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Cardenal Francisco Javier Errázuriz:
EL MATRIMONIO INDISOLUBE ES UN BIEN PARA CHILE

- Arzobispo de Santiago afirma en su carta pastoral “Lo que Dios ha unido” que el Magisterio de la Iglesia “nos enseña que la indisolubilidad es una propiedad esencial del matrimonio”.

- En tono propositivo, Monseñor Errázuriz invita a los católicos a acoger con respeto y sin prejuicios a las personas separadas que han formado nuevas uniones

- Por otra parte, indica que es necesario que a la hora de legislar sobre esta materia, tan trascendental para nuestra sociedad, se tome en cuenta el mal que ha producido en incontables familias y pueblos la introducción del divorcio.


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Con la presencia de autoridades eclesiásticas y de matrimonios representativos de las más diversas realidades sociales y pastorales, el Cardenal Arzobispo de Santiago, monseñor Francisco Javier Errázuriz, dio a conocer su Carta Pastoral “Lo que Dios ha Unido”, que versa sobre la estabilidad e indisolubilidad del matrimonio.

En la ceremonia –que se efectuó el viernes 21 de Junio de 2002, en el Centro de Extensión de la Universidad Católica-, el Cardenal Errázuriz explicó que son tres las razones por las cuales se hace necesario hoy reflexionar seria y profundamente sobre la estabilidad e indisolubilidad del matrimonio. Estas son: las dificultades por las que atraviesa un gran número de hogares que no gozan del amor estable que tanto anhelan, el cambio cultural que cuestiona valores de nuestra sociedad, y sobre todo, por la discusión que se está dando en el Congreso Nacional sobre esta materia, donde muchos quieren introducir el divorcio vincular, “acabando así con la indisolubilidad del matrimonio”.

Durante la ceremonia, dos matrimonios (José Manuel Mena y María Tapia, integrantes del Movimiento Apostólico “Encuentro Conyugal Católico”; y Guillermo Villaseca y su esposa, Viviana Gorman, de la parroquia Santa Rosa de Lo Barnechea y miembros del Centro Espiritual Santa María) comentaron la carta pastoral destacando la trascendencia del documento para estos momentos que se viven en el país. “Es una carta pastoral profunda, clara y orientadora sobre un tema de tanta importancia para nuestra sociedad. En momentos en que muchos propician el divorcio, nuestro Pastor nos señala que la indisolubilidad del matrimonio es un bien para Chile que debemos proteger y promover”, dijo el matrimonio Mena Tapia.

Por su parte, el matrimonio Villaseca Gorman invitó a todas las familias católicas a reflexionar sobre este tema y a hacer presente en sus respectivos ambientes las graves consecuencias que significarían para nuestro país el terminar con la indisolubilidad de matrimonio.


POR QUÉ ABORDAR EL TEMA
La carta pastoral, ilustrada en su portada con un imagen denominada el abrazo de San Joaquín y Santa Ana (padres de la Virgen María), desarrolla una completa tesis sobre por qué es fundamental que se valore y mantenga la cualidad esencial del matrimonio: su indisolubilidad; es decir la unión de un hombre y una mujer para toda la vida.

En este sentido, recogiendo las palabras de Jesús: “Lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (Mt 19,4-6) y las enseñanzas del Papa Juan Pablo II, la carta pastoral hace hincapié en que la indisolubilidad no es una ley extrínseca al matrimonio, sino que se inscribe en el ser mismo de éste, en la naturaleza de la alianza. El Cardenal Errázuriz aclara que “la fe y la tradición de la Iglesia no han agregado nada al matrimonio natural al afirmar que es para toda la vida”.

El documento contiene nueve capítulos titulados: “Una encrucijada en el camino”, “Una nueva legislación para el matrimonio civil”, “La enseñanza de Jesús”, “Una verdad asequible a la razón”, “Seamos coherentes”, “El Matrimonio Cristiano”, y “La Familia, fundamento vivo del futuro de Chile”. Además incluye una introducción y una conclusión.

En cuanto al objetivo de esta carta, el Cardenal Arzobispo de Santiago expresa que “quisiera dejar en manos de ustedes ( los matrimonios y familias) diversas razones por las cuales como Conferencia Episcopal hemos pedido unánime y encarecidamente que se valore una de las cualidades esenciales del matrimonio, la de unir al hombre y a la mujer para toda la vida. Esta es la doctrina de la Iglesia. En efecto, su Magisterio nos enseña que la indisolubilidad es una propiedad esencial del matrimonio ya en el orden natural, y que ella alcanza en el matrimonio cristiano una particular firmeza por razón del sacramento (...) Con esta carta me propongo confiarles la enseñanza de Jesucristo, propuesta una y otra vez a lo largo de los siglos y de los últimos decenios por el Magisterio de la Iglesia”.

Con el propósito de fundamentar sus planteamientos sobre este tema, el Arzobispo de Santiago hace referencia a diversos documentos, entre los que destacan el Código de Derecho Canónico, el Catecismo de la Iglesia Católica; Discursos del Papa Juan Pablo II; la Exhortación Apostólica “Familiaris Consortio (sobre la Misión de la Familia Cristiana en el mundo actual); y diversas declaraciones de la Conferencia Episcopal de Chile sobre el tema.

