Laicos de La Legua: “Gracias padre Gerardo por luchar contra la droga y la violencia”

En una celebración eucarística realizada el sábado 25 de septiembre en la parroquia San Cayetano de La Legua, el Arzobispo de Santiago agradeció el servicio de dos décadas del sacerdote francés Gerardo Ouisse y dio la bienvenida al nuevo párroco, padre Pablo Palma. Los laicos de la comunidad tuvieron sentidas expresiones de bienvenida y reconocimiento para ambos: “Bienvenido padre Pablo y gracias padre Gerardo, que desde el 2002 lucha contra la droga y la violencia”.

El cardenal Celestino Aós ingresó al templo en medio de una animada comunidad leguina que cantaba con fuerza: "Somos del Señor, un pueblo nuevo caminante y luchador. Somos de La Legua, rostro nuevo, vida y resurrección. En Egipto antiguamente, en medio de la opresión, Dios liberó a su pueblo, y hoy camina entre nosotros, gritando liberación".

Al inicio de la celebración el primero en tomar la palabra fue el párroco saliente, Gerardo Ouisse, quien saludó "a la comunidad San Cayetano y a quien va a ser el párroco de La Legua, el padre Pablo Palma", despertando un espontáneo y largo aplauso.

Estuvieron presentes en la eucaristía un centenar de personas, entre vecinos, seminaristas, voluntarios universitarios que sirven en el sector, fieles de las comunidades de San Pedro y San Pablo, Santa Cristina y San Gregorio, vecinos de Lo Hermida, La Bandera y representantes del grupo folclórico Raipillán. También varios sacerdotes, entre ellos los obispos auxiliares Cristián Roncagliolo y Julio Larrondo, los padres Jorge Solís (párroco de Santa María de la Esperanza de Maipú), Marcelo Mancilla (párroco de San Nicolás de Tolentino del decanato de San Joaquín), padre Armando (comunidad Espíritu Santo) y los diáconos Pedro Cartagena y Carlos Morales. Asistieron hermanos y sobrinos del padre Palma y también autoridades, entre ellas el alcalde electo de san Ramón, Gustavo Toro y varios concejales.

Luego de leerse el decreto de nombramiento, la celebración de la misa a la chilena continuó la entonación del aleluya al compás de un pie de cueca. Así se presentó el texto con la Palabra de Dios cuya lectura recordaba las palabras de Jesús en el Evangelio de san Marcos: "Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tiene fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar".

"Entregar la vida como Jesús"
Durante su homilía, el cardenal Aós recordó al entrante párroco que la vida de servicio cristiano tiene de dulce y agraz. "Padre Pablo -dijo el arzobispo- no faltará en su ministerio el esfuerzo y el dolor, pero tampoco faltará la satisfacción, la paz y la alegría. El precio de la unión, el precio del servicio en una comunidad, es a veces el dolor y las lágrimas, y siempre pagamos el precio del desgaste, de entregar la vida como Jesús".

También tuvo un reconocimiento para el párroco saliente, que seguirá sirviendo en la comunidad como vicario parroquial: "El padre Gerardo ha vivido, ha trabajado, ha pagado el precio del esfuerzo, de los años y seguirá trabajando, y pagando el precio hasta que finalice su vida en esta tierra -sostuvo Celestino-. Hasta que sea como esa semilla que cae en el surco, para volver a germinar y dar fruto. Hoy Dios a través de la Iglesia le pide que colabore con el padre Pablo Palma, que es el nuevo párroco".

Luego, hablando a los fieles les pidió que: "Quieran a sus sacerdotes, recen por ellos. Los sacerdotes, los obispos, necesitamos que la comunidad cristiana rece por nosotros. Y no solamente recen con ellos, colaboren en lo que les pidan. El párroco es el lazo de unión, es quien organiza y coordina las fuerzas, los entusiasmos, los programas, los propósitos de una comunidad. Estén dispuestos a colaborar en lo que el padre Pablo les pida".

"Los pobres no pueden seguir esperando"
El ex párroco de Jesús Servidor de Lo Hermida (8 años) y Jesús Señor de la Vida (14 años), agradeció a Dios poder "continuar su aprendizaje desde hoy con ustedes, Legua querida" El también capellán de La Moneda agregó que asume este servicio con esperanza y solicitud, en comunión y fraternidad "valorando y compartiendo los dones y talentos que Dios nos ha regalado a todos y todas. De manera muy especial a los más empobrecidos, los predilectos de Jesús. Es la opción de la Iglesia, los pobres, los desvalidos, no pueden seguir esperando" concluyó.

Junto con dar la bienvenida al padre Pablo, representantes de la comunidad agradecieron al ex párroco Gerardo: "No podemos dejar de agradecer el padre Gerardo que desde el 2002 lucha contra la droga y la violencia. ¡Gracias padre Gerardo!" generando un efusivo aplauso.

Fuente: Comunicaciones Santiago


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