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Chilenos en la Diócesis de London:
Familias Canadienses gozan con la vitalidad de los jóvenes Chilenos
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Padres postizos están fascinados
A la gran bienvenida que le brindaron a los chilenos en London, se sumó un original almuerzo donde hubo bailes chilenos y no faltó el tradicional grito de ceacheí. Mientras chilenos y canadienses bailaban al ritmo de cuecas, y otros bailes característicos, la descoordinación de las parejas pasó a segundo plano para dejar sentir un ambiente de mucha fraternidad y comunión. Esto nos demuestra que podemos compartir la fe con alegría y felicidad, afirma María José Díaz.
Marcelo Catril, sacerdote recién ordenado, comenta: ahora tenemos la oportunidad de ver cómo nos une la fe. En la Iglesia canadiense se ven muchos adultos y creo que nuestra alegría juvenil chilena los renovará en su fe y la podrán sentir con nuevos bríos y más entusiasmo.
Por su parte, el matrimonio compuesto por Joe y Nelle Boere, se muestra muy emocionado por haber recibido en su casa al peregrino chileno Germán Moraga. Comentan que es una de las experiencias más enriquecedoras que han tenido, ya que al compartir con él han podido conocer más sobre un país muy lejano. Además explican que gracias a esto han podido descubrir que Chile cobija a jóvenes sanos, cariñosos y llenos de vida.
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Entre banderas chilenas y aplausos, los peregrinos chilenos fueron recibidos por las acogedoras familias de la Diócesis de London, una de las ocho que alberga a nuestros jóvenes.
El punto de encuentro fue la Iglesia St Christophers. En este mismo lugar se reunieron chilenos y canadienses para celebrar, en ambos idiomas, la Eucaristía. Este fue el momento más emotivo de la jornada, ya que los chilenos entonaron con mucho respeto las entonaciones de sus anfitriones. Luego fueron los canadienses quienes aplaudieron los cantos de la Hermana Nieves -destacada cantante religiosa de nuestro país- que se dejaron sentir con mucha fuerza en la parroquia.
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Todos han sido muy amorosos. Pensé que los canadienses, igual que los norteamericanos, eran más fríos y me equivoqué. La familia que me acogió me recibió con un gran abrazo y a pesar de que no hablo inglés, con gestos y demostraciones de cariño hemos podido entendernos, señala Marcelo Guzmán. Este joven de Paine explica que tiene muchas ganas de enseñarle a sus padres de London cómo es Chile y cómo los jóvenes viven su fe.
Oliver Vargas, líder de uno de los grupos, afirma que ésta es una experiencia maravillosa y que a pesar de la distancia que lo separa de Chile se siente como en casa. A la pareja que me acogió le gusta que los llame mamá o papá. Ellos nos regalonean constantemente y están pendientes de todo, incluso si lo que van a cocinar nos gusta.
Sebastián Sola es un joven santiaguino que trabajó arduamente para llegar a Toronto. Todo lo que hicimos valió la pena. A pesar de estar lejos, en un lugar desconocido, con un idioma diferente y con gente muy diversa, me doy cuenta que el idioma universal es el amor, comenta Sebastián.
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