Volver

La jornada espiritual en Toronto reunió a más de 400 mil jóvenes
Llantos de alegría desencadenó el Papa en la Vigilia

Más de 400 mil peregrinos –apostados en improvisados campamentos de cartón-, recibieron con gritos, aplausos y brazos en alto al Papa Juan Pablo II en la Vigilia celebrada en Downsview Park la tarde de ayer. “Yo les digo a ustedes esta tarde: ¡Dejen que la luz de Cristo brille en sus vidas! No esperen a ser viejos para seguir el camino de la Santidad. Comuníquenle a todos la belleza del contacto con Dios que da sentido a sus vidas” dijo el Santo Padre a los jóvenes en una ceremonia que duró casi 4 horas y estuvo marcada por la emoción. Para mañana se espera la misa final con más de un millón de asistentes, con la cual se dará término a la XVII Jornada Mundial de la Juventud, Toronto 2002.

Toronto, 27 de julio de 2002.- Todavía hacía calor cuando a las 18:35 horas aterrizó Juan Pablo II al Downsview Park. Treinta grados de temperatura acompañados de una brisa caliente, húmeda y miles de jóvenes agolpados en las barreras de contención, dieron la bienvenida a la vigilia. Cantando y lanzando saludos en tantos idiomas como países del mundo estuvieron representados, las consignas croatas, polacas, norteamericanas, francesas o chilenas, no se dejaron de oír entre todos quienes esperaban con horas de anticipación el paso del Papa.

¡El Papa!, ¡El Papa!, gritaron algunos de los 500 chilenos congregados en el sector 103, a unos 300 metros del escenario y al lado del camino por donde pasaba el Santo Padre. Cuando el papamóvil comenzó a acercarse rodeado de guardias, las miradas se posaron en esa figura y muchos ojos se nublaron de emoción. Un anciano físicamente abatido pasó lentamente, sólo por unos instantes, encogido en su asiento. Un anciano que, sin embargo, traía un rostro especial, una mirada que no se condecía con su apariencia; penetrante, lúcida e inquisidora, como queriendo encontrar algo en los interminables ojos y flashes que lo seguían a cada paso.

“El Papa está con ustedes”

El Santo Padre estaba tranquilo, pero no por eso menos emocionado. Sus primeras palabras para saludar a los peregrinos, dichas en varios idiomas, fueron:

“Os agradezco vuestra presencia en Toronto y los abrazo de corazón. Siempre pido por vosotros, para que ahora y siempre seáis la sal de la tierra y la luz del mundo”. Éstas fueron las primeras palabras de saludo del Santo Padre en castellano, las cuales repitió en otros idiomas.

Más tarde, luego de todo los signos y testimonios que jóvenes de todo el mundo dieron durante la Vigilia, el Papa Juan Pablo II, con calma y seguridad, comenzó a hablarles a los jóvenes:

“Con afecto en el Señor los saludo a todos. Estoy feliz de estar con ustedes de nuevo, después de estos días en los que ustedes han asistido a las catequesis, han reflexionado, han conocido a otros y celebrado. Estamos llegando a la fase final de la Jornada Mundial de la Juventud, el punto más alto lo viviremos mañana en nuestra celebración de la Eucaristía.

Queridos amigos, espontáneamente en sus corazones, en el entusiasmo de sus jóvenes años, ustedes saben que Cristo es el camino en el cual es posible construir sólidamente su existencia. Sólo Cristo –conocido, contemplado y amado- es el amigo que no nos abandonará(…)

Yo les digo a ustedes esta tarde: ¡Dejen que la luz de Cristo brille en sus vidas! No esperen a ser viejos para seguir el camino de la santidad. La santidad es siempre juventud, como la eterna juventud de Dios. Comuníquenle a todos la belleza del contacto con Dios que da sentido a sus vidas. En la búsqueda de la justicia, en la promoción de la paz, en la solidaridad. Cuán hermosa es la canción que ha sido escuchada estos días: ¡Luz del Mundo!, ¡Sal de la Tierra!, ser en el mundo la cara del amor, ser por la tierra una reflexión de su luz. Eso es el más hermoso y precioso regalo que ustedes pueden dar a la iglesia en el mundo. Ustedes saben que el Papa está con ustedes, con su oración y con su bendición”.

La noche cayó sobre Downsview ayer y el Papa dejó su mensaje. A las 23:00 horas las luces del escenario se apagaron, los micrófonos y las pantallas gigantes fueron desconectadas pero cientos de miles de velas permanecieron encendidas. ¿Cuántas personas habrán detrás de esas velas? Preguntaba un periodista de la televisión canadiense mientras hacía su despacho en vivo. Difícil respuesta, pero sí es claro que un espíritu de paz e intimidad se respiró en Toronto la noche de ayer.

