Nuevas ordenaciones diaconales para la Diócesis de Magallanes

Con mucha alegría, gratitud y emoción se llevó a cabo la Ordenación en la Catedral de Punta Arenas. Especial alegría, pues producto de la pandemia esta ceremonia se había postergado en 3 ocasiones desde diciembre del año pasado, esperando que la ciudad estuviera en Fase 3 para poder desarrollarse con los aforos permitidos y las medidas sanitarias correspondientes.

Después de 5 años de formación en la Escuela Diaconal de la Diócesis, recibieron los diáconos por gracia de Dios un nuevo “don-servicio” para el bien de todos sus hermanos. En la ceremonia participaron los diáconos con sus esposas. Ellos son: Juan Peña y Angélica Meza; Francisco Gallardo y Magaly Guichacoy; Juan Antonio Araya y Mónica Bustos; Eric Morales y Miriam Ortiz; Freddy Bustamante y Patricia Álvarez; Jorge Millán y Virginia Aguilar; Luis Viel y Maritza Ramírez.

La preparación de los diáconos estuvo a cargo del Padre Marcos Buvinic, quien es un convencido que esta vocación complementa el camino a la santidad del matrimonio. Es por esto que siempre se les preparó en conjunto: entre marido y mujer. Asistieron ambos a la Escuela Diaconal y tuvieron que prepararse juntos y hacer el proceso completo unidos, como una tarea matrimonial, un encargo del Señor para ellos dos.

La celebración estuvo presidida por el Padre Obispo de la Diócesis Bernardo Bastres, acompañado de algunos sacerdotes y diáconos. En la Ordenación, cada diácono fue presentado por su esposa y renovaron sus votos matrimoniales. Toda la asamblea presente rezó las Letanías de los Santos, en un ambiente de profundo recogimiento. Tras la imposición de las manos y la oración consecratoria, ellas les pusieron sus estolas y el padre obispo les entregó el Evangelio.

Durante su homilía, refiriéndose al Evangelio en que Jesús y los discípulos se enfrentan a una tormenta arriba de la barca, el padre obispo les dijo la barca de Jesús, no está exenta de dificultades y tormentas. “Nosotros también, en estos años, hemos experimentado esta tormenta y sus dificultades, no causada por el viento o el mar, sino por los cambios culturales y sociales; y los escándalos y delitos al interior de nuestra Iglesia”. El prelado les recordó que el Señor, a pesar de la falta de fe de los discípulos, se revela como El Señor a quien le obedecen los vientos y el mar. “A través del amor, también ustedes y sus hijos, han descubierto este segundo llamado del Señor, a una vocación especial en su Iglesia. Sera? esta experiencia básica de familia, que les ayudara? a dar mejor testimonio de la presencia de Cristo en medio de su Pueblo. Les dirán a sus hermanos que es posible construir una familia de creyentes donde se vive la “Alegría del evangelio”. El obispo terminó sus palabras recordándoles que la invitación del Señor es ir a la otra orilla. “A ir más allá? de donde nos encontramos, para sembrar humildemente la buena Noticia en nuestra sociedad, que aparentemente es indiferente a Dios, pero al mismo tiempo clama por el sentido de la vida y la esperanza del vivir”.

Agradecidos por esta elección y convencidos de que Dios los eligió para ser, desde su pequeñez, instrumentos suyos, “ya no nos preguntamos ¿Por qué nosotros?, si no que decimos “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”, dijeron Juan Peña y Angélica Meza en palabras de agradecimiento a nombre de todos matrimonios.

Sin duda, este es un regalo para la Diócesis de Magallanes y para toda la Iglesia de Chile. Siete matrimonios que llegan a renovar y reforzar el apostolado de los laicos en los nuevos tiempos.

Fuente: Comunicaciones Diócesis Magallanes


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