Viña del Mar, 

Ciudad Jardín 

   

La otra ciudad-comuna,  que junto a Valparaíso,  es parte importantísima de la Región es VIÑA DEL MAR.  

Diego de Almagro

Los historiadores señalan que, hacia finales de los años 1400, ya se tienen noticias de los primeros asentamientos incas en la zona, dedicados a extraer oro de los lavaderos del Marga-Marga. Pero será en 1536, cuando la expedición al mando de Diego de Almagro, real descubridor de Chile, recorriendo el estero Marga-Marga, hasta su desembocadura en el océano pacífico, con el propósito de dar con el oro descrito por los indigenas, llegará hasta el valle de Peuco, (nombre chango, que significa “aquí hay agua”), un húmedo arenal, surcado por un límpido estero y rodeado de una abundante vegetación 

En 1543 , la “encomienda” de Peuco fue asignada oficialmente al dominio de la corona española, bajo la espada del capitán don Pedro de Valdivia. Las tierras se veían promisorias y Valdivia, ocupado en múltiples conquistas, encomendó los terrenos de uno y otro lado del estero a dos de sus más dilectos capitanes: “Peuco” al marino español don Diego García de Villalón y las “Siete Hermanas” al capitán portugués don Pedro Omepezoa, respectivamente y por más de tres siglos, sucesivas manos, dirigirán estas haciendas, subdividiéndolas y volviéndolas a reunir según caprichos personales y vaivenes comerciales.

Pedro de Valdivia

Medio siglo más tarde, el hidalgo don Alonso de Riberos plantaba las primeras viñas en estas posesiones, denominándolas “Santa Rita de la Viña del Mar”. La calidad de su cosecha y sus alegres vendimias otorgaron celebridad a sus tierras, que comenzaron a hacerse conocidas simplemente como “la Viña de la Mar”.

En 1840, don Francisco Alvares, acaudalado naviero y quizás el hombre mas rico de Chile en aquella época, comprará ambas para volver a convertirlas en viñedos y tierras cultivables, negándose a cualquier instalación de casas o comercio. Con posterioridad, y según explícitas órdenes de su viuda, se construirá un enorme parque con plantas y árboles traídos de diversos puntos del globo, que aún se conservan, en parte, en la Quinta Vergara, regalándole de esta forma el nombre de "Ciudad Jardín" para siempre.  

La denominación de “ciudad jardín” puede entonces atribuirse a doña Dolores Pérez de Alvares, quien según el historiador Benjamín Vicuña Mackenna: “…en sus paseos por el valle de Viña del Mar observó que los claveles y las rosas, los alhelíes y los retamos crecían casi salvajes en los cercos de los inquilinos, perfumando el exuberante ambiente del mar con sus delicados hálitos”. No tardó ella en construir un parque, el que se incrementaba con las exóticas especies que su hijo don Francisco Salvador, navegante aventurero, le traía de los confines más lejanos. Testimonio de aquello es el actual Parque de la Quinta Vergara: estrelitzias gigantes o ave del paraíso, ombús del Brasil, eucaliptus de Australia, ceibos del Uruguay, cedros del Líbano, o coníferas, castaños y olivos de Europa, unidos a una gran variedad de palmeras, fueron algunos de estos preciosos presentes plantados junto a las especies nativas: palmas chilenas, peumos, araucarias, boldos, maitenes y molles que permanecen hasta hoy día agradando al visitante.  

El desarrollo de Valparaíso generó un intenso movimiento entre la capital y el primer puerto del país, por lo que la construcción de una línea férrea, a mediados del siglo XIX, no tardó en sobrevenir. Su ruta pasaría por la hacienda de Viña del Mar, de propiedad de doña Dolores Pérez de Alvares, quien a la sazón vivía dedicada al celoso cuidado de sus tierras, junto a su nieta Mercedes, única heredera de toda la comarca que alcanzaban desde la quebrada del Almendral (actual Barón) hasta el estero de Reñaca.. A cargo del proyecto se designó al ingeniero agrimensor don José Francisco Vergara Echevers, inteligente joven santiaguino, quien tomo a su cargo la supervisión personal las obras.  

