Corona de Adviento
Entre los muchos signos de este periodo quiero destacar, uno que bastante significativo, para el importante acontecimiento que vamos a celebrar y para la integración de la familia, me refiero a la Corona de Adviento.

Esta Corona se confecciona con ramas verdes, pero sin flores. El ideal es que la base sea de un material sólido, para que se puedan colocar las velas sin que se caigan. Recuerden que se usan cuatro velas de colores vistosos, (litúrgicamente pueden ser tres moradas y una color fucsia o rosada para el tercer Domingo de Adviento) que se van encendiendo, una a una, cada Domingo hasta completar las cuatro semanas. La luz de cada vela nos va indicando el camino que debemos recorrer hacia la luz plena de Navidad. La luz ilumina, nos aleja del miedo, de los peligros, es símbolo de Jesucristo, Luz del mundo, Luz de las naciones.

En la Corona de Adviento se simboliza la esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte. La pedagogía de este signo es, sin duda, una verdadera presencia del Señor en nuestro hogar.

Dentro de mi familia, hemos optado por hacer una corona que cuelgue desde el techo, más que una que se ponga sobre la mesa, en todo caso, lo importante es confeccionar este signo pero no para tenerlo de adorno sino que para ir rezando, juntos, y en familia, cada Domingo hasta la Navidad. Veamos, a continuación, unas sencillas sugerencias para aplicar en la casa:

Oración en familia:

Para iniciar este momento de oración, se reúne toda la familia alrededor de la Corona de Adviento. El papá o la mamá, cada Domingo, ha de motivar a los demás integrantes a vivir con alegría y respeto este momento.

Un par de sugerencias:

Además de las cuatro velas que se han encendido durante el Adviento, se puede agregar una quinta vela de color blanco en la noche de Navidad para que permanezca allí hasta que culmine el tiempo litúrgico de Navidad.

También, el año pasado, mirando la Corona de Adviento, poco antes del Año Nuevo y pensando que iba a estar puesta hasta el final del tiempo de Navidad, se me ocurrió que a cada vela, le podía poner un número correspondiente al año, (este año sería 2 0 0 4) y las volvemos a encender las cuatro velas más la quinta de color blanco poco antes de las doce de la noche. Allí, cada uno de nosotros, iluminados por la luz del Señor y el verde de la vida, fue diciendo lo que había significado el año viejo y lo que esperaba para este nuevo año. De este modo, una vez más, invocamos la presencia de Jesucristo en nuestro hogar, ahora al comenzar el nuevo año.

La Corona de Adviento, los importantes momentos de oración cada domingo al encender las velas, la participación de los niños, los papás. El canto, los villancicos, el pesebre, las luces, los saludos, el árbol, los regalos, todo esto ayuda para que este periodo, sea de verdad un tiempo de alegre expectativa y de esperanza en un mundo nuevo y mejor.