Rezo diario del mes
Sábado 21 de noviembre
Oración Inicial · Palabra de Dios / Comentario · Peticiones · Oración Final
Palabra de Dios
“¿Quién de ustedes, si tienen cien
ovejas y se le pierde una de ellas, no
deja las noventa y nueve en el desierto
y va a buscar a la descarriada hasta que la encuentra?
Y cuando la en cuentra la carga sobre sus hombros
lleno de alegría y al llegar a la casa,
reúne a los amigos y vecinos y les
dice: «¡Alégrense conmigo, porque
he encontrado la oveja que se me había perdido!»
Pues les aseguro que
también en el cielo habrá más alegría
por un pecador que se convierta que
por noventa y nueve justos que no
necesitan convertirse”.
Lc 15, 4-7
Comentario
Nosotros, los seres humanos, los hombres, llevamos generalmente una gran herida en nuestro corazón, que proviene de nuestra manera de ser, de nuestra historia, de lo que hemos hecho a otros, de lo que sucede en el país y en el mundo.
Esa herida nos incomoda y molesta. Allí aparece la realidad del Padre Dios de la misericordia, que coloca su corazón en nuestra miseria. María lo cantó en el Magníficat porque se sabía una pequeña sierva en la cual Dios había hecho grandes cosas (Lc 1, 49-54).
Los santos son testimonios vivos de ello cuando perdonan a los que los ofenden y son martirizados, como nos lo muestra el testimonio del Padre Pro.
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