Seminario Nacional ¿Cómo humanizar el desarrollo de Chile?
Sergio Torres, Presidente Comisión Justicia y Paz

Este Seminario quiere dar continuidad al documento de la CECh: “Humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile”, del año 2012. En la Comisión Justicia y Paz estimamos que este documento conserva mucho de su vigencia y, por tanto, requiere una atenta consideración. En efecto, esa reflexión contiene aspectos que no pueden pasar desapercibidos, entre los cuales se destacan tres aspectos generales: 1) una reflexión que parte de la necesidad de perdón y conversión de la propia Iglesia; 2) una mirada atenta a los cambios de nuestro tiempo, invitando a un  ejercicio de discernimiento ante estos; 3) una explícita intención de vincularse al magisterio universal y latinoamericano contemporáneo, desde el Concilio Vaticano II a nuestros días en materia de orden social, retomando así un rasgo característico de la iglesia chilena a la cual, en expresión del Cardenal Silva, “el alma de Chile”, no le es indiferente, según el propio texto recuerda. En términos del Concilio, se trata de la unión íntima de la Iglesia con la familia humana universal.

Parece adecuado puntualizar sobre dos puntos específicos: junto hechos positivos que se presentan con frutos y oportunidades, el Documento señala hechos y situaciones que han creado verdaderos malestares en el seno de nuestra sociedad. Estas situaciones tensionan nuestra realidad social  pues, a la base, parecieran reducir el desarrollo al crecimiento económico y, además, consagran una desigualdad escandalosa entre ricos y pobres, donde se retardan hasta lo inaceptable una mejor distribución y una mejor integración social. Lo cierto es que la Carta hace un duro análisis de nuestra realidad social.

Ahora bien, ¿pretendemos con nuestro Seminario dar pie a una lectura parcial de la realidad o, tal vez, ceder a la tentación de “consagrar” un diagnóstico social como el único posible? No es nuestro ánimo, ni pienso que el propósito del Documento que comentamos. Lo que si aflora con nitidez, es la necesidad de atender al tipo de desarrollo que queremos construir y acercarnos con lucidez y asertividad a dialogar socialmente sobre aquello que es necesario corregir y que están a la base del malestar, la desafección y la pérdida de horizontes de esperanzas que por momentos invade el sentir social. Desde ese punto de vista, esta actividad, y así entendemos una de las tareas permanentes de la Comisión Justicia y Paz, quiere ser una “mesa de encuentro” sobre el necesario discernimiento social ante los desafíos que enfrenta nuestra sociedad, en un contexto cada vez más globalizado.

El segundo aspecto específico, dice relación a una invitación que enmarca y define más directamente al Seminario 2012. Me explico. Junto con señalar el aporte cristiano para humanizar y compartir el desarrollo al cual todos aspiramos, la Carta invita a: “Si Chile quiere responder al desafío presente tiene que ampliar su mirada y enfrentar su sistema político, sus sistema educativo, sus sistema económico y su concepto de desarrollo con una visión de conjunto como proyecto de país” (cf., 35) En continuidad con esa invitación, y por la urgencia, tal cual la agenda política lo pone de manifiesto, hemos optado por abordar los temas, los desafíos y las propuestas que hoy se discuten en nuestro país en Educación, Desigualdad y el debate en torno a una Nueva Constitución.

No me queda sino reiterar mis agradecimiento a quienes nos acompañarán como invitados en los tres paneles, los moderadores y todos aquellos que registrarán la reflexión en las mesas de trabajo para decantar y ver, cómo y de qué manera desafían nuestra conciencia a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.