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Compatriotas cantaron en ceremonia de bienvenida:
Inolvidable presencia chilena frente al Santo Padre

Al borde de la euforia más de 400 mil jóvenes de 173 países recibieron al Papa la tarde del 25 de julio en Toronto con banderas, gritos y brazos en alto. De excelente humor y sin dar muestras de agotamiento, el Santo Padre bendijo a todos los jóvenes peregrinos asistentes y más tarde los invitó a convertirse en Sal y Luz de la Tierra. Para los chilenos fue también una jornada memorable, que incluyó las únicas tres banderas patrias gigantes frente del escenario y la interpretación del himno de la delegación chilena que los mil chilenos corearon a una voz para todos los peregrinos del mundo.

La Jornada de bienvenida a Juan Pablo II esta tarde en el Exhibition Place difícilmente se borrará de la mente de los más de mil chilenos peregrinos. Cuatro horas de anticipación les permitieron tomar la mejor ubicación frente al escenario y agitar entre gritos y canciones las tres grandes banderas que llevaron. Las pantallas gigantes instaladas en el centro de eventos y las tomas aéreas que por ella se transmitieron mostraban la numerosa presencia nacional en la XVII Jornada Mundial de la Juventud.

-“¡Juan Pablo II, te quiere todo el mundo!”, “¡John Paul Two, we love you!”. Fueron las consignas predilectas de los peregrinos apostados en la parte más cercana al escenario. En su mayoría se podían observar: mexicanos, norteamericanos, polacos y chilenos. Atento y sonriente el Papa escuchó y agradeció con sus manos la efusividad de los jóvenes. Luego tomo la palabra: “Ustedes han venido a Toronto de cada continente a celebrar la Jornada Mundial de la Juventud. Vaya para ustedes mi más profundo saludo. He estado esperando este encuentro, especialmente cuando antes de ayer, desde todas partes del mundo recibí en el Vaticano buenas noticias sobre todas las iniciativas que han marcado su jornada aquí. Y además, aún sin haberlos conocido, los he encomendado a cada uno en mis oraciones al Señor. Él los conoce desde siempre, y los ama a cada uno personalmente”.


“Lloraba de felicidad”

El Papa arribó en helicóptero a las 16:15 hrs. en la ribera del Lago Ontario. Minutos más tarde, desde el papamóvil, recorrió el camino al Exhibition Place ovacionado por los miles de peregrinos que buscaban un espacio para verlo pasar o tomarle una fotografía. Unos 25 minutos demoró el Santo Padre en llegar al escenario.

Para Camila Goycolea, de Santiago, el paso del Papa fue impresionante. “Sentí frío, los pelos se me erizaron y de la nada comencé a llorar. No podía parar, me estaba riendo, estaba feliz y lloraba. Lo más emocionante de todo fue cuando hizo mención a las bienaventuranzas y cuando nos invitó a seguir el camino del perdón”.

“Cuando vinimos aquí sabíamos que la idea era responder al llamado de ser la sal de la tierra y la luz del mundo, pero cuando ese mismo mensaje lo escuchas del propio Papa te cambia la vida. Te emocionas porque sientes que al estar aquí le estás retribuyendo con tu presencia y tu respuesta a todo lo que –de una u otra manera- ha hecho por ti durante todos estos años”, agrega Camila.

“El Papa dejó la escoba” opina Sebastián Loma Osorio, de Santiago. “Todos estábamos eufóricos y felices. Dijo muchas cosas que nos llegaron al corazón sobre todo cuando dice que somos el futuro y que todo depende de nosotros y que por lo tanto tenemos que ponerle vida y fuerza a todo lo que hagamos”.

“Cuando el Papa llegó al escenario todo el lugar comenzó a llenarse de un espíritu de paz y reconciliación que sólo puede sentirse cuando hay alguien como el Santo Padre que para los jóvenes es la imagen viva de Cristo en la tierra. Ahora sólo nos queda comenzar a realizar la tarea a la que nos invitó; seguir a Cristo” concluyó Sebastián.

