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El Mensaje del Papa a los peregrinos chilenos:
“Volvemos con una gran
responsabilidad a Chile”

Atrás quedó la XVII Jornada Mundial de la Juventud, Toronto 2002, las multitudinarias jornadas de celebración con el Papa Juan Pablo II y los cientos de miles de jóvenes del mundo. Esta mañana las calles de Toronto están colmadas de peregrinos de todo el mundo tomando buses y combinaciones para llegar al aeropuerto Pearson y regresar a sus respectivos países.

Los peregrinos chilenos -más de 1000 jóvenes- han comenzado su regreso a casa. A los más de 150 chilenos que partieron el día de ayer se suman otros 100 jóvenes el día de hoy. En el Terminal 3 del Aeropuerto Pearson, los abrazos de despedida y los deseos de buena suerte se pueden observar a cada paso.

En la fila para embarcarse rumbo a Santiago, Isabel Stocker, de Concepción, destaca: “Nos llevamos una gran responsabilidad a Chile, por la labor que tenemos que cumplir en nuestras respectivas diócesis y en nuestros lugares de trabajo con el mensaje que nos dejó el Papa Juan Pablo II. Sobre todo el llamado a ser sal y luz del mundo”.

“Lo que más me llegó de lo que nos dijo el Papa Juan Pablo II es la responsabilidad de que construyamos el reino de Cristo dentro del mundo del hombre hoy en día, porque este mundo está en crisis” agrega Gabriela Pazo, de Santiago.

-¿Qué es lo que más valió la pena de este encuentro, viendo las altas temperaturas, caminatas y lluvias que tuvieron que afrontar en distintos momentos de la Jornada?
-Todo fue recompensado. Ni el calor, la insolación, tener los sacos de dormir estilando por la lluvia o las largas caminatas, se pueden comparar con la gran bendición que recibimos. La experiencia de haber visto a tanta gente que está por la misma razón que tú y las palabras del Papa Juan Pablo II, es algo que no voy a olvidar. Es distinto verlo por televisión, porque haber estado aquí y sentir lo que nos dijo, es algo maravilloso.

-¿Cómo crees que estuvo el Papa en esta Jornada Mundial de la Juventud?
-En la primera ceremonia con él -el 25 de julio- lo vi súper cansado, aunque con mucho espíritu y ganas de comunicarse con todos los jóvenes. En la misa final -el 28 de julio-, sentía que estaba muy alegre. Esa fue la parte que más me emocionó de toda la JMJ porque se notaba que estaba entregando todo su esfuerzo para nosotros con un ánimo increíble. De hecho, cuando estaba lloviendo y todo nos estábamos mojando en Downsview Park, él nos decía que esta lluvia iba a ser para nosotros un bautizo en el Espíritu Santo. Lo sentí como un joven más.

“Los jóvenes chilenos nos trajeron fe”

Uno de los puntos bajos de esta Jornada Mundial de la Juventud fue la poca capacidad de organización de los canadienses al entregar a jóvenes de todo el mundo albergues que no contaban con instalaciones sanitarias mínimas. En varios de los colegios donde alojaron chilenos, por ejemplo, solo había una manguera para ser usada como ducha para 200 personas.

La solución de la organización canadiense no llegó y, quizás, la situación se hubiera tornado difícil si no hubiera sido por la ayuda de la colonia chilena residente en Canadá, o por algunos voluntarios desinteresados, como la señora Verónica Mendolía, de 52 años, residente en Toronto hace más de 25 años. Esta guatemalteca abrió su casa a más de 150 jóvenes, la mayoría chilenos, para que se ducharan todos los días. Con interminables turnos, que muchas veces la tuvieron durmiendo tres horas diarias, esta mujer declara sentirse agradecida por haber conocido a estos peregrinos.

“Siento que la espiritualidad de estos jóvenes chilenos, y de Latinoamérica en general, es un regalo para Canadá porque la fe que ustedes trajeron en este país no existe. En el aeropuerto, despidiendo a los jóvenes chilenos, la señora Verónica explica emocionada que “Los quise ayudar porque estos jóvenes son el futuro del mundo, y una sociedad que tiene a Dios por fundamento es lo mejor que puede existir. Ellos me han cantado, me han abrazado y me han llenado de amor. Eso no tiene precio”.

Vuelos a Chile sin problemas

Sin contratiempos se están efectuando los traslados aéreos de peregrinos chilenos desde Canadá, los cuales se prolongarán hasta el 4 de agosto. La Encargada de Aeropuertos de la Comisión Chilena, Carola De Pablo, explica que “el trabajo empezó el 14 de julio con la llegada de los peregrinos y ha sido extenuante pero muy bueno porque no se han presentado problemas de importancia”.

“Todos los chilenos han estado embarcándose sin problemas. De aquí al 4 de agosto la mayoría de los chilenos retorna”. Consultada por la razón de que algunos peregrinos retornen el 4 de agosto, es decir, una semana más tarde del término de la JMJ, explica que “Muchos peregrinos quisieron aprovechar la cercanía de Canadá con Estados Unidos y ahora la mayoría de ellos está viajando a ciudades como Nueva York o Miami para conocerlas”.

Así termina la JMJ 2002, Toronto 2002, entre abrazos y ganas de miles de jóvenes que desean transmitir a todos en sus países de origen el mensaje del Santo Padre y la experiencia vivida en Toronto. La próxima cita será en Colonia 2005 y aunque no se sabe si Juan Pablo II estará en ella, queda la sensación y la certeza de que este hombre se entregó por entero y de que la palabra que transmitió movilizó el alma de todo el pueblo canadiense y la de más de 800 mil peregrinos de todo el mundo en un encuentro íntimo con Jesucristo y su amor.