9ª ULTREYA 

DE CONFRATERNIDAD 

CHILENO - ARGENTINA

En 1989 Viña del Mar nuevamente abre sus puertas para la celebración en esta oportunidad de la 9ª ULTREYA DE CONFRATERNIDAD CHILENO-ARGENTINA, esta vez en el marco del llamado hecho por S.S. Juan Pablo IIº para prepararnos al advenimiento del tercer milenio y a la conmemoración de los 500 años de evangelización de América. El lema escogido en esta oportunidad será "Serán mis testigos hasta los confines de la tierra" (Hc.1,8), siendo esta la Ultreya de Confraternidad más multitudinaria hasta la fecha, al registrar 797 asistentes, de los cuales, 143 serán los argentinos que viajen concretamente para participar en ella, 49 los argentinos que encontrándose en la zona de vacaciones se incorporarán a sus eventos y el resto, cursillistas de Valparaíso.

Esta vez las estadísticas serán las siguientes:

LOCAL:

Colegio de los SS.CC.                 (Monjas Francesas).-

PARTICIPANTES:

Argentinos viajeros

143

Argentinos veraneantes

49

Chilenos

605

Total participantes

797

ALOJAMIENTOS

Matrimonios

58

[116]

Mujeres solas

17

Hombres solos

10

Total camas

143

ROLLO LAICO:

Rubén Henriquez

ROLLO SACERDOTAL:

P.Hernán Vargas

LEMA:

"Serán mis testigos hasta los confines de la tierra"

ANFITRIONES

ALOJADOS

Acevedo, Juan Enrique y Carmen

Acevedo, Alberto Enrique y Elida

Aguayo, Victor y Marina

Pezzimenti, Carlos y Susana

Aguilante, Juan y Mónica

García, Alberto y Ana María

Ahumada, Juan y Orieta

Juárez, Juan

Ahumada, Patricio y Rosa

Mondaca, Felix y Ester

Ahumada. Juan y Orieta

Sánchez, Pedro

Allende, Pedro y María

Riquelme, Luis y Noemí

Altamirano, Rolando y Lula

Navarro, Mario y Edith

Arellano, Patricio y Verónica

Nahman, Roque y Pirucha

Avalos, Zunilda y Clarita

Lozano, Gregorio y Paulina

Barbieri, Bruno y Mónica

Camba, Roberto y Olga

Berroeta, Jorge y Mirta

Panella, Dante y Carmen

Catalán, Fenicia

Iracheta, Lucía

Catalán, Fenicia

Molina, Lidia

Catalán, Fenicia

Ticle, Irene

Chaparro, Tuco y Patty

Ferrari, Ricardo y Ester

Chaparro, Carmen

Cortizo, Victoria

Chaparro, Carmen

Dalmazo, Delia

Contreras, Gastón e Idalia

Ganem, Camilo y Negrita

De Bernardis,Patricio y M.Teresa

Bloise, Jorge y Elena

De Brito, Alfredo y Paulina

Del Rio, José Luis y Elizabeth

Díaz, Douglas y Bella

Carillo,Alberto y Mercedes

Domínguez, Germán y Maggie

Mattar, José y Ana María

Domínguez, Germán y Maggie

Pippi, Federico y Chicha

Figueroa, Roberto y Matilde

Jofré, Julio y Luisa

Fune, Hugo y Angélica

Timonieri, Rubén y Marta

Gallardo, Juan y Orma

Rico, Carlos y Emilia

Gamboa, Juan Carlos e Indalicia

Ayora, Juan y Nélida

Gamboa, Juan Carlos e Indalicia

Costarelli, Ernesto y Teresita

Guerra, Amador y Helia

Pleitel, Osvaldo y Carmen

Henríquez, Rubén y Blanquita

Galiñares, Juan Carlos y Edith

Hernández, Juan y Juana

Cordechi, Florencio y Elisa

Ibañez, Victor y M.Elena

Bustos, Juan y Nilda

Iturrieta, Pablo y Elena

Vargas, Antonio y Nélida

Joui, Patricio y Victoria

Flacaventos, Vicente y Florencia

Lamelés, Luis y Pilar

Jaunín, Raúl y Carmen

Lizana, Ricardo y M.Teresa

Berti, Osvaldo y Chana

Mena, Luis y Amalia

Marabini, Emilio y Elba

Molina, Angel y Graciela

Dalmazo, Daniel y Nora

Morales, Carlos (Sacerdote)