José Francisco Vergara Echevers (1833-1889) había nacido en Colina, el 10 de octubre de 1833, en el seno de la familia formada por José María Vergara y Carmen Echevers. Habiendo estudiado Matemáticas, se recibe de ingeniero en 1866 en la Universidad de Chile, y como tal se le encarga dos grandes proyectos: la construcción del ferrocarril de Santiago a Quillota, y el túnel de San Pedro.

Vergara fue un hombre versátil. No solo se dedicó a la ingeniería, sino también se destacó como político, periodista y escritor. En 1868 se incorporó al Club de la Reforma y en 1877 fue electo diputado por Ancud. Durante la Guerra del Pacífico realizó una importante carrera militar, participó en la Campaña de Tarapacá y en la Campaña de Tacna, con vistosos éxitos. Con el cargo de ministro de Guerra y Marina en Campaña (desde el 15 de julio de 1880), participó en la organización de la Campaña de Lima, y combatió en las batallas de Chorrillos y Miraflores (1881). 

Luego de su participación activa en la Guerra del Pacífico, fue nombrado ministro del Interior del gobierno de Domingo Santa María (1881-1886); ejerció dicho cargo hasta el 12 de abril de 1882, cuando lo sucedió José Manuel Balmaceda. Ese mismo año sería electo senador por Coquimbo, cargo en el que destacaría por sus dotes de orador y político. 

Vergara será además periodista, iniciando su carrera en 1875, con la fundación del diario El Deber, en Valparaíso, del cual será su redactor. También creará el diario La Libertad Electoral, donde insertó sus Cartas Políticas con el seudónimo de Severo Perpena. 

Fue asimismo Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago y Gran Maestro de la Masonería de Chile. 

Cuentan que doña Dolores de Alvarez, a quien la idea del ferrocarril no le agradaba mucho, acudió una tarde con su nieta, doña Mercedes Alvares Prieto a mirar los trabajos. Por supuesto, allí estaba don José Francisco Vergara, para quien la visión de esta joven hermosa y distinguida, no le sería indiferente. Pronto surgiría el romance entre ambos y el matrimonio se celebraría el 8 de agosto de 1859. De esta unión nacerían dos hijos: Blanca y Salvador. 

La idea de fundar una ciudad maduraba en la lúcida mente de don José Francisco Vergara, pero hubo de esperar hasta la muerte de doña Dolores y de su suegro para llevar a cabo su proyecto. Cuando presentó los planos de urbanización, en 1874, ya había en la naciente población 16 quintas de descanso, 39 casas sólidas y 36 otras viviendas. 

Advirtiendo la importancia de la vinculación ferroviaria con Valparaíso, este hombre apasionado también por la botánica, la literatura, la política y la arquitectura, concibió a la ciudad como un barrio de recreo y descanso para los porteños. Así, Viña del Mar surgió ya en sus inicios como una localidad turística y veraniega, en virtud de su clima templado, sus suaves arenas, su aire marítimo y su ubicación estratégica entre los grandes centros urbanos.

Hacia 1872 unos porteños, principalmente extranjeros, obtuvieron sitios en arriendo próximos a la línea del tren, donde edificaron sus casas rodeadas de grandes terrenos con jardín, que la estrechez de Valparaíso no permitía. 

El día 29 de diciembre de 1874, el ingeniero José Francisco Vergara Echevers funda Viña del Mar como ciudad, entregando para ello los terrenos de la parte baja del fundo de propiedad de su mujer. Cinco años mas tarde se instalaría el Municipio.     

Los santiaguinos, alentados también por las bondades de estos espléndidos terrenos, comenzaron a construir aquí en importante número sus casas de veraneo. Las señoras, siguiendo el ejemplo dejado por doña Dolores Pérez, rodearon sus casas de parques y jardines. Apenas cuatro años después del decreto de fundación, en 1878, Viña del Mar se convirtá en el lugar más “chic” para pasar las vacaciones. Ya se contaba con un elegante Gran Hotel, con varias edificaciones señoriales y con todo el “glamour” de la aristocracia criolla de fines del siglo XIX. 

Sin embargo, el espíritu visionario de su fundador hizo que la ciudad no se limitara tan solo a su vocación veraniega, infundiéndole ánimos progresistas. El mismo donó los terrenos y se encargó de la construcción de la iglesia, un juzgado, una cárcel, dos escuelas, un cementerio, hospicio, matadero y demás edificios públicos. Construyó además dos grandes represas para recoger en invierno las aguas pluviales: la actualmente denominada Laguna Sausalito y el Tranque Forestal. 

