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Felipe Huneeus:
Chileno dará bienvenida al Papa el martes 23

Chilenos llegando a Toronto

En términos prácticos hoy puede decirse que comienza oficialmente la XVII Jornada Mundial de la Juventud, Toronto 2002. La ciudad recibirá durante todo el día a más de 200 mil peregrinos, entre ellos a mil chilenos. Todos realizarán sus trámites de acreditación y serán luego destinados a los centros de acogidas –en su mayoría colegios o parroquias- que la organización canadiense ha destinado para el efecto.

Para el Padre Andrés Moro, Coordinador General de la Delegación Chilena “Los canadienses se han portado muy bien con los chilenos. Ha terminado el tiempo de diócesis y ha sido uno de los puntos fuertes de la Jornada. Ahora empieza a vivirse lo que será la visita del Santo Padre y esperamos que el espíritu de Dios inunde nuestros corazones para que seamos capaces de aprender lo que nos trae esta experiencia con los miles de jóvenes de todo el mundo y de todos los chilenos que están participando en este encuentro”.

Sobre la participación de Felipe Huneeus en la bienvenida privada al Papa, destaca que “El Padre Tom Rosica, Coordinador Internacional del Encuentro, ha tenido una actitud tremendamente cariñosa con nosotros. Esto también refleja el buen trabajo realizado con la Comisión Chilena al invitar a Felipe Huneeus como uno de los dos representantes latinoamericanos en la recepción de bienvenida al Santo Padre” concluye Rosica.

El Primer Ministro de Canadá, Jean Chrétien, extendió ayer una invitación al Secretario Ejecutivo de la Delegación Chilena, Felipe Huneeus, para la ceremonia de bienvenida privada que se realizará en honor a la llegada a Canadá del Papa Juan Pablo II. Ésta será mañana martes 23 de julio a las 13:00 hrs. y a ella asistirán sólo 80 personas, entre las que destacan las principales autoridades eclesiásticas, gubernamentales y políticas de Canadá.


En contacto telefónico, el Director Mundial de la Jornada Mundial, el Padre Thomas Rosica, explicó que esta invitación obedece a que “he conocido cómo los medios de comunicación canadienses de prensa y televisión han estado muy interesados en mostrar la alegría de los jóvenes chilenos. Yo quiero felicitarlos por su preparación y la organización que han realizado en Chile desde hace más de un año. Les digo también que el Encuentro Continental que han organizado el año 1998 nos ha servido de valiosa experiencia para organizar la XVII Jornada Mundial de la Juventud, Toronto 2002. Nosotros hemos querido agradecerles invitando a Felipe, Director Ejecutivo de vuestra Delegación Chilena, para que asista a la recepción privada que se le hará al Papa el próximo 23 de julio, cuando llegue a Canadá”.

Luego de esta recepción privada, el Santo Padre tomará algunos días de vacaciones en Strawberry Island, para luego reaparecer en la misa inaugural el 25 de julio en Exhibition Place, Toronto. El 27 de julio será su siguiente aparición pública, donde acompañará a los jóvenes en la vigilia en Downsview Park, para luego, y finalmente, celebrar una multitudinaria misa de despedida durante la mañana del 28 de julio.

PERFIL DE FELIPE HUNEEUS

Felipe Hunneus Lagos es el Secretario Ejecutivo de la Comisión Chilena para la JMJ Toronto 2002. Además de este cargo es estudiante de ingeniería civil de minas de la Universidad de Chile. Sus padres son Javiera Lagos, agente de viajes, y Felipe Huneeus, de profesión agricultor. Felipe es el mayor de tres hermanos (Jorge y Benjamín), también es sobrino del escritor Pablo Huneeus y sobrino nieto de Esther Huneeus (Marcela Paz).

-¿Cómo tomas esta invitación?