Reinó, Aldo y M.Rosa

Musante, Guido y Cecilia

Gargantini, Osvaldo y Aída

Negrete, Daniel y Eliana

Aracena, Juan y Leopoldina

Núñez, Rosita

Lunello, Gloria

Olea, Angel y Alicia

Scelta, Antonio y rosa

Olguín, Serio y Haydeé

Quiroga, Hector y Ana María

Ortiz, Claudio y Liliana

Miranda, Elisa de

Ortiz, Claudio y Liliana

Repetto, Ruth

Ortiz, Jorge y María

Amaya, Ramona

Ortiz, Jorge y María

Villaroel, Irma

Paredes, Jaime y Sonia

Montenegro, Rodolfo y Ana María

Peña, Carlos y Consuelo

Olivetti, Carlos y Amalia

Pérez, Modesto y Ana

Morea, Alberto y Aída

Pérez, Modesto y Ana

Salas

Pizarro, Luis y Paulina

Ruiz, Oscar y Mirta

Pizarro, Miriam

Scapellato, Miguel y Rosa

Riquelme, Jaime y Rosa

Precerutti, Luis y Chicha

Rojas, Beatriz y Anselmo

Anzorena. Celia

Saavedra, Gerardo y Glafira

Torres, Osvaldo y Alicia

Saavedra, Manuel y Eliana

Juárez, Edgardo y Rita

Salinas, Eduardo y Patricia

Fernández, Juan José y Ester

Salinas, Eduardo y Patricia

Rosales, Eduardo y Erlinda

Sepúlveda, Eduardo y Marta

Manfredi. Eduardo y Alicia

Severin, Eugenio y Ticó

Burky, Julio y Negrita

Severin, Gonzalo y Carmen

Ledda, Juan Carlos y Ester

Soriano, Hector y Nancy

Azar, Renee

Soto, Armando y Raquel

Abregó, Alberto y Angela

Tapia, Alejandro y M.Teresa

Rivera, Hugo y Silvia

Valdebenito, Joel y Gaby

Abihagle, Oscar y Maria

Valencia, Gabriel y Olimpia

Olivera, Jerónimo y Carmen

Valencia, Patricio y Jimena

Formica, Victor y Nélida

Venegas, Graciela

Alonso, Camelia

Venegas, Graciela

Arias, Juliana

Venegas, Graciela

Ciciliani, Marta

Venegas, Graciela

Urieta, Angela

Yovich, Sergio y Rosa

Orellano, Sergio y Blanca

Zúñiga, Manuel y Ana

Santoni, José Antonio y Antonia

Veraneantes

Balmaceda, Hector y Nony

Veraneantes

Martín, Manuel y Silvia

Veraneantes

Páramo, Katy de

Veraneantes

Suárez, Chachi y Guillermina

Así registró FERMENTO el acontecimiento:

9ª ULTREYA DE CONFRATERNIDAD CHILENO-ARGENTINA

Eugenio Severin Huidobro

Bajo el Lema: "Serán mis testigos hasta los confines de la tierra"(Hc1,8), tratando de acoger en él los recientes llamados de Juan Pablo Ilº, en orden a prepararnos para la celebración de los 500 años de evangelización de América Latina, y ante el advenimiento del Tercer milenio de la cristiandad, nuestro Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Valparaíso, celebró entre los días jueves 26 y Domingo 29 de Enero recién pasados, la que fue la IXª ULTREYA DE CONFRATERNIDAD CHILENO-ARGENTINA, en la ciudad de Viña del Mar y con la participación de alrededor de 800 cursillistas de ambos países.

Las Ultreyas de Confraternidad, que organizadas por los Secretariados Diocesanos de Valparaíso y de Mendoza, comenzaran a celebrarse, alternativamente en Viña del Mar y en Mendoza, en el año 1980, han ido adquiriendo al través del tiempo y del compromiso de quienes participan es este Movimiento de Iglesia, una riqueza y una fuerza espiritual de enormes proyecciones, constituyéndose hoy en una verdadera tradición.

Este año, la convocatoria a este acontecimiento eclesial superó ampliamente todos las expectativas que los organizadores habían previsto para ella, consecuencia esto del entusiasmo y el deseo de estar presentes de muchos cursillistas, tanto chilenos como argentinos.

Tal como se había venido anunciando, el día Jueves 26, alrededor de las 19.00 hrs., en tres buses, especialmente contratados para viajar a este evento, llegaron a Viña del Mar, 143 cursillistas mendocinos, los cuales eran esperados en el local del Colegio de las Religiosas de los SS.CC. de calle Alvarez, por un numeroso grupo de cursillistas de nuestra diócesis.

En este lugar, y luego de un pequeño acto de Acción de Gracias en la Capilla del Colegio, y de unas breves palabras de recepción por parte de Adelita de Cortez, Presidente Diocesana del Movimiento, los recién llegados fueron agasajados con un refrigerio mientras se procedía a la distribución de los hogares en que durante los tres días serían acogidos para compartir y convivir con sus hermanos chilenos. En este aspecto, cabe hacer notar y agradecer, a nombre del Secretariado Diocesano de Valparaíso, el espíritu de fraternidad y el amor con que los cursillistas de esta zona abrieron sus corazones y sus hogares para dar acogida en ellos a los hermanos mendocinos. Tener asegurados 150 alojamientos y alimentación para los tres días, demuestra sin lugar a dudas un sentido eclesial muy profundo, que a veces sólo se entiende en la medida en que el Señor Jesús está presente.

