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EDUARDO
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Si hay alguien respecto del cual no va a caber duda a nadie de que debe estar entre las Semblanzas de nuestro sitio web, este es EDUARDO BONNIN AGUILÓ, hombre destinado por la Providencia, de la mano de Monseñor Sebastián Gayá Riera, y con el apoyo encontrado del obispo de Mallorca entre 1947 y 1955 Mons. Juan Hervás y Benet, a ser uno de los iniciadores del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
Su vida se confundirá con la vida misma del Movimiento, ya que en forma incansable y tenaz estuvo presente en su gestación, nacimiento y desarrollo hasta el día de su partida a la Casa del Padre, orientando, vitalizando, sugiriendo caminos, advirtiendo posibles desviaciones, simplificando, aconsejando y fundamentalmente dando un impresionante testimonio de humildad y de compromiso con Dios y su Iglesia. En Eduardo podemos comprobar vivencialmente que, en la medida evangélica en que nosotros nos anulamos, suele crecer Cristo.
Eduardo Bonnin nace en Mallorca el 4 de mayo de 1917, en el seno de una familia de comerciantes de buen pasar económico, dueños de Almasa S.A. (Almendras de Mallorca), que exportaba granos y frutas secas. .Realizará sus estudios en el Colegio La Salle de Palma de Mallorca, también con los Padres Agustinianos, y con profesores que sus padres, Fernando Bonnin Piña y Mercedes Aguiló Forteza, van a contratar a domicilio con el objeto de asegurar a sus hijos una enseñanza en todo conforme a la Iglesia. Los esposos Bonnín pretendían con ello impedir además que sus hijos fueran víctimas de la discriminación que reinaba todavía en Mallorca en aquella época, discriminación que se ejercía contra todos los que llevaban apellidos descendientes de los judíos convertidos al catolicismo, a quienes se llamaba “chuetas”, y a los cuales la llamada "Santa Inquisición" perseguía por el mero hecho de pertenecer a la etnia hebrea y obligaba a vivir en “ghettos” y casarse entre ellos.
Eduardo crecerá muy influenciado por su abuelo, quién será el principal referente de su formación intelectual, moral y social, y de quién adquirirá particularmente el hábito de en la lectura. Lector de Jacques Maritain, Giovanni Papini, Julian Marias, Erich Fromm, el Cardenal Suenenns, Santa Teresa, San Agustín y Fray Luis de Leon, llegará a decir en una entrevista que "prefería un día sin comer que un día sin leer".
Si bien será educado en un ambiente de fe católica profunda, lo será al mismo tiempo en un ambiente mas bien cerrado, no teniendo otros contactos que los de su familia con el comercio y los ambientes rurales de la isla. Quienes lo conocieron, en esta época, lo describirían como un joven adolescente de una gran preocupación cultural y religiosa, brillante en sus relaciones con los demás a pesar de una aparente timidez, y de un sentido muy desarrollado del humor.
En 1937, Eduardo vivirá una experiencia que será determinante en su vida: el Servicio Militar Obligatorio, experiencia que si bien se prolongaría durante nueve años, hasta el año1946, como dijera alguien, por tener tal vez los "pies planos", no le cupo una participación activa en la guerra civil. "En el ejército, Bonnín pasó de un ambiente tradicional a relacionarse con las clases sociales y con una realidad más auténtica de la juventud masculina de la época" ("Historia y Memoria de Cursillos". - Francisco Forteza Pujol).
Como mas de alguna vez lo comentara, será un discurso de Pio XII, del 6 de Febrero de 1940, en que el Papa se referirá con fuerza a la necesidad de "meterse en el mundo" el que detonará en el espíritu de Eduardo la necesidad de salir de ese ambiente religioso cerrado en que había sido formado para comprometerse con el mundo.
Durante este tiempo, Bonnín llegará a la conclusión de que el hombre "normal" que lo rodeaba, a pesar de vivir en ambientes no sólo descristianizados, sino claramente hostiles a la religión católica, conservaba, no obstante, una serie de valores y comportamientos claramente evangélicos, más cristianos, pensaba él, que los reinantes en los ambientes "píos" que tan bien conocía. Esos valores de los no cristianos - el rechazo a la falsedad y a la hipocresía, la alegría no fingida, la apertura interclasista, el sentido de la amistad - le afectaron como a quien había sido educado para considerar a esos mismos cristianos como los "otros", sus potenciales enemigos históricos.
Si bien en esta experiencia descubrió una vitalidad nueva, lo descubierto no lo dejó conforme, algo faltaba. Si lo que se pretendía era conseguir una alternativa que permitiera fermentar la vida ordinaria, y no quedarse en una nueva forma de reforzar las estructuras eclesiales existentes, era fundamental conocer para ello como eran esos ambientes en donde el cristiano estaba llamado a convertirse en fermento, y cuales debían ser sus actitudes para lograrlo.
