Rezo Diario del Mes

Jueves 07 de Diciembre del 2017

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Canto inicial

Saludo: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Motivación

Nuestro Mes de María no “termina”, más bien culmina con este gran día mariano y se proyecta hacia todo el año. Hoy son miles, tal vez millones de chilenos que celebran a la Inmaculada Concepción, la Purísima (Lo Vásquez, cerro San Cristóbal, Lourdes, Graneros, y hasta cada rincón de Chile). Nosotros nos asociamos en comunidad a esta gran fiesta.

Oración de apertura del mes

¡Oh María!, durante el bello mes a ti consagrado, todo resuena con tu nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo brillo y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.

Para honrarte hemos esparcido frescas flores a tus pies, y adornado tu frente con guirnaldas y coronas. Mas ¡oh María! no te das por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan, y coronas que no se marchitan. Estas son las que esperas de tus hijos, y la más bella corona que pueden deponer a sus pies es la de sus virtudes.

Sí, los lirios que tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones; nos esforzaremos, pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria, ¡oh Virgen Santa! en conservar nuestras almas puras y sin mancha, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas, aún la sombra misma del mal.

La rosa cuyo brillo agrada a tus ojos es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a los otros como hijos de una misma familia cuya madre eres tú, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal.

En este mes bendito procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida, y con tu auxilio, llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y esperanzados.

¡Oh María! Haz producir en nuestros corazones todas estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para que podamos ser algún día dignos hijos de la más santa y la mejor de las madres. Amén.

Testimonio de la vida de nuestra Iglesia

El sacerdote José Kentenich, fundador de la Familia de Schoenstatt, visitó nuestra patria entre 1947 y 1952, y quedó impactado del cariño que nuestro pueblo le profesaba a la Virgen. Mirando la imagen de la Inmaculada que corona Santiago, desde el cerro, nos dejó esta maravillosa meditación: “Ella quiere ser la gran Educadora. Su guía y su labor de Educadora nos las revela cada vez que miramos arriba, al cerro y vemos la Inmaculada. Es extraordinariamente simbólico y pleno de sentido que ella quiera erigir su taller de formación abajo, aquí, en el valle. Parece ser una concepción enteramente original de los pueblos hispánicos el ver a María como la Virgen, como la gran Inmaculada. Nuestro santuario (de Schoenstatt) quiere, sin embargo, traernos a la conciencia que no se formarán personas virginales-maternales si la Santísima Virgen, la gran educadora maternal, no ejerce su poder, en la vida del pueblo chileno” (20 de mayo de 1949).

Palabra de Dios: Lucas 1, 26-28

En el sexto mes, Dios envió al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen comprometida para casarse con un hombre llamado José, de la descendencia de David. El nombre de la virgen era María. El ángel entró a donde ella estaba y le dijo:

«¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!».

Comentario

Los “talleres en el valle” como dice el P. Kentenich, son nuestros hogares, los lugares de nuestros trabajos. Ahí se revive Nazaret, hogar y taller, donde creció Jesús, junto a María y José.

Durante este mes, hemos recorrido los misterios de nuestra fe y hemos dado gracias por el infinito amor que Dios nos tiene y que se manifiestan en Cristo, Señor de la historia. Hacia Él miramos, en Él nos sostenemos. Hacia Él nos conduce María, nuestra madre.

Queremos, con María, invitar al Señor a que se quede todos los momentos de la vida junto a nosotros. Que en ellos esté nuestro altar diario, el centro de nuestro día. Que el Padrenuestro y el Avemaría sigan marcando nuestra acción y nuestro descanso.  

Oración de los fieles

Padre nuestro,

- Tú nos regalas a la Inmaculada como imagen cercana de la creatura nueva, redimida por tu Hijo Jesús. Ayúdanos a ir siempre al encuentro del Señor y a dar testimonio de nuestra fe...

 

- Tú nos dejaste a la Virgen para que forje el alma de Chile. Haz que podamos ser activos colaboradores tuyos para que Chile sea la “copia feliz del Edén”...

 (Podemos expresar nuestras propias peticiones)

Sabiéndonos hijos colaboradores fieles, oremos: Padre nuestro...

Gesto

Al culminar este mes, depositemos una bandera chilena a los pies de la imagen más querida de la Virgen en nuestros hogares, lugares de trabajo, para que nos acompañe durante el año como la madre de Chile.

Oración de clausura del mes

¡Oh María, madre de Jesús nuestro Salvador, y nuestra buena madre!, nosotros venimos a ofrecerte con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de ser agradables, y a solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio.    

Dígnate presentarnos a tu Divino Hijo; que en vista de sus méritos y a nombre de su santa madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor, la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error; que vuelvan hacia Él, y cambie tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará su corazón y el tuyo. Que convierta a los enemigos de su Iglesia, y que, en fin, encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las tribulaciones de esta vida y dé esperanza para el porvenir. Amén.

Bendición

Canto final