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Entrevista a matrimonio chileno residente en Canadá:
Estos jóvenes nos han devuelto la alegría y la esperanza
Por Cristian Amaya, desde Toronto.
La mayoría lleva 10 años, otros incluso 20. Se trata de los casi 14 mil chilenos residentes en Toronto que han establecido sus familias en esta ciudad canadiense y que hoy ven con emoción, cómo un grupo de mil chilenos ha hecho noticia en la televisión y prensa canadienses por su alegría y entusiasmo al venir a reunirse con el Papa Juan Pablo II. Al ver a estos jóvenes sentimos que han traído un pedacito de tierra a Canadá y que nos han devuelto la alegría y la esperanza de ser chilenos dicen con emoción.
Decenas de residentes chilenos llegan cada día a los lugares de albergue de peregrinos chilenos para ofrecer alojamiento o para ayudar en cuanto trabajo de servicio se requiera. Dispuestos a colaborar, no piden nada a cambio. Se conforman sólo con escuchar de nuevo el acento chileno, que sus hijos aprendan los nuevos modismos que vienen de la capital, gritar a cada momento un ceacheí y contagiarse con la alegría que estos jóvenes traen.
Cuando eran veinteañeros, los Ibacache se vinieron a Canadá recién casados. Oriundos de Valparaíso, se conocieron en un encuentro de jóvenes con el espíritu (EJE), y buscando nuevas oportunidades llegaron a Toronto gracias a la ayuda que les prestó un familiar que vivía en este país. Hoy día Marcos Ibacache (32) es jefe de familia y trabaja como camionero; su señora, Pamela Sears (30) es dueña de casa y ambos tienen dos hijos; Javiera Ibacache de 12 años y Pablo de 10 meses, a quien cariñosamente le llaman el Chingao, porque cuando nació movía las manos igual que ese personaje de la teleserie Amores de Mercado.
-¿Qué es lo que más se extraña de Chile?
-(Pamela) Lo que más se echa de menos es el día domingo, cuando vas a visitar a tus papás, a tus tíos y a tus primos. Esas reuniones familiares donde te juntas a almorzar o a tomar tecito. El tiempo va transcurriendo de igual forma en Chile o en Canadá, pero en nuestro país se siente más el cariño y el entusiasmo; no faltan las fiestas. Acá en Canadá todo es muy programado y esquematizado, siempre hay que estar calculando horarios y trabajos para que todo funcione como un reloj. Eso es lo que se extraña más de Chile, que la gente tiene tiempo para compartir con la familia, para dar un poco más de amor.
-(Marcos) La idiosincrasia del chileno es disfrutar un poco más de la vida, ya que acá es poco el tiempo que uno puede dedicar a eso. Se echan de menos detalles muy pequeños como el domingo ir al estadio, a las carreras de caballo. A mí me gustaba ir a ver al Wanderers con mi viejo o ir a las carreras al Sporting.
-¿Cuál es la diferencia de mentalidad entre los chilenos y canadienses?
-(Marcos) Hay bastantes diferencias. Uno tiene que aprender del canadiense porque es otra cultura. La mentalidad del canadiense es la del respeto por el otro.
-(Pamela) Siempre están apoyando las actividades humanitarias y los derechos de las personas. Otra cosa importante acá es la puntualidad, es algo típico de ellos. A nosotros los chilenos eso nos cuesta mucho. Por otro lado, a ellos les llama la atención la alegría de los hispanos. Son personas accesibles, respetuosas, educadas y amables. Acá, por ejemplo, tu no ves bocinazos en la calle, ni nada de prepotencia.
-(Marcos) Desde los primeros cursos del colegio se enseña la tolerancia, el respeto por los demás. Nunca te van a pasar a llevar por cualquier cosa. Si tu topas a alguien en la calle siempre hay devuelta un excuse me. Como en todas partes hay de todo, pero la característica general es la del respeto, la limpieza y el orden. Muchas veces los chilenos tenemos la costumbre de botar papeles en la calle. Acá todo se recicla y se enseña a botar a basura donde corresponde.