Poco a poco se va incorporando entusiastamente a esta forma de apostolado, presentando, entre otras iniciativas, un "Rollo Estudio del Ambiente"- que va a revolucionar el pensamiento de la juventud mallorquina, y que estará entre los elementos que serán considerados mas tarde en el origen a los Cursillos. Laico y soltero sin compromisos por una opción personal, Bonnin podría dedicar su vida entera a la obra de los Cursillos de Cristiandad, como lo prueban sus constantes viajes por todo el mundo, a veces de larguísima duración, sus escritos y sus conferencias o rollos, como le gustaba denominarlos, los que marcarían el futuro de muchísimos hombres y mujeres en los cinco continentes. Junto a los sacerdotes Sebastián Gayá y Juan Capó, y a los laicos José Ferragut, Jaime Riutort, Joan Mir, al abogado Andreu Rullan, a Bartolomé Riutort, y al profesor Guillermo Estarellas, Eduardo Bonnin formará parte de los elegidos por el Señor como iniciadores del Movimiento. Será Rector, del 1er Cursillo dado en el Santuario de San Honorato de Randa, en Mallorca, entre el 7 y el 10 de Enero de 1949, en el que lo acompañarían como “Profesores” Bartome Riutort, Andrés Rullán y Guillermo Estarellas, como Auxiliar,Guillermo Font y como Directores Espirituales el Padre Guillermo Payeras y los sacerdotes Juan Capó, el primer día y Sebastián Gayá el último día.
Podemos decir sin temor a equivocarnos que la vida de Eduardo Bonnin fueron los Cursillos, a los cuales, reconociendo que Dios le otorgó dones importantes, como su ambiente familiar, su sólida formación y una situación económica estable, se entregó con toda su persona, con la luz de su palabra, con el suave impulso de su humana ternura, con todas sus capacidades, físicas y psicológicas, con su esfuerzo, su ilusión, su tiempo y toda su vida. Es así como además de los Cursillos en que participó en España, si bien no se registra un exhaustivo diario de viajes, se dio tiempo para visitar:
En 1974, Austria, además de participar en Mallorca en la gestación de “Ideas Fundamentales” con el P.Sebastián Gaya, el P.Victoriano Aritzi, el P. Cesáreo Gil, y Carlos Mántica, entro otros. En 1976: Alemania, para participar en la Ultreya de Sttugart; y Venezuela, para participar en el 4º Encuentro Interamericano celebrados en Caracas, donde le corresponderá hacer el discurso de Apertura. En 1978, Irlanda para reunirse con Kilko Arguello y Card. Suenens en Dublín; y Costa Rica para dar un Cursillo de Cursillos en San Jose con Francisco Forteza. En 1980, México. En1981: Portugal, para participar en la Ultreya de Cascaes; y Argentina, para dar un Cursillo de Cursillos en Rio Cuarto. En 1982: Portugal para participar en un Encuentro en Fátima con 150 rectores y Directores Espirituales de Cursillos; y Taiwan, para reunirse con dirigentes en Taipei.
En 1990, Inglaterra, para participar en la Ultreya Nacional Birmingham; y Puerto Rico.
En 1993, Taiwan para participar en Encuentro con dirigentes en Taipei; varias naciones de América Central y Chile, invitado por las diócesis de Valparaíso y Temuco En 1994, México, para participar en la Ultreya Nacional en Tampico; Tailandia, para participar en un Encuentro del Grupo Asia-Pacifico. Este año tendrían también lugar las 1as Conversaciones de Cala Figuera. En 1995, México, para dar Cursillos de Cursillos en Campeche y Guanajato; Ecuador, para participar en una Ultreya y en Reuniones de Dirigentes en Guayaquil; Estados Unidos para dar un Cursillo de Cursillos y participar en una Ultreya en Los Angeles, California, oportunidad en que viaja con Jesús Valls; Filipinas, para participar en un Encuentro del Grupo Asia-Pacifico en Manila, e Italia, para participar en una Ultreya en Roma. En 1996, Estados Unidos, para dar Cursillos de Cursillos en Jacksoville y Boston; México, como invitado. Al Encuentro Nacional celebrado en Cuernavaca; Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Honduras, Y Estados Unidos, acompañado de Jesús Valls; e Isla Guam para participar en unEncuentro del Grupo Asia-Pacífico. En 1997, Estados Unidos, invitado por el Movimiento KAIROS y para recibir Premio a la Evangelización, dado por la Archidiócesis de Nueva York; Corea, para participar en el 5º Encuentro Mundial en Seul; y Hungría, para participar en Reunion con Dirigentes de Budapest.
Para nuestro Secretariado de Valparaíso, Eduardo Bonnin tuvo siempre una presencia importante. Así, cuando el Señor, entre los muchos presentes que nos ha querido hacer, nos regaló al celebrar en 1988 como Movimiento nuestros 20 Años de vida apostólica en la diócesis, la presencia física y espiritual, de quién fue uno de los iniciadores del Movimiento, quién fuera además el Rector del 1er Cursillo de Cristiandad que se diera en el mundo, tuvimos la oportunidad de recibir su testimonio
ESCUELAS
INTENSIVAS para los Dirigentes del Movimiento de Valparaíso
Aprovechando el tiempo libre para conocer Viña del Mar
Durante el 18º Cursillo de Dirigentes de Chile
De vuelta a España
Eduardo nos enseñó que sólo cuando estemos dispuestos a reconocer y confesar nuestros límites y nuestros egoísmos, sólo cuando estemos dispuestos a entregarnos totalmente al Señor, dejándonos redimir, podremos ejercer en los demás una influencia redimente, que sólo cuando estemos dispuestos a comulgar la luz, podremos dar luz, y no una luz propia sino refractada de Cristo, comunicando a los demás redención, no desde nosotros mismos, sino desde la vida de Cristo que ofrezcamos.