Dedicado principalmente a labores filantrópicas y ya retirado de la vida pública, José Francisco Vergara Echevers fallecería el 15 de febrero de 1889, en Viña del Mar.

En 1892,don Salvador Vergara Lavares, hijo del fundador y de doña Mercedes, impulsará un  proyecto para la construcción de un elegante barrio residencial al lado norte del estero, en el plano donde antaño se plantaran las viñas, y que dio origen a la actual Población Vergara, el bario residencial por excelencia de Viña del Mar. 

 Vista de Viña del Mar desde el cerro Castillo en 1902. En primer plano Av.Marina y Puente Ecuador

En las décadas siguientes, Viña del Mar seguiría su propio curso urbano para transformarse en una pujante ciudad y en un espléndido centro turístico. 

El resto de la historia es menos novelesco y más apegado al desarrollo de un país joven, con apenas doscientos años de tradición republicana.  Atrás quedaría la hacienda colonial con viñas a orillas del mar para ir dando paso, poco a poco a la ciudad dormitorio del gran Valparaíso y la capital turística de Chile. 

El profesor Héctor García, en su trabajo "Para una historia de Viña del Mar". (Ed.CECAP.Valparaíso.1989) Distingue a grandes líneas, tres grandes etapas en el proceso de desarrollo de Viña del Mar: 

El período de la Gran Hacienda (1543-1855), que correspondería a la historia de la hacienda "La Viña del Mar" el cual concluiría con la construcción del ferrocarril en 1855. 

El período Fundacional (1855-1927), que iniciado con el ferrocarril se caracterizará por la acción de un próspero poblado que luchará por ser una ciudad autónoma, con un incipiente desarrollo industrial.  Este período finaliza hacia 1927, epoca en que van a surgir ideas innovadoras en el esquema del funcionamiento y desarrollo de la ciudad.

El período de Transformación hacia la Modernidad (1927- Hoy), que se inicia con una serie de ideas innovadoras en el esquema del funcionamiento y desarrollo de la ciudad, y con la idea central de convertir Viña del Mar no sólo en un gran balneario nacional, sino que en el primer balneario de América Latina. 

Con la inauguración del Valparaíso Sporting Club y la habilitación de los primeros paseos costeros, la ciudad comenzó a perfilar su identidad propia, surgida de los rieles, las playas y el verano. El desarrollo industrial tuvo también su auge, es así que numerosas fábricas se fueron instalando en la periferia de la ciudad, en el sector del El Salto.

El empuje industrial de la comuna, lo marca la presencia de diversas organizaciones de la comunidad, del comercio, el turismo, los gremios y la pequeña y mediana empresa, la Asociación de Industriales de Valparaíso y Aconcagua, que históricamente han contribuido al desarrollo económico de Viña del Mar y a su calidad de vida, constituyendo una de las ciudades de Chile más gratas para residir, trabajar o visitar. 

A partir del año 1927, cobra pleno vigor la idea de iniciar un proceso de transformación de la ciudad.  Si bien esta idea se venía gestando mucho antes, ya en 1913 se hablaba de hacer de Viña del Mar un centro turístíco de primera línea y de construir un casino, será bajo la administración del Alcalde Gastón Hamel, cuando se iniciará la etapa decisiva para el progreso de la ciudad. 

Para materializar esta propuesta se propone "contratar un empréstito de doce millones de pesos", que se invertiría en la construcción de un gran hotel, la terminación del casino, la construcción de una piscina, la terminación del teatro municipal, la construcción de un estadio, construcciones de terrazas y baños en paseo de Miramar, un nuevo puente en Av.Libertad, grandes obras de pavimentación, alcantarillado, alumbrado público, etc. en los diversos barrios de la ciudad.  Se le da una gran importancia a la construcción de plazas, jardines y paseos públicos. Se organizan los servicios municipales para mejorar el sistema de aseo, el ornato y la urbanización. 

A partir de esta etapa, se configura lo que es actualmente Viña del Mar.  Desde entonces se ha venido consolidando la imagen de una ciudad turística, que ha determinado durante los últimos años la ocupación del espacio y el desarrollo de la ciudad. 