-(Pamela) La educación cumple un rol fundamental. La mayoría de los niños puede llegar a la universidad, además el sistema acá funciona mientras los padres estén participando constantemente con los niños. No se trata sólo de firmar la libreta de notas. Si hay un problema con el alumno, te llaman a conversar porque el problema del niño es de la familia. Acá todos los colegios tienen sicólogos, educadores especiales, asesores vocacionales y orientadores.
Chilenos apasionados
-¿Qué cosas tienen los chilenos que les falta a los canadienses?
-(ambos) La Alegría.
-¿Qué ha significado la World Youth Day y la llegada de mil chilenos a Toronto?
-(Pamela) Nos hemos enterado de toda la preparación que han tenido por la señal internacional de TVN y estamos felices, los esperábamos con ansias. Traer un pedazo de Chile para acá, sobre todo la alegría, el ánimo que tiene la juventud chilena nos llena de esperanza. Ese entusiasmo y ese carisma no se ve en la juventud canadiense. Los jóvenes acá no están muy motivados porque no tienen la pasión. Los chilenos somos apasionados por algo; un deporte, una religión, por un partido político, lo que sea, pero somos apasionados.
-(Marcos) Desde que llegaron los hemos visto en reportajes en los diarios y en la televisión canadiense. Estos minutos que hemos estado con ustedes han sido de emociones encontradas. Los recuerdos se agolpan. Yo los miraba y era verme reflejado años atrás. Compartir con todos estos chilenos, hablar el mismo idioma con el mismo tono es algo impagable. Entre los chilenos residentes en Canadá el estilo chileno lo compartimos con gente mayor. Nuestros hijos son chilenos pero formados en la cultura canadiense. Ahora los veo a ustedes, jóvenes y para nosotros son una esperanza y para nuestros hijos una expresión viva de su identidad.
-¿Con la experiencia de vivir lejos del país, qué mensaje le darían a la juventud chilena?
-(Marcos) El estatus de vida que dan los países desarrollados es un poco mejor y las cosas materiales se consiguen un poco más fáciles, pero la espiritualidad chilena no se compara. Hay tantos detalles chiquititos pero tan valiosos; ir a jugar a la pelota con los amigos, compartir un asado, ir a una fiesta o ir al cumpleaños de un amigo es lo más rico que se puede vivir en Chile y con poca plata. Ir al mar, a la playa, a pescar, a conocer la nieve a Portillo, son detalles que nosotros apreciamos porque estamos lejos.
En segundo lugar hay que participar. Si no haces nada vas a terminar en nada. Si puedes participar en un club deportivo, en la parroquia cercana a tu casa, es lo mejor que uno puede hacer porque te permite apreciar la vida. Chile es bonito, tiene de todo, no tiene nada que envidiarle a ningún país. Quizás la vida en Chile se hace un poco difícil pero en ninguna otra parte van a encontrar el cariño y la alegría del chileno. Acá es difícil encontrar amigos. En Chile uno nace, se cría, ve crecer al amigo y el amigo lo ve crecer a uno. Siempre van a ser amigos. Aquí uno tiene de amigo al compañero de trabajo porque sólo les tocó estar juntos.
-(Pamela) Yo les digo que disfruten de todas las oportunidades que Chile les da. Pensar sobre todo en la familia, en los amigos y compartir más. La mentalidad arribista y clasista que tiene el chileno debe ir quedando atrás. Hay que dejar atrás también el pesimismo, eso de que Nunca voy a poder hacer nada. Tienen que darse ánimo unos a otros y apreciar todo lo que tienen. No mirar con envidia al del lado, sino mirarse a sí mismo en sus debilidades y tirar para adelante. Como está la situación hoy en día no estamos como para estar perdiendo el tiempo. Hay que pensar en grande, es decir, pensar en la vida.
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