“Haber estado aquí es lo mejor que me pudo haber pasado. Nunca creí que la emoción me haría llorar”, dije Alberto Pinto, de la parroquia San Nicolás de Tolentino de La Estrella, en la Sexta Región.

“Yo sentí que cada una de las palabras que dijo el Papa eran una invitación a reflexionar sobre nuestra vocación. Su mensaje me sirvió para despertar y comenzar a pensar que es tiempo de hacer algo por los demás, no sólo en mi país, sino en cualquier parte. Él nos llamó misioneros del mundo. Creo que esa es nuestra tarea, ser portadores del Evangelio”, señaló visiblemente emocionado César Cerda, de la Parroquia Nuestra Señora de los Pobres de Huechuraba.

Para Marcela Arenas, chilena residente hace tres años en Canadá, la visita del Papa “es muy emocionante, porque aquí hay muchas culturas y religiones pero todas vamos para el mismo lado. Aquí es donde te das cuenta que todos somos uno”.
“Las palabras del Papa fueron muy profundas” agregó Juan Carrillo, de Angol. “Su mensaje estuvo cargado de humanidad y sencillez, tanto que da la impresión que a pesar de los años y la enfermedad, tiene un espíritu muy joven que sólo se muestra cuando siente la fuerza de la juventud que lo quiere y lo llama”.

Para el sacerdote Jorge Ruiz Urrutia, de la Diócesis de Villarrica, “El mensaje del Santo Padre fue muy bueno, porque entrega claros signos de renovación de la fe. Nos invita a todos a creer más en un Cristo que se parece mucho a los jóvenes, que irradia alegría y espiritualidad expresada en los valores del Evangelio”.


Un regalo para Chile

Luego del saludo del Papa en español vino el momento esperado por todos los peregrinos chilenos. Los compatriotas Roberto Leiva y Alejandra Acevedo salieron al escenario principal para interpretar el himno de la Delegación Chilena “Luz y Sal”, el cual fue seleccionado por la Organización canadiense como el himno que daría la bienvenida de todos los jóvenes al Papa.

“Somos chilenos pero hoy queremos regalarle esta canción al Santo Padre en nombre de todo el mundo”, dijo Leiva frente al micrófono. Luego interpretaron la canción que la delegación de cientos de chilenos acompañó a toda voz, con más emoción que afinamiento.

“Definitivamente los chilenos podemos hacer lo que queramos. Yo sabía que cantantes chilenos le iban a cantar al Papa, pero verlos ahí, sencillos y orgullosos me puse a cantar y cuando vi al Papa hacer un gesto con la mano me emocioné tanto que casi lloro. Al principio no quería cantar, porque la idea era escucharla de los intérpretes, pero la fuerza de la canción me obligó a tararearla, sentí que todos los chilenos le cantábamos al Papa, dijo Alvaro Pinto.


Signos de vida

Otro de los momentos importantes de la Ceremonia de Bienvenida se presentó con la bendición que el Santo Padre hizo a los peregrinos. Luego de cantar la primera parte del Padre Nuestro en italiano, los peregrinos le respondieron en sus idiomas nativos.
Después de esta actividad el Papa descansará en el monasterio de Strawberry Island, al norte de Toronto. Dentro de las actividades privadas que el Santo Padre desarrollará mañana, está contemplado recibir a una delegación de 14 jóvenes. Algunos de ellos latinoamericanos, de nacionalidad peruana, con quienes sostendrá una conversación y compartirá una comida. La próxima aparición del Papa Juan Pablo II será el sábado 27 de julio. Durante el día sostendrá reuniones con distintas autoridades de Canadá y a las 18:40 arribará a Downsview Park para la vigilia con los jóvenes, evento previo a la misa final del 28 de julio en el mismo lugar.