Rezo Diario del Mes

Sabado 11 de Noviembre del 2017

  • Inicio
  • Momento de la Palabra
  • Oración Comunitaria
  • Final

Canto inicial

Saludo: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Motivación

Hoy miramos hacia Belén, hacia ese sencillo pesebre. Nuevamente nos acercamos al misterio del Dios Todopoderoso que viene a vivir en medio de nuestra pequeñez. 

Oración de apertura del mes

¡Oh María!, durante el bello mes a ti consagrado, todo resuena con tu nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo brillo y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.

Para honrarte hemos esparcido frescas flores a tus pies, y adornado tu frente con guirnaldas y coronas. Mas ¡oh María! no te das por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan, y coronas que no se marchitan. Estas son las que esperas de tus hijos, y la más bella corona que pueden deponer a sus pies es la de sus virtudes.

Sí, los lirios que tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones; nos esforzaremos, pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria, ¡oh Virgen Santa! en conservar nuestras almas puras y sin mancha, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas, aún la sombra misma del mal.

La rosa cuyo brillo agrada a tus ojos es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a los otros como hijos de una misma familia cuya madre eres tú, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal.

En este mes bendito procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida, y con tu auxilio, llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y esperanzados.

¡Oh María! Haz producir en nuestros corazones todas estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para que podamos ser algún día dignos hijos de la más santa y la mejor de las madres. Amén.

Testimonio de la vida de nuestra Iglesia     

El papa Francisco, que vivió en nuestro país (1958-1963), nos abre al significado de lo que sucedió en Belén, cuando nos dice: “María es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura (EG 286)... Porque cada vez que miramos a María, volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles, sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes (EG 288)”.

Palabra de Dios: Lucas 2, 4-7

Este primer censo se realizó cuando Quirino era gobernador de Siria.  Entonces todos fueron a inscribirse, cada uno a su ciudad de origen. José, que era de la familia y del linaje de David, fue de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, en Judea, a inscribirse, junto con María, su esposa, que estaba embarazada. Y ocurrió que mientras estaban allí, a ella le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la habitación.      

Comentario

Un niño despierta lo mejor de nosotros para acoger, apoyar y cuidar; ante él  volvemos a ser niños. La Virgen María deposita su mirada personal y cálida sobre nosotros, para que despierte el niño dormido y herido que está en nosotros, y al experimentarnos hijos queridos de Dios, aprendamos a mirar a los demás con ojos llenos de cercanía y ternura.

Oración de los fieles

Padre de bondad,

- Regálanos siempre experimentar la dulce mirada de María, que nos revela tu cercanía y ternura...

- Haz que podamos  compartir  con otros tu cercanía y ternura, que engrandece sus vidas y ennoblece la nuestra...

(Podemos expresar nuestras propias peticiones)

Confiamos estas peticiones y las que están en nuestro corazón, diciendo: Padre nuestro...

Gesto

Quedémonos un momento contemplando el rostro de la Virgen  para abrirnos a vivir lo que Jesús, gracias a  su  madre, experimentó de la calidez de Dios, su Padre.

Oración de clausura del mes  

¡Oh María, madre de Jesús nuestro Salvador, y nuestra buena madre!, nosotros venimos a ofrecerte con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de ser agradables, y a solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio.    

Dígnate presentarnos a tu Divino Hijo; que en vista de sus méritos y a nombre de su santa madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor, la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error; que vuelvan hacia Él, y cambie tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará su corazón y el tuyo. Que convierta a los enemigos de su Iglesia, y que, en fin, encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las tribulaciones de esta vida y dé esperanza para el porvenir. Amén.

Bendición

Canto final