Los pobres, los marginados y excluidos Encontramos a Jesús de un modo especial en la persona de los pobres y marginados de nuestra sociedad (Ver Mt 25,37-40). “¡El pobre es Cristo!” nos dijo el Padre Hurtado. Y por eso, nuestra opción sincera por Cristo es necesariamente opción por atender a sus preferidos, porque los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo (Ver Documento de Santo Domingo, 178). La adhesión a Jesucristo “es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino” (DA 257).
(00.PP. 2008-2012 N.º 56.4)