era como se lo habían imaginado por la descripción del otro.
Se invita a comentar libremente
¿Qué nos dice el ejercicio?
Aporte a la reflexión
La familia es una unidad en la cual el comportamiento de cada miembro está relacionado con el de los demás miembros y depende a la vez de ellos. Influye sobre los demás y es influido por éstos.
Para entender bien las relaciones familiares se puede decir que esto es como un círculo, en el que la conducta de cada miembro se puede entender a la vez como un estímulo y respuesta para la conducta de los demás. Los miembros de una familia se relacionan en forma circular. Es por esto que no tiene sentido de hablar de hablar de quien es el causante inicial de una comunicación o comportamiento.
La importancia que esto tiene para nosotros, reside en que con mucha frecuencia, se corta arbitrariamente esta cadena de comportamientos interrelacionados y se identifica un comportamiento como efecto exclusivo del comportamiento del otro, sin considerar que, a su vez, este comportamiento provoca el primero
Por ejemplo, el padre dice: “Me enojo y le exijo a mi hijo que estudie porque es flojo...”
El hijo dice: “No estudio porque mi papá me molesta tanto con el asunto, que me da rabia”.
Entonces el padre se enoja porque el hijo no estudia y el hijo no estudia porque el padre se enoja.
Es evidente que ambas maneras de percibir la relación son parciales. Cada uno hace una “puntuación de los hechos” según su propias perspectiva. Sin embargo, desde fuera, el comportamiento de cada uno puede ser considerado simultáneamente como causa y efecto en la relación.
Generalmente, al comunicarnos nos basamos en un supuesto falso de que los demás cuentan con la misma información que uno posee, o bien, que existe una sola realidad compartida por todos y que, por lo tanto, puede ser interpretada de una única manera.
Funcionamos con una tendencia “objetivadora”, como si fuera posible que todos viéramos los hechos de la misma manera. Nos olvidamos que lo “subjetivo”, la manera en que cada uno ve los hechos, tiene un valor que no se puede desconocer porque tiene que ver con la experiencia personal, los sentimientos y preocupaciones.
Cada uno de nosotros pertenece a su familia de una manera particular. Es padre o es madre, es hijo o es hija, es el segundo o es el menor. Esta “ubicación” especial que cada uno tiene, da una experiencia tan particular que es “como si” cada uno perteneciera a una familia diferente.
Olvidar que hay tantas versiones del mundo como personas existen, genera una serie de conflictos de relación. Hace que cada uno sienta que cualquier “puntuación de los hechos” distinta a la propia tiene que deberse necesariamente a la mala intención, o a la irracionalidad del otro.
Estas explicaciones nos permiten comprender que la mayoría de los conflictos familiares, se deben al hecho de que cada uno busca que los demás acepten su versión de los hechos como la única correcta.
Si nos ponemos en el lugar del otro, podemos reconocer que, a la base de su comportamiento, no hay mala intención ni irracionalidad. La gran motivación que nos guía a todos en la familia es el amor, el cariño, el querer el bien del otro aunque se den conflictos tensiones y sentimientos encontrados.
Es precisamente el efecto que siempre está presente en la familia, lo que hace posible reconstruir la relación y buscar entre todos mejorarla.
Oración final
(en el centro de la sala se coloca un tapete, una Biblia abierta en el texto que se va a leer y una vela encendida)
El animador invita a profundizar la reflexión desde la mirada de la fe. Frente a lo que vivimos en nuestra dinámica familiar, ¿qué nos dice la fe?. El animador invita a escuchar la Palabra de Dios y la introduce diciendo:
El texto que vamos a escuchar es del Antiguo Testamento, tomado del profeta Ezequiel, quien vivió entre los años 593 a 571 A.C. todo el mensaje del profeta Ezequiel se puede sintetizar en una idea: hay que renovarse interiormente. Escuchemos lo que nos dice Ez 36, 26-28
El animador invita a reflexionar en silencio las siguiente pregunta:
¿Qué actitudes y tareas concretas me puedo proponer, que contribuyan a mejorar las relaciones en mi familia?
Se invita a compartir libremente la reflexión. Una vez que se ha compartido se invita a realizar un canto y se finaliza rezando el Padre nuestro.
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