Mensaje Obispo Presidente de INCAMI
¿Por qué hay un día para el Migrante?

¿Son muchos los migrantes? Sí.

En verdad son muchísimos, son cerca de doscientos millones en el mundo, y están sufriendo grandes dificultades y discriminaciones.

Son hermanos nuestros; y eso es suficiente para amarlos y ayudarlos, en vez de criticarlos o desconfiar de ellos.

Es importante considerar que la inmigración es uno de los fenómenos actuales más importantes a nivel mundial, con enormes consecuencias para la vida de millones de personas. Los migrantes dejan su tierra, por propia iniciativa o por fuerza, en búsqueda de una vida mejor… Según una previsión demográfica, en el año 2050 serán unos 230 millones. A este fenómeno se unen actividades criminales e ilícitas, aprovechando la emigración clandestina, que muchas veces no se puede controlar.

- Y qué pasa en Chile?

Son más de ochocientos mil los chilenos que han pedido ser aceptados como Migrantes en otros países.

Y a Chile han llegado extranjeros desde muchos países. Se calcula que unos doscientos mil hermanos han llegado estos últimos años, especialmente desde Perú; y también desde Ecuador, Argentina, Colombia, Bolivia y varios países más. Noventa por ciento son mujeres jóvenes, la mayoría peruanas, que especialmente en Santiago trabajan como asesoras del hogar. Por tanto la migración ahora es femenina, casi en su totalidad.

Según algunos peritos: Las mujeres migrantes son alrededor del 50% de la población que envía remesas a sus países de origen… El problema de la violencia contra las mujeres migrantes es de suma importancia. Las asesoras del hogar, con su doble marginación como mujeres y personas que migran, pueden encontrarse fácilmente en una situación de vulnerabilidad a la violencia y a los abusos, tanto en el ámbito doméstico como en el laboral. En muchos países, gran número de mujeres son esclavizadas en la industria del sexo, es particularmente preocupante observar que un número elevado de éstas son menores de edad.

- Los católicos queremos tomar conciencia de esta realidad y remover la conciencia de los chilenos tratando de colaborar con el Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI) que está entregando diversos servicios a esos hermanos y hermanas que atraviesan momentos muy duros y difíciles. Por ejemplo en varias Diócesis de Chile están las Casas de acogida, que brindan asesoría jurídica para trámites de permanencia, bolsa de trabajo, cursos diversos, acompañamiento espiritual, etc.

Miremos en los migrantes a Cristo mismo, que se identificó con los hermanos pequeños enfermos y necesitados. Esto quiere decir que toda persona en sí misma es sagrada, en ella siempre hay algo de Dios.

- Ya desde niño pequeño Jesús salió al exilio hacia Egipto, como migrante. Desde allí y desde su mismo nacimiento empezó a asumir todas las diversas situaciones y condiciones humanas.

Hoy la Iglesia de Cristo continúa ese camino de servicio al hombre y a sus más diversos estados y problemas; ve en los Migrantes la imagen de Cristo que dijo: “era forastero y me hospedasteis” (Mt. 25, 35).

El Papa Juan Pablo II nos recordaba que “durante su historia, América ha experimentado muchas migraciones, como olas de hombres y mujeres que vienen a sus varias regiones con la esperanza de un futuro mejor” (Ecclesia in América N°65 en 1988) y que la Iglesia quiere “ayudarles a establecerse en su nueva tierra”.

Todos podemos entregar algo de nuestro ser y de nuestro haber para ayudar a comprender esta realidad, aceptarla y luego mejorarla con amor, oración y colaboración en tantos posibles servicios. Estamos llamados a reavivar nuestra fe y nuestro amor de cristianos, para sanar los males que surgen de las migraciones y a la vez descubrir el designio que Dios realiza a través de ellos.

Alejemos todo odio, mirada en menos, desprecio e indiferencia. Con el Padre Hurtado, busquemos cómo actuar como Cristo en estos días y siempre.

+ ENRIQUE TRONCOSO TRONCOSO
Obispo de Melipilla
Y Obispo Encargado de la Pastoral de la
Movilidad Humana en Chile