A esta historia habría que incorporar para que fuera completa la historia de los cerros de Viña del Mar, de esos cerros que estaban allí desde antes de la llegada de los conquistadores, y que aún siguen muchas veces a la sombra de un olvido voluntario, al igual que sus habitantes, la mayoría perteneciente a familias de trabajadores que comenzaron a poblarlos a partir de la primera mitad del siglo XX. En las primeras décadas del siglo pasado, se produce la llegada masiva de trabajadores, con sus familias, que comienzan a instalarse, principalmente, en la zona de los arenales, al norte del estero Marga-Marga, y en los faldeos de algunos sectores como Santa Inés y Forestal. 

Esta llegada masiva de familias de trabajadores y su irrupción definitiva en Viña del Mar, vino a cambiar significativamente la estructura social de la ciudad.  Se producen importantes transformaciones en los patrones de asentamiento de la población y en sus modos de vida.  Al saturarse el poblamiento en los principales barrios existentes en el plan de la ciudad, a mediados del siglo XX, y al no existir una política estatal que pudiera responder la gran demanda habitacional, las familias de menores recursos mirarán hacia los cerros de la ciudad y veráon en ellos una esperanza de lograr el anhelado sueño de tener un terreno propio donde construir sus viviendas.  Allí se comenzó a construir una nueva historia. 

Viña del Mar es la cuarta comuna más poblada del país con una población, al iniciarse el milenio cercana a los 320.000 habitantes, la que se ve incrementada considerablemente en la temporada de verano con una población flotante que sobrepasa las 250.000 personas, y que por su cercanía con la región metropolitana aumenta considerablemente durante el resto del año, en los fines de semana y festivos. 

En la Región de Valparaíso, es la ciudad con menos población rural, prácticamente todos sus habitantes son urbanos (99,8%).  Por otro lado, en sus 172,5 km2 de superficie se da una alta densidad poblacional (1.763,5 hab. x Km2), siendo la mayor en el país después de las comunas más pobladas de la Región Metropolitana de Santiago. 

Una parte importante de su actual población es producto de fuertes flujos migratorios, originados por la gran atracción que ejerce la ciudad.  El crecimiento en los últimos 30 años ha sido explosivo, lo cual ha generado un conjunto de complejos y diversos problemas por la demanda que sobrepasa la oferta en los aspectos de infraestructura básica, equipamiento urbano y servicios.  Esta situación se puede complejizar aún más, si consideramos que de acuerdo a estimaciones, la población aumentaría en la próxima década en unos 50.000 habitantes.  A ello, debemos agregar un aumento de la población flotante por el crecimiento de la actividad turística. 

Desde la década del 60, la ciudad comenzará a vivir un proceso de gran expansión urbana, desarrollándose vastos sectores poblacionales, principalmente en la perifería sur, en el sector nor-oriente y en el sector norte de la comuna. En los sectores más antiguos: Población Vergara, Chorrillos y Recreo Agua Santa, se ha producido un proceso de consolidación y densificación poblacional. 

Actualmente, la comuna la constituye un conjunto de sectores o territorios claramente delimitados por la geografía, que presentan cada uno características particulares y una cierta identidad que los distingue entre sí, aunque en su interior mantengan también ciertos grados de heterogeneidad. 

Esta conformación territorial de la comuna se caracteriza por una zona centro o plan, que corresponde a los sectores más antiguos de la ciudad, donde se localiza la casi totalidad de los servicios y la actividad comercial, así como un sector residencial importante de la población de mayores recursos.  En este sector vive alrededor del 12 % de los habitantes de la comuna.  La otra parte de la población se localiza en los territorios o sectores vecinales que se ubican en los cerros aledaños a la zona centro, con características eminentemente residenciales de estratos sociales medios y bajos, a excepción de las zonas de Recreo, Agua Santa y Reñaca Bajo, donde predominan los grupos económicos medios y altos.  Estos sectores populares donde vive una población cercana al 70 % son, a saber: Nueva Aurora, Forestal, Chorrillos en la zona Sur; Santa Inés, Miraflores, Achupallas, Santa Julia, Gómez Carreño, Glorias Navales y Reñaca Alto, en la zona Norte; Limonares, Canal Beagle, Villa Dulce, El Olivar y Villa Hermosa, en la zona Oriente. 