De Eduardo aprendimos que seremos realmente Dirigentes, si en nuestra vida realizamos efectivamente el SI dado a Cristo en el Cursillo, si descubierto el compromiso que comporta nuestro bautismo, somos capaces de configurar, según él, nuestro pensamiento y nuestra acción, nuestra vida individual y comunitaria; si somos capaces de ir convirtiéndonos un poco más cada día; si somos capaces de ir siendo y haciendo Iglesia cada día; si intentamos ser personas que transparenten en su vida la experiencia fundante de Jesús, la fuerza contagiosa del Espíritu y los criterios creativos del Dios de la Vida.
Eduardo evitaba hablar de sí mismo, no obstante ser un gran charlador, de una gran cultura, adquirida por el hábito a la lectura y accesible a todos, con una extraordinaria capacidad para poner en palabras sencillas y al alcance de cualquiera los temas más complicados, matizando su conversación con abundantes ejemplos de la vida diaria, con los cuales clarifica cualquier duda, dejando caer de tiempo en tiempo frases que más adelante nos hacen mucho reflexionar. Características serán sus "parábolas", género literario que le ayudará a adaptar y a resolver muchos de los casos reales que se le presentan.
Hasta el Miércoles 6 de Febrero de 2008, Miércoles de Ceniza, día en que el Señor lo llamó a vivir su 5º Dia, a los 91 años "sabiendo que Dios le ama, creyendo en la resurrección y como siempre contento, aunque no satisfecho" - como lo señalara el Secretariado Diocesano de Mallorca al comunicar su fallecimiento – Bonnín, que pasó su vida hablando por el mundo entero del Movimiento al que ayudo a engendrar, y a nacer, y por el que se desvivió desde sus comienzos, en la década del 40, debe estar haciendo su “Reunión de Grupo” en la “Ultreya Celestial” con Monseñor Juan Hervás y con el Padre Sebastian Gayá, que se la habían adelantado en la llegada a la meta de sus peregrinaciones.
Luego de un velatorio, en la Iglesia del Bon Sosec los días 7, 8 y 9 de febrero, el martes 12 de Febrero de 2008, en la Catedral de Palma, presidida por el Obispo de Mallorca, Mons. Jesús Murgui, concelebrada por el Asesor Diocesano del MCC. de Mallorca, Padre Antonio Pérez y 48 sacerdotes mas con el sonido vibrante de las notas del “DE COLORES”, canción folklórica española que en algún momento se juzgara inadecuada para la pastoral diocesana, se realizó una Eucaristía, que convocó, en una solemne ceremonia, a mas de 3.500 personas, entre ellos dirigentes del Movimiento de Cursillos, provenientes de las distintas diócesis de España, del Secretariado Nacional de España y de varios países del mundo.
Por esos designios del Señor, se dio la circunstancia que los Presidentes de nuestro Secretariado de Valparaíso, Eugenio y Ticó Severin, que viajaron por motivos familiares, llegaron a España el mismo día en que Eduardo era llamado a la Casa del Padre, pudiendo hacerse presente con el Secretariado de Mallorca con las condolencias de nuestro Movimiento, y pudiendo visitar, depositar una flor y orar por su alma en el lugar en que descansan sus restos, como una forma de reconocimiento y agradecimiento por todo aquello que entregó a nuestro Movimiento durante tantos años.
Fiel al Evangelio de Cristo, abierto a la realidad del mundo y atento a las personas de su entorno durante toda su vida, Eduardo Bonnin que junto a otros laicos y sacerdotes contribuyó a abrir un camino eclesial de renovación de la vida cristiana, extendido hoy en numerosos países de los cinco continentes, nos ha dejado un legado de amistad con Dios y con los hombres a través de los Cursillos de Cristiandad.
Quisieramos cerrar esta semblanza, recogiendo tres pensamientos de
Bonnin que deberíamos tener siempre presentes: - “Yo siempre me presento diciendo que soy un aprendiz de cristiano, no me gusta decir nada más”.
- “Creo firmemente que el cristianismo es alegría”.
- "Antes que otra cosa y en honor a la verdad y en estricta justicia tengo que decir y me sentiré menos incomodo y más autentico si lo digo y por eso no quiero dejar de decirlo o mejor dicho de gritarlo, y a los cuatro vientos gritarlo, ya que se me brinda la ocasión, que el Cristo que proclamamos ahora es idéntico al que hemos venido proclamando desde siempre y al que, confiamos con la ayuda de Dios, seguir proclamando mientras el Señor nos conceda el don de la vida".
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“Cuando la Iglesia no ha sido humana, no ha sido cristiana”. |