Chilenos Emocionados

Oscilando entre la alegría y la emoción estuvieron los chilenos la tarde y noche de ayer en Downsview Park. El mensaje del Papa fue escuchado con atención por los más de 1.000 peregrinos chilenos que en distintos sectores de la explanada, vivieron y compartieron junto al Papa la Vigilia. No faltó el recogimiento y también las palabras de agradecimiento a Dios.

“Toda la ceremonia fue hermosa y emocionante. Nos llamó a ser los gestores de la humanidad para construir una sociedad más humana. También dijo que en nosotros confía, que reza por nosotros, que nos tiene presentes en su oración. En ese momento me sentí súper invadida de emociones. El encuentro con el Papa, desde que llegó a Canadá, ha estado cargado de cariño. Llegué desde Chile con una forma de pensar y aquí se han cambiado de cierta manera las cosas. Siento mi corazón rejuvenecido, con otro carisma y eso es lo que pretendo llegar a entregar allá de vuelta” relata emocionada María José Araya de la Parroquia San Lázaro en Santiago.

“Vivir este encuentro en familia ha sido una de las mejores experiencias espirituales que hemos tenido”, explican el matrimonio de Jorge y Gloria de San Felipe, quienes viajaron junto a un grupo de 10 peregrinos de la comuna de Santa María.

“Es la segunda vez que tengo la oportunidad de estar con el Papa y la verdad es que nuevamente, al igual que en Roma, me pareció sobrecogedor, sobre todo porque entregó un mensaje muy esperanzador a todos los jóvenes que tanto hicimos por estar aquí”. Para Gloria una de las cosas que más le llamó la atención es “La llamada que el Papa nos hace a ser constructores de la vida y hacerlo ladrillo por ladrillo. El Papa nos recordó con palabras muy directas que tenemos que tener mucha confianza en Él, que el Señor nunca nos abandona y que siempre, aunque nos sintamos solos, Él está ahí”.

Para el Padre Lionel de Ferrari “El Papa ha recalcado mucho que el camino de la felicidad está con Jesús y que pasa por la cruz. Entonces viendo la temática de la vocación creo que el Señor nos llama a una vocación de entrega de la vida, que sea generosa y que pasa por la cruz. Es decir, por el morir a mí mismo, darme y ofrecerme a los demás en Cristo. Creo que la propuesta del Papa hoy es tremendamente vigente, seguir a Jesús es la forma de buscar la felicidad. Para los jóvenes del mundo va a nacer una fuerza renovadora” concluye el padre.

Padre Andrés Moro: “En esta invitación no había letra chica”

Con profundo recogimiento, los chilenos vivieron la Vigilia junto al Santo Padre. Para el Padre Andrés Moro, Coordinador General de la Delegación Chilena de 1.000 peregrinos, el hecho de que la comodidad no fuera la principal característica de la Vigilia redunda en la vocación de los jóvenes.

“Lo que están viviendo los chiquillos es algo novedoso. En esta invitación no había letra chica. Acá vinimos a un encuentro con Jesucristo, con el Santo Padre y con peregrinos de todo el mundo. Los jóvenes sabían a lo que venían y por eso están contentos. Vinieron a escuchar a Jesucristo y si están acá en medio de sacos de dormir, cartones y plásticos es porque lo más importante para ellos es vivir el Evangelio y aprender de la Buena a Nueva de Jesucristo.

-Después de años de debate en torno a la salud del Papa, ¿cuál es su impresión luego de esta vigilia, en la que se lo vio muy seguro y compenetrado en su comunicación con los peregrinos?.

-Claramente el Papa rejuvenece con los jóvenes. Se ve en él un espíritu joven en un cuerpo anciano, y ese espíritu es el mismo que anima a la Iglesia. Remar mar adentro, como nos invita el Santo Padre, es remar en un mundo difícil pero desafiante. Un mundo que espera caminos de verdad y vida.

-¿Cuáles piensa que van a ser los frutos de este encuentro mundial que mañana llega a su fin con la celebración de la Eucaristía?

-En primer lugar, descubrir que la Iglesia tiene mil rostros y mil historias pero una sola fe y un sólo maestro; un camino, una verdad y una vida que es Jesucristo. En segundo lugar, la hospitalidad de los países organizadores como hoy lo es Canadá y mañana lo será Alemania, nos permite descubrir un corazón joven y esperanzado de gente que camina en la Iglesia. En Tercer lugar, esta jornada va a ser inolvidable para Canadá. En una sociedad como la canadiense es importante un encuentro espiritual de este tipo, porque dará lugar a la posibilidad de re-evangelizar y eso va a tener sus frutos propios.