Cada uno de estos sectores presenta rasgos particulares en términos de sus características geográficas, su historia, la condición socio-económica de su población, su equipamiento comunitario y el grado de organización de su comunidad, todo lo cual hace que sus habitantes desarrollen un marcado sentido de pertenencia e identidad territorial.    

 

Viña del Mar en consecuencia tiene como ciudad una historia mas bien corta, recién centenaria (123 años).  

Esta hermosa ciudad jardín, ciudad de flores que adornan hermosos jardines, ciudad de extensas playas, ciudad de espectáculos, ciudad de la cultura; en fin, "Viña del Mar, una Ciudad que Encanta", es considerada hoy en día la capital del turismo chileno y el balneario más importante de Chile y de la Costa  Pacífico de Sudamericana.   

Hoy la ciudad se presenta enteramente remozada y en todo el borde costero una segunda generación de modernos edificios ocupan el lugar de las primeras casas de veraneo. La actividad de la ciudad se concentra en la calle Valparaíso, centro comercial y lugar de reunión. A medio día sus cafés y confiterías se ven inundadas de personas; el esparcimiento se concentra en sus playas, por las noches, en los variados lugares de entretención que ofrecen los centros del litoral. 

Viña del Mar se ubica a la cabeza en lo que a turismo respecta en el área del Pacífico Sudamericano, siendo su principal actividad la económica y socio-cultural.  

Viña del Mar, posee una infraestructura turística de calidad, reconocida internacionalmente, cuestión que se constata directamente en la importqnte cantidad de establecimientos de hospedaje y gastronomía, paseos, parques, centros y actividades deportivas, como el Fútbol, Rugby, Golf, Esquí Acuático, Ciclismo, Básquetbol, Tenis, entre otros.  

Viña del Mar se caracteriza por su peculiaridad climática ideal, ni muy cálida ni muy fría. Su clima templado-Cácido, se deja ver en casi la totalidad del año. El breve período de precipitaciones y frío, se extiende desde los meses de Mayo a Agosto, con un promedio en un año normal, de 360 mm. Mientras que el período seco va desde Septiembre a Marzo, acompañado de agradables temperaturas. Lo normal es que las más bajas temperaturas alcanzan un promedio de 13ºC y las máximas a 26ºC.    

En cuanto a la vida nocturna viñamarina, la ciudad cuenta con una infraestructura adecuada para satisfacer las necesidades más exigentes del visitante. Así, cuenta con cabarets, pubs, discoteques, piano Bar, café concert y otros, donde la actividad puede prolongarse hasta tempranas horas de la madrugada.  

Una tradición viñamarina ineludible para residentes y turistas lo constituye la apreciación del amanecer en las playas de la ciudad.  

  En general, los establecimientos de la actividad nocturna ofrecen bailes, cenas, cócteles, tanto para la gente joven como para el adulto, quienes disfrutan de una variedad de opciones, dependiendo de los gustos y estilos.

En cuanto al comercio, la ciudad jardín se destaca por la diversidad de productos y la calidad y calidez de los servicios. Se cuenta con un gran stock de productos nacionales e importados para abastecer a los distintos mercados. Desde lo pintoresco a lo más exclusivo.

El bulevar San Martín se caracteriza por su vasta gama de servicios culinarios, hoteles de alta calidad, Casino y hermosas playas a una cuadra de la avenida Perú

Viña del Mar, como centro turístico tiene sectores comerciales bien definidos. A lo largo de la famosa calle Valparaíso, y alrededor de la plaza José Francisco Vergara se pueden satisfacer los diferentes requerimientos comerciales, financieros y de servicios. Así, encontramos exclusivos locales de vestuario, supermercados, línea blanca, farmacias, equipamiento deportivo, exposición y venta de automóviles, joyerías, jugueterías, servicios telefónicos, artesanías, etc. Mientras que en el área financiera se encuentran bancos, financieras y afines. Por otra parte, existen importantes y extensas galerías, las que ofrecen exquisitos servicios de cafetería y comida en general, que completan esta extensa oferta comercial.

Viña del Mar, con más de 300.000 habitantes es la capital turística de Chile y uno de los balnearios más importantes de la costa del Pacífico en América Latina.

  Conocida como la "Ciudad Jardín" por estar rodeada de grandes áreas verdes y parques entre los que se destacan la Quinta Vergara, Sausalito, el Sporting Club, el Club de Golf Granadilla, el Parque del Salitre, etc.  

