Cardenal Aós presenta “Cristo Vive” para los jóvenes de Santiago

“La carta pastoral”, que lleva por nombre “Cristo Vive” y anunciada el domingo 23 de mayo en la Solemnidad de Pentecostés, el cardenal Celestino Aós, invitó a los jóvenes a renovar su fe como Pueblo de Dios que peregrina en Santiago y ofreció algunas reflexiones sobre la contingencia nacional, entre ellas, el rol de la mujer, la pandemia, la migración y los abusos sexuales. El documento, presenta, además, algunas conclusiones del X Sínodo de Santiago que se desarrolló en mayo de 2017.

En el documento – de 30 páginas- el Arzobispo de Santiago recordó las palabras del Papa Francisco sobre el rol de la comunidad en el acompañamiento de los jóvenes. “Es la comunidad entera la que debe sentirse responsable de acogerlos, motivarlos, alentarlos y estimularlos. Esto implica que se mire a los jóvenes con comprensión, valoración y afecto, y no que se los juzgue permanentemente o se les exija una perfección que no responde a su edad”, dijo.

Por lo tanto, “son precisamente los jóvenes quienes pueden ayudarnos en la Iglesia a mantenernos jóvenes. Esto mismo, nos invita a generar comunidades acogedoras, que sean rostros de una Iglesia más humana, coherente y real, propiciando así espacios de contención y de maduración”, donde advierte que, para muchos jóvenes, por su realidad, por su historia, por sus dolores, “no encuentran espacios de pertenencia ni de acogida; algunos viven la discriminación o no logran sanar las heridas que la vida les va dejando tan tempranamente”.

En esa línea, animó a reconocer el aporte de la mujer en la sociedad y en una Iglesia de todos y con todos. “Ellas, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares, revitalizan la belleza de la fe, de la esperanza y de la caridad”, de modo que –en todos nuestros ambientes y estructuras– es indispensable seguir cultivando su protagonismo”.

“Les pido favorecer una comunión eclesial abierta y participativa, de liderazgos compartidos, donde se evite cualquier resabio de una ‘cultura de élite’ o discriminación, que, equivocadamente, piensa que la Iglesia es sólo para algunos, o incluso para personas perfectas que responden a ciertas características. No nos olvidemos de que nuestras parroquias o movimientos han de ser el hábitat natural de quienes quieren caminar al encuentro del Señor, desde su fragilidad y abiertos a la conversión”.

A la luz de las conclusiones del X Sínodo que se realizó el 2017, el cardenal Celestino Aós, expresó la necesidad de mostrar una Iglesia más humana, coherente y real, que se reconozca con la humanidad de Cristo: “Suscitar el encuentro personal y comunitario con el Señor a través de su Palabra (…) Es urgente generar redes juveniles misioneras, que refuercen la misión territorial permanente de nuestra Iglesia con una clara opción por lo pobres y con una activa participación de los jóvenes en el liderazgo de los proyectos (…) El X Sínodo ha renovado con fuerza su compromiso con la cultura del cuidado y la prevención de todo tipo de abusos”, insistiendo sobre la necesidad de caminar hacia una pastoral juvenil desinstalada, comprometida con la realidad, el bien común y con lugar para todo tipo de jóvenes.

El pastor de Santiago advirtió que lejos de esperar que nuevos jóvenes lleguen a las comunidades cristianas, deben salir a su encuentro: “Vayan a las plazas, a las escuelas, a los malls y a cada lugar para invitar a muchos más a ser parte de la apasionante aventura de seguir a Jesucristo, de vivir la fe en comunidad y de abrazar una existencia llena de sentido. También los animo a crear espacios misioneros parroquiales o zonales que alienten, justamente, esta dimensión fundamental de la vida de la Iglesia, de tal forma que quienes son parte de nuestras comunidades juveniles puedan tener una viva experiencia en salida”.

En otros párrafos, manifestó su convencimiento de que el camino sinodal no será la solución de todos los problemas de la Iglesia ni de su misión entre los jóvenes. “Ciertamente será una ocasión propicia para ponernos seriamente a discutir sobre la presencia y el protagonismo de los jóvenes en la Iglesia, sobre el impulso misionero que nos debe caracterizar como bautizados, sobre los nudos de la época que debemos afrontar en nuestro tiempo y sobre nuestro contexto como comunidad de creyentes convencidos de haber recibido como don la gracia de la fe”. Pero anhela que cada parroquia, en la medida de las posibilidades, genere consejo de Pastoral Juvenil, que integre a la diversidad de los jóvenes y sus intereses, representantes de los jóvenes en el Consejo Pastoral de cada Parroquia, para así, “caminar hacia una conversión de las estructuras pastorales”, escribe.

Al cierre de la misiva, el cardenal Aós reflexionó sobre una cultura del cuidado y la prevención de todo tipo de abusos. Allí explica: “Todos anhelamos que la Iglesia sea una institución que brille por su santidad, coherencia y ejemplaridad. Por eso es que la herida aún abierta por estos crímenes de los abusos sexuales de menores y sus consecuencias, exigen de nosotros seguir viviendo una transformación interior que toque todas las fibras de la Iglesia y nos lleve a la generación de una nueva cultura marcada por el buen trato, los ambientes sanos, la responsabilidad común y el trabajo lúcido de todos”, exhortó.

Una nueva esperanza de los jóvenes

Paula Sandoval Silva, de la parroquia Santa Gema Galgani, sostuvo que esta jornada de encuentro en Pentecostés le hizo sentir que realmente el Espíritu Santo está presente en su vida: “Me siento muy esperanzada con la carta de monseñor Celestino, ya que nos invita a actuar y no quedarnos en la comodidad. Considero muy importante para los jóvenes el escuchar un mensaje así de las autoridades, hacer ruido, no conformarnos, actuar por construir el Reino en la tierra, enfrentando todo tipo de dificultades. Me gustaría que todos pudieran leer esta carta e internalizar sus palabras. Quizás es un pequeño empujón para levantarnos y ser ese cambio que tanto queremos”, reflexionó.

Manuel Farr Cornejo, de la parroquia San Luis Rey, en tanto, agregó que fue una alegría poder encontrarse con los jóvenes de la arquidiócesis. “Dentro de lo que dijo el arzobispo en su carta, en mi mente resuenan las frases “¡Ustedes son parte importante de la Iglesia, son Iglesia! Siento que a veces los jóvenes no tomamos la relevancia de lo que esto significa y debemos ser protagonistas de la vida y el amor, como él también nos decía. Espero que con este corazón renovado por el fuego del espíritu seamos protagonistas para llevar la Buena Nueva a aquellos que más lo necesitan”, animó.

Fuente: Comunicaciones Santiago


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