Obispos analizan formación de nuevos sacerdotes para diócesis del sur de Chile

Para abordar diversos temas del proceso de formación de futuros sacerdotes de las diócesis del sur de Chile, se realizó un encuentro de obispos, en el Seminario Metropolitano de Concepción, en Chiguayante.


A la jornada, llegaron los obispos, monseñor Felipe Bacarreza, de la diócesis de Los Ángeles; monseñor Cristián Caro, de Puerto Montt; monseñor Juan María Agurto, de Ancud; monseñor Bernardo Bastres, de Punta Arenas, además de vicarios generales de Chillán y Temuco. Como anfitriones estuvieron monseñor Fernando Chomali y el rector del Seminario, padre Juan Carlos Marín, además de algunos de los formadores.

El padre Juan Carlos indicó que “asistieron los Obispos que tienen seminaristas de sus diócesis en nuestro seminario. Se trata de una reunión que se realiza dos veces al año, con la finalidad de revisar las distintas dimensiones de la formación, ya sea en el ámbito humano, espiritual, intelectual y pastoral. Además, este encuentro es importante por el vínculo que se mantiene con otras diócesis y, porque los obispos nos pueden ayudar con diálogo, sugerencias para seguir formando a los futuros sacerdotes del sur de Chile”.

Monseñor Bastres expresó que “estamos agradecidos de poder tener a nuestros seminaristas en esta diócesis; ha sido una tradición, por lo tanto, hay una relación del sur que no es menor. Además, estamos todos preocupados del tema vocacional, cómo hacer para que en los jóvenes despierte el querer comprometerse con Jesucristo y con la Iglesia, pero en gran parte esta preocupación tenemos que compartirla con la familia, porque ella es la que nos tiene que ayudar a transmitir la fe y a despertar el sentido religioso en los jóvenes” y agregó que “es bonito ver que varias diócesis envían a sus seminaristas al mismo lugar, porque después siendo curas se juntan y pueden encontrarse como amigos, proviniendo de distintos lugares, surge así una misma fraternidad y un sentirse una misma Iglesia.

Monseñor Juan María Agurto también se mostró muy agradecido del Seminario de Concepción, “porque nos ha recibido como diócesis para la formación de nuestros futuros sacerdotes. Ancud tiene dos seminaristas, en este momento, y esperamos que aumenten en el tiempo. Por otro lado, sabemos de la escasez de sacerdotes que hay en nuestra diócesis y tratamos de incentivar con el llamado de Jesús que dice que hay que pedir al dueño de la mies, para que nos envíe nuevos sacerdotes. Luego, pedir también algunas posibilidades de jornadas para que los jóvenes puedan sentirse acompañado y darse cuenta que el Señor los está llamando”.

Monseñor Cristián Caro valoró el encuentro, porque permite revisar las cuatro dimensiones de la formación: espiritual, humana y comunitaria, intelectual y pastoral. “Estas dimensiones son fundamental para lograr formar buenos sacerdotes, sobre todo pastores a imagen de Cristo, Buen Pastor. Es una tarea ardua, pero muy importante en la Iglesia. El objetivo del encuentro es ayudarnos y ver cómo como va cada aspecto y nos hemos detenido en cómo llegan los jóvenes al seminario. Hoy, se perciben carencias importantes en el aspecto humano y afectivo, que viene desde la familia; en el aspecto de la fe se observa que es muy débil y observamos que hay una debilidad en la transmisión de la fe en la familia. Hoy, la familia no es esa iglesia doméstica en que se rezaba, se aprendía el catecismo desde niño, se iba a misa en familia. Eso se ha perdido en alguna medida y, entonces, la experiencia religiosa de los jóvenes es débil, son muy generosos, porque les encanta hacer cosas sociales, solidarias, pero por períodos cortos y acotados y siempre en grupo; les cuesta la perseverancia en las cosas; les cuesta más profundizar, les cuesta más leer, orar y les gusta la acción, pero poco, a veces, la vida interior. Y la perseverancia, porque hoy es todo muy rápido, cambia de trabajo, cambian de estudios, y en el sacerdocio es para toda la vida. Por lo mismo, el ambiente cultural no ayuda, porque hay una cultura muy de éxito rápido, la realización personal, lo que importa es lo que uno piensa y cuesta aceptar lo que viene, por ejemplo, del magisterio de la Iglesia. Entonces es una tarea ardua y eso influye en las vocaciones. Bueno, tenemos que rezar mucho en la familia, en grupos de catequesis, dar el ejemplo los sacerdotes y confiar en que Dios irá abriendo caminos nuevos de vocaciones y el Sínodo de Obispos Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, del próximo año, es muy importante y seguramente abrirá nuevas pistas”, explicó.

Monseñor Felipe Bacarreza sostuvo que el encuentro es muy importante, “porque los obispos nos ponemos de acuerdo y analizamos los problemas que tenemos en común y también los problemas que tenemos en el Seminario, que de modo particular yo conozco muy bien, ya que durante 25 años, he venido sin interrupción, a hacer clases, todos los lunes. Entonces, es muy interesante ver lo que aportan los hermanos obispos y desde el año pasado que se abrió a todas las diócesis del sur, excepto Villarrica, lo que ha adquirido una gran riqueza”.

Monseñor Bacarreza enfatizó respecto a que tal vez el problema que más preocupa es el tema vocacional. “La dificultad que estamos teniendo para que jóvenes sientan el llamado del Señor y respondan a él. Este es un problema que tenemos todos en común. Bueno, este espacio nos permite intercambiar ideas para ver cómo se puede hacer para que Jesucristo entusiasme a un joven que tenga las cualidades, y según el Papa Juan Pablo II, los talentos para seguir al Señor y el mismo Papa dice que en este momento hay que proponer la vocación sacerdotal de manera explícita, al joven que tiene esas cualidades”.

Fuente: Comunicaciones Concepción


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