Cuenta con una completa infraestructura de hoteles, moteles, apart-hoteles, residenciales, camping, restaurantes y discoteques, además, detodos los servicios urbanos de apoyo, que permiten el desarrollo de la actividad turística durante todo el año. Su arquitectura es singular, posee bellos barrios residenciales rodeados de jardines y edificios altos; además de sus variadas playas, la mayoría con veredas peatonales. La actividad de la ciudad es intensa y continua.  

A lo largo de su corta historia, importantes arquitectos extranjeros los que irán dando vida a las más hermosas y señoriales mansiones y palacios, todos los cuales constituyen hoy el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Entre estos estarán:    

1.- Palacio Vergara.- Construido entre los años 1906 y 1910 en la Quinta Vergara (Hoy Calle Errázuriz 563), por encargo de doña Blanca Vergara Alvarez, hija del fundador de Viña del Mar, José Francisco Vergara, al destruirse la casa de los Vergara, en el terremoto de 1906, por el arquitecto Ettore Petri Santini, mas conocido en nuestro país como Héctor Petri. Su estilo es gótico veneciano, a la usanza en en las villas italianas de la época.  

  En 1941 es vendido a la Municipalidad de Viña del Mar, junto con el parque. Con esta adquisición pasó este recinto al dominio público, y la casa se destina al Museo y Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar. La colección de óleos que poseia Blanca Vergara será donada junto con la venta del Palacio. 60 obras de destacados artistas europeos serán la base del actual Museo de Bellas Artes. El parque de la Quinta Vergara posee variadas plantas extranjeras, las que habían sido  introducidas en él por doña Dolores Pérez de Alvarez, quien residió alli desde 1840 a 1873, gracias a que su hijo, Francisco Salvador Alvarez, conocido comerciante se las hizo traer desde lugares como California, Australia y China.  

2.- Castillo Wulff.- Ubicado en Avenida Marina 37, para ser habitado por Gustavo Wulff Mowle, un corredor de comercio alemán que llegó a Chile en 1881, éste en 1906, dos años después de adquirir los terrenos y el permiso correspondiente del gobierno encarga su construcción al arquitecto Alberto Cruz Montt. Se trata de un chalet de piedra de corte alemán-francés, con tres torres en cuyas superficies habia dos grandes terrazas. Posteriormente en 1920 se le agregará a la residencia un torreón y un ala de tipo inglés, y las ventanas ojivales serán reemplazadas por unas más amplias.  

  A la muerte del Sr WuIff, en 1946, el castillo pasó a manos de la señora Esperanza Artaza Matta, quien lo transformará, quitándole dos de las torres,  modificando la entrada y agregandole a la estructura básica de piedra, una más, de tendencia inglesa, que es la que existe en la actualidad.

  Finalmente este fue vendido a la Municipalidad de Viña del Mar en 1959. En 1960, la Armada inaugurará en él la sede del Museo Naval la que posteriormente se trasladará al recinto de la ex  Escuela Naval, en Valparaíso. 

  A partir de enero de 1990, se establece allí el Museo de la Cultura de Mar, Colección Salvador Reyes, con bienes, libros y recuerdos del escritor chileno, colección que estuvo expuesta hasta junio de 1999

  El Castillo WuIff será declarado Monumento Histórico, el 20 de septiembre de 1995.  

3.- Palacio Rioja.- De propiedad de Fernando Ríoja, el palacio fue construido en 1907 por el arquitecto Alberto Azancot Levi, en los terrenos ubicados en calle Quillota 214.

  Dadas sus características se enmarca dentro de la tendencia neoclasicista francesa. En sus jardines se destacaban especies nativas de China, Brasil, Islas Norfolk, Australia, Japón etc. El inmueble consta de 1.620 metros cuadrados construídos  

El 13 de mayo de 1979 se le asigna al edificio el carácter de Museo y Palacio Ceremonial El 14 de mayo de 1985, la construcción es declarada Monumento Histórico Nacional. Actualmente, en sus instalaciones funciona el Conservatorio de música "Izidor Handler" y un cine arte.    

4.- Palacio Carrasco.- Por encargo de Emilio Carrasco Alliende, un acaudalado salitrero, el arquitecto Alfredo Azancot proyectó el Palacio Carrasco inspirado en el alto renacimiento francés. Carrasco Alliende no alcanzaría a ocupar su mansión puesto que murió en 1923.  