LA FAMILIA, UN BIEN
En su carta pastoral, el Cardenal Errázuriz explica que es necesario tomar conciencia de que “la familia es el bien que más apreciamos los chilenos”. Sin embargo, la situación que vive hoy la familia es débil, ya que existen muchos hogares monoparentales, ausencias prolongadas de los padres que emigran buscando un empleo, hogares que son fruto de una convivencia sin que exista matrimonio y muchas familias cuyas crisis matrimoniales han terminado en rupturas dolorosas.
“Muchos chilenos piensan que el divorcio es el camino para arreglar estos problemas. No piensan que éste es un mal que tiene consecuencias muy graves para la estabilidad del hogar, para la vida de la sociedad y para las futuras generaciones”, señala la carta pastoral. Por esta misma razón, agrega Monseñor Errázuriz, es importante hacerse la pregunta: ¿Será el divorcio una manera de reconstruir la esperanza?.

Los proyectos de ley que estudia el Senado –afirma el Arzobispo de Santiago- quieren hacerse cargo de numerosos problemas reales que afectan a los esposos y a los hijos. “Pero una cosa es buscar soluciones legales más adecuadas para estas situaciones particulares, y otra introducir el divorcio, negando la indisolubilidad del matrimonio y estableciendo además que ‘la acción del divorcio es irrenunciable’. No hay que equivocarse –afirma tajante el Cardenal Errázuriz en su carta pastoral- lo que está en juego con la nueva legislación es nada menos que la misma naturaleza del matrimonio: lo que entendemos por matrimonio y por el bien de los esposos, de los hijos y de las familias, con todas las demoledoras consecuencias que puede entrañar una comprensión equivocada de lo que es la célula básica de la sociedad: la familia”.

Monseñor Errázuriz expresa que “no es necesaria la fe para fundamentar el anhelo del ser humano de vivir en familia (...) o para señalar que la característica decisiva de la alianza matrimonial es la de ser sellada para siempre”. Sostiene que es necesario que a la hora de legislar “se reflexione sobre la naturaleza del pacto conyugal y que se tome en cuenta el mal que ha producido en incontables familias y pueblos la introducción del divorcio”.

Dirigiéndose a los matrimonios y familias católicas, monseñor Errázuriz les manifiesta: “Cuando tengan que proponer la indisolubilidad del matrimonio a personas que no comparten nuestra fe, es necesario proporcionar argumentos que sean asequibles a ellas, ya sea de orden antropológico, sociológico, jurídico y económico”.

DATOS QUE HABLAN POR SÍ SOLOS
En otro acápite de su carta pastoral, el Arzobispo de Santiago afirma que “es un hecho que cuando se aprueba el divorcio en un país, aumenta progresivamente el número de las rupturas matrimoniales. Según los estudios que se han realizado en países como Bélgica, Canadá o Australia, por cada 100 matrimonios que se contraen, en el mismo período se producen entre 45 y 60 divorcios. Además, de estos mismos estudios –destaca- se desprende que los hijos de padres divorciados tienen mayores problemas sicológicos y de aprendizaje, así como también presentan las mayores tasas de precocidad sexual y un alto índice de drogadicción y alcoholismo”.

También está comprobado –agrega el Cardenal Errázuriz- que “al divorcio entre los padres le sigue, en la mayoría de los casos, el divorcio con los hijos, sobre todo de parte del padre”.

Otro dato no menos importante –se destaca en la carta pastoral- es que una de las consecuencias del divorcio es que contribuye a la formación de hogares de mujeres solas con sus hijos, que necesitan de ayuda estatal porque viven en condiciones de pobreza (más del 50% en EE.UU y más del 75% en Gran Bretaña).

ES NECESARIO RENOVAR LA LEY
“Prestemos nuestro apoyo a la renovación de la ley de matrimonio civil -que data de 1884-, que puede y debe ser mejorada, pero sin dar carta de ciudadanía al divorcio. No contribuye al bien de las familias de nuestra Patria y de sus hijos”, dice el Cardenal Errázuriz en el capítulo denominado “Una nueva legislación para el matrimonio civil”. Afirma que es cierto que somos uno de los últimos países del mundo occidental sin ley de divorcio”. “En lugar de avergonzarnos de ello y de pensar que también nosotros debemos incorporarnos a todos los dictados de la modernidad, podemos aprender de las experiencias en los países que ya la tienen. Nosotros tenemos la chance de elaborar una legislación moderna y creativa que evite la causa del grave deterioro que se ha generado en ellos, que atienda la situación de las uniones después de una ruptura matrimonial, y conduzca realmente al fortalecimiento de la familia”.

En el documento se alude a la actual la Constitución Política en la que se señala que “la familia es el núcleo básico de la sociedad”. En este sentido, Monseñor Errázuriz sostiene que “es deber del Estado dar protección a la familia y propender a su fortalecimiento. Por eso, todos los Obispos de la Conferencia Episcopal expresamos que la tarea primaria del Estado es ofrecer y abrir espacios que ayuden a la familia a consolidarse y a cumplir con su misión de permanecer unida y estable, próspera y feliz”.
Finalmente, el Arzobispo de Santiago señala que “hay que apoyar a los legisladores, ellos tienen que actuar siempre siguiendo los dictámenes de su conciencia. Nadie puede dispensarles de este deber. Pero por esta misma causa tenemos la obligación de formarla”. También invita a orar por ellos y a las familias católicas les solicita rezar el rosario en familia, así como también la oración por la familia para acrecentar “el amor y fortalecer la familia que Dios le ha regalado”.