No podemos ser discípulos del Señor si no nos hemos encontrado con Él y si no lo conocemos. Por eso, para el seguimiento de Jesucristo es imprescindible reconocerlo en los lugares de encuentro que Él nos señala. En ellos reconocemos su presencia real, de diversas maneras, la que se hace plena en la Eucaristía. Entre los varios lugares de encuentro con Jesús, propios de una pastoral ordinaria, queremos poner énfasis en los siguientes: (00.PP. 2008-2012 N.º 56)