Con el edificio recién terminado, sus herederos vendieron el inmueble, el que posteriormente en 1930 pasará a manos de la Municipalidad de Viña del Mar, pasando a servir como Casa Consistorial hasta 1971.    

Afectado por los sismo, de los años 1965 y 1971, estuvo a punto de ser demolido, no obstante, se restauró. En septiembre de 1977 se inaugura en él el Centro Cultural de Viña del Mar.  El 8 de agosto de 1986, el edificio es declarado Monumento Histórico, incluido el parque que lo circunda, en el cual se encuentra  emplazada "La Defensa", obra del escultor francés Auguste Rodin (1840-1917), réplica que realizó el escultor chileno Nicanor Plaza.  

Hoy en sus dependencias se realiza una diversidad de actividades de extensión cultural, como exposiciones de todo tipo, charlas, conferencias, obras de teatro, conciertos y otros y funcionan en él la biblioteca “Benjamín Vicuña Mackenna", que cuenta con más de 20.000 ejemplares, con temas y títulos actuales y clásicos, que estudiantes y personas en general pueden consultar, el Archivo Histórico de Viña del Mar, el Centro de documentación "Chile América", la biblioteca de la mujer “Elena Caffarena", una oficina de cine-video y un centro cultural en el cual se realizan numerosas manifestaciones culturales.    

5.- Palacio Presidencial del Cerro Castillo.- Construido entre los años 1929 y 1930, por los arquitectos Luis Browne y Manuel Valenzuela, su estilo se enmarca dentro de lo neocolonial y está ubicado en el Cerro Castillo, calle Callao 398.  

Con un estilo neocolonial, el palacio que mandó construir el Presidente de la República, Carlos lbáñez del Campo, se levantará en los terrenos que ocupaba el fuerte Callao, situados en la meseta, sudeste del Cerro Castillo, luego de que estos terrenos fueran cedidos por la Armada al Gobierno.    

La construcción se pensó como un exponente del progreso del país, y se incluyeron en ella maderas y materiales nacionales. En la actualidad el edificio posee 3 pisos y un subterráneo Tiene un gran comedor, terrazas con vista al mar, ocho dormitorios y sus baños, dos salones, amoblados en forma moderna, y el escritorio del Presidente. En el tercer piso se encuentra la biblioteca y el dormitorio principal en el segundo.  

La primera manifestación oficial se realizó ,el 19 de febrero de 1930 cuando el presidente Carlos Ibañez fue acogido por numerosos viñamarinos.

6.- Teatro Municipal : Ubicado frente a la Plaza Vergara, fue construido en 1925 e inaugurado el 11 de octubre de 1930. El Teatro Municipal se caracteriza por su evidente inspiración clásica y su elegancia en la arquitectura, constituyéndose en un atractivo indiscutible de la ciudad. Su interior ornamentado con el material e inmobiliario más exclusivo de aquella época, otorga una ambientación sin igual en cada evento que se realiza.  

7.- Museo de Arqueología e Historia Natural Francisco Fonck: Clásico palacete arqueológico y cultural Alberga un interesante museo, el cual exhibe particulares indumentarias y vestigios que formaron parte de la prehistoria chilena: platería araucana y cerámica precolombina. Otra sección exhibe una colección de carácter natural, en la que se encuentran muestras de fósiles y minerales, insectos disecados y animales embalsamados, donde se puede apreciar las especies y sus anatomías.   

8.- Casino Municipal : Es el principal centro de juegos de azar de Chile y Latinoamérica. edificio, construido a principio de los años 30 de este siglo. Sus ingresos han sido fundamentales en el desarrollo, progreso y fomento del turismo local. 

9.- Club de Viña del Mar.- Fundado en 1901 se encuentra ubicado en pleno centro, en la Plaza Sucre, vecina de la Plaza José Francisco Vergara y frente a la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores o Parroquia de Viña del Mar.

