Saludos
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Saludo a las Madres en su día
† Bernardo Bastres Florence, sdb
En nombre de la Iglesia, saludo con agradecido afecto filial a todas y cada una de las mamás de nuestra Patria, haciéndoles llegar en este día el amor y la bendición de Dios, que se alegró en la maternidad de María, su Madre, y que está particularmente cerca de aquellas que tanto se le parecen al engendrar la vida y al esmerarse en el cuidado de sus hijos e hijas. “La maternidad conlleva una comunión especial con el misterio de la vida que madura en el seno de la mujer”.
En esta ocasión, llena de sentido familiar, de afectos, de gestos y recuerdos, quisiera ofrecerles el llamado que nos hace la Iglesia en esta hora de la historia: “Urge valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres. Esto no se opone a su desarrollo profesional y al ejercicio de todas sus dimensiones…La mujer es insustituible en el hogar, la educación de los hijos y la transmisión de la fe. Pero esto no excluye la necesidad de su participación activa en la construcción de la sociedad. Para ello se requiere propiciar una formación integral de manera que las mujeres puedan cumplir su misión en la familia y en la sociedad”.[2]
Movido por estas palabras, y por la inmensa gratitud que sentimos por quienes nos dieron la vida,
- Saludo a las madres que junto a sus esposos e hijos construyen día a día un hermoso proyecto familiar, haciendo de sus hogares un verdadero santuario de la vida y del amor;
- Saludo a las madres jefas de hogar, que se empeñan doblemente en sacar adelante a sus hijos, trabajando fuera y dentro de la casa, y que suplen con esfuerzo y sabiduría la ausencia del padre, para que sus hijos puedan crecer sanos y felices;
- Saludo a las madres trabajadoras, a aquellas que después de afanarse en las tareas propias del hogar, salen de sus casas para realizar su trabajo profesional, para realizarse como personas y para contribuir al bienestar de su propia familia;
- Saludo a las madres que junto a sus familias enfrentan el doloroso drama de la cesantía y de la pobreza, y que no cuentan con los medios y recursos que la justicia y la caridad reclaman para todos los hijos e hijas de Dios;
- Saludo a las madres adolescentes y jóvenes, que no obstante las circunstancias en las que engendraron a sus hijos, muchas veces ni planificados ni esperados, optaron por la vida movidas por el amor, y se hicieron cargo del fruto de sus entrañas con cariño e ilusión;
- Saludo a las madres de la tercera edad, que ya crecieron a sus hijos y los vieron partir, entregándoles lo mejor de sí mismas, y que hoy se gozan con la llegada de sus nietos y nietas;
- Saludo a las madres que se encuentran solas y abandonadas, a las que ninguno llegará a saludar en este día, para que sientan y crean que Dios no las abandona jamás, y que camina junto a ellas todos los días de su vida.
Queridas mamás: en este día tan especial las invitamos a fijar los ojos en la Virgen María. Ella “tuvo una misión única en la historia de salvación, concibiendo, educando y acompañado a su hijo hasta su sacrificio definitivo. Desde la cruz Jesucristo confió a sus discípulos, representados por Juan, el don de la maternidad de María…Como madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, la familia de Dios. En María nos encontramos con Cristo, con el Padre y el Espíritu Santo, como asimismo con los hermanos”.
Al bendecirlas pienso con cariño en mi propia madre, y en todas aquellas que prolongan su maternidad día a día en las escuelas y hospitales, en los centros de servicio a la comunidad, en las Asociaciones de voluntariado, en las Congregaciones Religiosas e Institutos de Vida Consagrada.
El Señor, que amó a María, su Madre, les alcance a cada una lo que esperan y anhelan en los más profundo de sus corazones, y les regale siempre y en todas partes, el gozo de ser madres, dadoras de vida y amor.
Con afecto en el Señor,
+ Bernardo Bastres Florence, sdb
Padre Obispo de Magallanes
Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar
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Feliz día de la madre
P. Marcos Burzawa, msf
Pese a que para muchos este día puede estar muy unido a un tema de consumismo exacerbado, siempre es una buena ocasión para agradecer el infinito amor y dedicación de las madres.
Es una oportunidad para decirles cuanto significan para nosotros y para simplemente estar con ellas, pues el mejor regalo es saber que sus hijos las quieren y se preocupan por ellas.
Pese a la edad o las distancias, las mamás, jamás dejan su rol de acompañar nuestra formación, acogernos en las penas y compartir nuestras alegrías. Sus gestos, voz y cariños hacen que en el día todo ande mejor.
Y una de las cosas más maravillosas es su capacidad de “dar vida en abundancia”, pues desde el inicio se preocupan de brindar apoyo y acogida a las nuevas personitas, que llegan al mundo buscando su espacio.
Un modelo a seguir es la imagen de la Virgen María, nuestra buena Madre, que con virtudes como la abnegación, cariño y escucha es un ejemplo para tantas mujeres hoy.
Ustedes han acompañado en cada uno de sus procesos de vida a sus niños. Con paciencia y ternura les han enseñado a valerse por si mismos, a ser generosos y bondadosos. Han sufrido cada una de sus enfermedades y se han alegrado con sus logros, triunfos y éxitos.
En este día, en que celebramos a cada una de las madres de nuestro país, agradezco su abnegada labor y espero confiado en el señor que se les multipliquen las bendiciones que entregan.
Que María, madre de Jesús, las acompañe y guíe en su camino. Que les entregue sabiduría para enfrentar las dificultades que puedan surgir, porque sólo ustedes conocen bien -al igual que Dios- el amor que se tiene por los hijos.
¡Feliz Día de la Madre!
P. Marcos Burzawa, msf
Vicario Episcopal para la familia
Arzobispado de Santiago
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