Motivación
Citas de “En camino al Bicentenario”

No es propiamente un documento magisterial. Está pensado y redactado para estimular la reflexión y ayudar a sopesar las propias responsabilidades, para hacer aportes y llegar a un documento más maduro y representativo.

8. La Iglesia está convencida de la eficacia inigualable del diálogo, como método de discusión, tal como fuera propuesto por el Papa Pablo VI en “Ecclesiam Suam”, y desconfía radicalmente en la imposición autoritaria de los puntos de vista de quienes ejerzan el mayor poder político, social, económico o comunicacional.

9. Dos acontecimientos más cercanos pueden inspirar nuestro diálogo: uno de ellos es la feliz noticia de la pronta canonización del Padre Alberto Hurtado, sacerdote multifacético que asumió con decisión y valentía los desafíos propios de su tiempo. Y el otro, más tardío, la campaña presidencial para determinar el futuro gobierno de Chile que nos introducirá en el Bicentenario de la Independencia Nacional. El primer acontecimiento nos brinda una fuente inspiradora en diversos aspectos de la vida en sociedad que deseamos ir gestando entre todos. El segundo, nos da la ocasión de una discusión de alto nivel sobre el futuro de la nación.

Ocasión de un debate constructivo sobre el futuro de Chile

10. Estas reflexiones nos han motivado a los Obispos de la Iglesia Católica en Chile, a proponer a todos los católicos este documento de trabajo, para estimular un amplio debate que pueda arrojar nueva luz sobre los temas que nos preocupan. Entendemos por documento de trabajo un texto “que no pretende reiterar tan sólo los principios generales de la moral cristiana. Por eso, no es propiamente un documento magisterial que se propone a la mera aceptación del pueblo cristiano. Está pensado y redactado más bien para estimular la reflexión y ayudar a los creyentes adultos, a quienes la Iglesia considera como instauradores del orden temporal, a sopesar sus responsabilidades” .

11. En este caso, nos parece oportuno ofrecerlo también a otros hermanos y hermanas, cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes, con el fin de escucharlos, enriquecer nuestras reflexiones y llegar, eventualmente, a un documento más maduro y representativo.

12. Obviamente, nuestro aporte al debate no es neutral: se inspira en la Persona y el Evangelio de Jesús y en las enseñanzas de la Iglesia, particularmente en su Enseñanza Social. Pero, a la vez, estamos muy abiertos a dialogar con otras miradas sobre el futuro de nuestra Patria y los valores que la sustentan. De esa manera, en un diálogo sincero, sereno, propositivo y respetuoso, podremos hacer luz sobre materias importantes que despiertan nuestra atención, muchas veces nuestra esperanza, y, a veces, nuestra preocupación.

13. Ante la posibilidad de contribuir a la creación de una nueva sociedad nadie debería sustraerse de aportar al proyecto de país que juntos quisiéramos llegar a formular. Especial responsabilidad y participación nos cabe a los cristianos, a la Iglesia toda, como seguidores de Jesús, en esta tarea.

14. Pero los católicos debemos ejercerla de diverso modo, según la particular condición de cada uno: “Como la Santa Iglesia, que en el mundo es sacramento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano, así el Obispo es también defensor y padre de los pobres, se preocupa por la justicia y los derechos humanos, es portador de esperanza” . Y Pablo VI decía a los fieles laicos: “Los seglares, cuya vocación específica los coloca en el corazón del mundo y en las más variadas tareas temporales, deben ejercer por lo mismo una forma singular de evangelización. Su tarea primera e inmediata no es la institución y el desarrollo de la comunidad eclesial sino el poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas escondidas, pero a su vez ya presentes y activas, en las cosas del mundo. El campo propio de su actividad evangelizadora, es el mundo vasto y complejo de la política, de lo social, de la economía, y también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicación de masas...” Y Juan Pablo II los urgía: “Nuevas situaciones, tanto eclesiales como sociales, económicas, políticas y culturales, reclaman hoy con fuerza muy particular, la acción de los fieles laicos. Si el no comprometerse ha sido siempre algo inaceptable, el tiempo presente lo hace aun más culpable. A nadie le es lícito permanecer ocioso” .

15. Si bien este documento de trabajo se refiere principalmente a la misión de los fieles laicos, somos conscientes de la función insustituible que les cabe a los sacerdotes, a los diáconos, a las religiosas y a los religiosos, y a nosotros mismos, como lo decíamos antes. Ciertamente, la labor evangelizadora que todos realizamos enriquece el alma de nuestro pueblo y su cultura, y humaniza la vida personal y social, especialmente proclamando la grandeza de cada persona y su dignidad inalienable.

16. Obviamente, hay personas que tienen mayor responsabilidad en el presente y el futuro del mundo y de la Patria. Nos referimos a quienes desempeñan diversas responsabilidades en los variados campos de la vida del país y que los acreditan como “constructores de la sociedad pluralista” . A ellos se dirigen especialmente estas reflexiones y esta invitación al diálogo.

1 Comité Permanente de la CECH, “Humanismo Cristiano y nueva institucionalidad”, 2, Santiago 04.10.78.
2 Juan Pablo II, Pastores Gregis, 67
3 SS Paulo VI, Evangelii Nuntiandi
4 SS Juan Pablo II, Christifideles laici, n° 3
5 Id. ant.