 

10.- Palacio Brunet  Ubicado en el Cerro Castillo (Ex Palacio Yarur). Su estilo fue inspirado en castillos medievales. Construído en el año 1923 por el arquitecto Don Jorge Schoeders, este imponente palacio, habla de un pasado de esplendor que en la actualidad forma parte de la joven historia de la Ciudad Jardín.
En el año 1974, fue adquirido por Carabineros de Chile, constituyéndose en Casino de Oficiales y lugar de recepción de visitas

Asimismo otros interesantes lugares de atracción en la ciudad jardín que vale la pena visitar y disfrutar plenamente son:

1.- Muelle Vergara : Inaugurado en 1938, en un comienzo se utilizó en faenas de carga y descarga del carbón; más tarde pasó a manos de la hoy desaparecida Compañía Refinería de Azúcar (CRAV). En 1983 es remodelado y se inicia su explotación como centro turístico. Característica y popular es la imagen del antiguo muelle, tanto por el lugar donde se ubica como por su imponente grúa.    

Ubicado junto a playas "Acapulco" por el Sur y "El Sol" por el Norte , cuenta con comodidades tales como: Restaurante, Salón de Té, Discoteca, stand de Información Turística en temporada alta y lugares para pesca deportiva. A la vez, en el borde costero adjunto al muelle se ubican un conjunto de locales artesanales con los más variados productos, técnicas y estilos.  

 2.- Reloj de Flores : Otro bello atractivo turístico, quizá uno de los más fotografiados de la ciudad, fue inaugurado el 15 de mayo de 1962, el mismo día que comenzó el Campeonato Mundial de Fútbol, cuando la ciudad de Viña del Mar fue una de las sedes de este evento deportivo, en el que nuestro seleccionado nacional alcanzó el tercer lugar.  

Esta ubicado a los pies del Cerro Castillo, a muy poca distancia de la playa Caleta Abarca y a unos pasos de la estación Miramar, donde pasa el ferrocarril que va desde Valparaíso a Limache, en el interior de la región. El reloj de flores se caracteriza por su particular apariencia natural: sus números y el nombre de la ciudad están hechos con coloridas y hermosas flores y plantas, que simbolizan el ambiente de la ciudad jardín.

3.- Calle Valparaiso : Corazón de Viña del Mar. el corazón mismo del centro de la Región de Valparaíso. Sector turístico y comercial, en

  el cual se puede encontrar todo tipo de productos: línea blanca, vestuario, supermercados, farmacias, restaurantes, bares, confiterías, artesanía,  kioskos, etc.

jugueterías, bancos, casas de cambio, cajeros automáticos, casetas telefónicas,

Sorprendentes y entretenidos son los espectáculos que aquí se ofrecen, podrá encontrarse con personajes que parecen verdaderas estatuas y que no se moverán hasta que alguno de los transeúntes deposite en su sombrero cierto incentivo, títeres para los más pequeños, pintores, músicos, payasos, malabaristas y los famosos retratistas que por un precio bastante razonable son capaces de crear verdaderas obras de arte.

En la época de navidad Calle Valparaíso se convierte en un exclusivo paseo peatonal, en donde el viejo pascuero con sus renos divierte e ilusiona a niños y adultos, época en que la cantidad de transeúntes aumenta considerablemente, y caminar por el lugar resulta ser una divertida aventura.   

4.- Reñaca: Sinónimo de playa, sol, diversión, cuerpos bronceados y diminutos bikinis, es sin lugar a dudas, el destino soñado por muchos. 
Balneario, de arenas blancas y fuertes olas, reúne durante todo el verano, a jóvenes dispuestos a pasarlo bien y a disfrutar del increíble sol, que en este lugar parece broncear distinto.

Es la playa con el mayor acontecer veraniego de todo el litoral central, dotada de equipamiento de cabinas y duchas tiene las olas más grandes en la región, lo que permite a los amantes del surf practicar su deporte, desafiando las olas de un océano que en Reñaca no parece tan pacífico.

Quienes todavía no han sido parte de este gran espectáculo, se han perdido los mejores veranos de su vida, porque aunque desierta en 1965, ya era escenario de las famosas carreras de jeep y de partidos familiares de football. Hoy en día no se corre en jeep pero en cada uno de sus cinco sectores, se pueden practicar actividades deportivas como escalarar muros, jugar volleyball, baby football, competencias de skate, etc. Pero en Reñaca el día no termina cuando se esconde el sol, porque en los alrededores de la playa existen bares, pub y discotheques que albergan a quienes se quedaron con ganas de seguir la diversión.

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