“Es un honor para mí representar a Chile en esta recepción y también lo siento como un regalo de Dios. Esta invitación nace de la organización que hemos tenido desde Chile por más de un año. Un equipo que se ha caracterizado por su profesionalismo y su entrega desinteresada, no sólo para con los peregrinos chilenos sino que también para con los organizadores canadienses. Muchas de nuestras consultas y sugerencias han sido utilizadas para mejorar algunas de sus actividades o procedimientos. Entonces siento que ellos como un gesto muy bonito, me han invitado en representación de todo el equipo de nuestro país”.

-¿Cómo llegaste a convertirte en el Secretario Ejecutivo de este proyecto?

- “Estaba en una prueba en mayo del 2001 en la Universidad de Chile y hubo un error con el número de sala. Nos asignaron a una equivocada. Cuando hicimos el cambio a la sala correspondiente me encontré en el pasillo con el Padre Andrés Moro, Vicario de la Pastoral Universitaria, a quien conocía desde diciembre de 1999 cuando participé en la organización de las misiones católicas de la universidad. Él me dijo que tenía un proyecto y que quería conversar conmigo. Me entrevistó entre varias otras personas y los últimos días de junio del 2001 me pidió hacerme cargo de la Coordinación Ejecutiva de la Delegación Chilena JMJ Toronto 2002. El trabajo consistía en coordinar y organizar un equipo que se encargaría de preparar la delegación de Chile al Encuentro en Toronto con el Santo Padre.”

-¿Después de todo el tiempo de proyección, cómo evalúas ahora, cuando ya la Jornada prácticamente ha comenzado?

-“Lo más complicado fue armar un equipo de trabajo. Después, aprender a trabajar con ese equipo dando y recibiendo el máximo de cada uno. Hay que aprender a tomar riesgos porque la Jornada Mundial es una apuesta de cuantos jóvenes asistirán, cómo se conseguirá el dinero necesario para financiarlo, etcétera. También me ha permitido conocer como empresarios particulares invierten constantemente en este tipo de actividades de manera desinteresada. Les agradezco muy especialmente a todo quiénes nos abrieron sus puertas y nos acogieron con este proyecto.

-Luego de tu trabajo en las misiones de la Universidad de Chile y ahora en la Jornada Mundial de la Juventud, ambas cristianas, ¿Cuál es tu visión de este tipo de actividades?

-“La educación en mi colegio (Verbo Divino) fue fundamental. Desde chicos nos inculcaron la importancia de la misión, y eso es algo que los ex alumnos llevamos muy dentro. Una entrega y un afán por tratar de construir un país y una sociedad mejor, donde cada uno ponga un grano de arena. Tomé este proyecto de la Jornada Mundial de la Juventud porque me gusta embarcarme en empresas, y también por mi experiencia de fe en Roma 2000. Lo que yo había vivido lo pudieran vivir otros, esa fue mi motivación. El apoyo de mi familia también me facilitó las cosas. Además, hay un asunto de consecuencia con mis principios porque yo participo en el movimiento Schoenstatt y su fundador, el Padre José Kentenich, nos invita a que cada uno, de acuerdo a su originalidad, pueda ser un instrumento de Dios.

En todos estos meses de trabajo, como equipo hemos sentido el paso de Dios y ahora podemos ver los frutos con más de 1.000 jóvenes en Canadá. A pesar de nuestras debilidades y de todas las dificultades siempre Dios ha estado con nosotros. Lo que viene en Toronto va a ser algo grande, algo que va a marcar. Un momento en que se juega algo importante a nivel espiritual. Una persona como el Papa, de más de 80 años, que convoca a tantos jóvenes, es una imagen muy fuerte. A esa edad debería estar descansando, pero él convoca y lo más importante es que con su mensaje llega profundamente. Por otro lado, también creo que el hecho de que todas las dificultades que ha tenido la Iglesia (acusaciones de pedofilia) este último tiempo, junto al hecho de que jóvenes -sabiendo esto-, nos juntemos, es una señal de esperanza y de mucha Fe.