Distribuidos los lugares de alojamiento, cada anfitrión partió con su respectivo alojado, organizándose desde ya, esa misma noche, las primeras convivencias en los hogares a niveles de Reuniones de Grupo y de Centros, lo cual sin dudas permitió profundizar a muchos la enorme riqueza de la amistad en Cristo.

Al día siguiente, Viernes 27, el Secretariado había programado para las 10.00 hrs., una visita turística, que permitiera mostrar a las visitas algunas de las bellezas naturales de nuestra zona, paseo que culminó con una vuelta en lancha por la bahía de Valparaíso, desde la cual se pudo contemplar desde el mar, la visión panorámica de Viña y Valparaíso.

Por la tarde a las 20.00 hrs, en la Iglesia de los Padre Franceses de Valparaíso, se llevó a efecto la MISA DE LA PAZ, acontecimiento también tradicional en estas Ultreyas. Con un templo repleto, y en un marco impresionante de espiritualidad y alegría cristiana, y con una fuerza que en algunos momentos realmente emocionó hasta lo mas profundo, pudimos compartir la Eucaristía, cuya homilía, a cargo del Padre Hernán Vargas, Asesor Diocesano de los Cursillos de Cristiandad de Valparaíso, marcó como ideas centrales, entre otras, aquello de que "Si quieres la paz, defiende la vida". "Todos anhelamos la paz, porque fuimos creados para vivir en paz". "La paz es fruto de la Pascua de Jesús". "La paz es un Don de Dios, pero que representa un desafío y una tarea para todos y cada uno. Cada persona debe en este sentido ser un artesano, constructor de la paz", terminando sus palabras con el recuerdo del Mensaje que S.S. Juan Pablo II nos dejara en su visita a Chile, especialmente cuando estuvo en Punta Arenas.

Otro momento, de profundo significado y contenido de la ceremonia religiosa fue el del Ofertorio en el cual, portando símbolos de paz, y en que dos matrimonios chilenos portando el 

emblema patrio argentino, y dos matrimonios argentinos portando la bandera de Chile, llegaron hasta el altar para ofrecerlos en nombre de la comunidad.

Para culminar esta Eucaristía, y luego de entonarse los himnos nacionales de ambos países con fuerza y emoción, el oficiante invitó a todos a darse el "abrazo de la paz" el cual se multiplicó entre los centenares de cursillistas que repletaban el templo.

Posteriormente, y nuevamente en los distintos hogares volvieron a realizarse convivencias fraternas, reuniendo a los distintos Grupos Naturales y Centros en un compartir alegrías y vivencias que sin lugar a dudas enriqueció espiritualmente a todos.

El día Sábado 28, en el Colegio de las Monjas Francesas de Viña del Mar, a las 18.00 hrs., se dio comienzo a la 9ª ULTREYA DE CONFRATERNIDAD CHILENO-ARGENTINA. Luego de las oraciones iniciales, la motivación o Rollo Laico de esta, a cargo de Rubén Henriquez, quién centró sus palabras en el Lema fijado para este encuentro: "Serán mis testigos hasta los confines de la tierra" (Hc.1,8). Enseguida las REUNIONES DE GRUPO, para lo cual los asistentes, que superaron el número de 800 personas, fueron juntándose en pequeñas comunidades de no más de seis personas cada una, integradas cada una de estas por chilenos y argentinos, y las cuales durante un lapso de una hora permitieron a todos hacer una revisión de vida a la luz de la Palabra de Dios y compartir un poco la forma en que cada uno está tratando de vivir su cristianismo.

Terminada las REUNIONES DE GRUPO, los participantes se reunieron nuevamente en la Capilla del Colegio, para escuchar algunos testimonios o vivencias en torno al lema del Encuentro, a lo planteado en la motivación y a lo conversado en las Reuniones de Grupo. Cinco argentinos y cinco chilenos tuvieron la oportunidad de compartir la forma, en que a pesar de las dificultades que nos presenta el mundo de hoy, es posible tratar de vivir en cristiano.

Para culminar el acontecimiento, la EUCARISTIA, presidida por Monseñor Javier Prado, Obispo Auxiliar de la diócesis, ante una comunidad que repletaba totalmente el templo, y acompañado por siete concelebrantes, ente ellos el Asesor Diocesano, P. Hernán Vargas y el Viceasesor Diocesano de Mendoza, Padre Juan Galeotti. Una celebración podríamos decir plena, rica en espiritualidad, alegre, y en la cual la presencia del Señor se sentía en medio de todos.

Con posterioridad, un pequeño ágape para darnos tiempo de convivir y compartir una vez mas la amistad, y de allí nuevamente a los hogares, grupos o Centros, para seguir viviendo esta sensación de Tabor, en la cual palpábamos "que bien se estaba allí".

Pero del Tabor hubo que bajar, y en este caso ello llegó el Domingo. A las 8.30 hrs. nos volvimos a reunir en el Colegio de los SS.CC., para la Misa de Clausura. Con la misma alegría, con el mismo entusiasmo de las anteriores, aún cuando no dejara de traslucirse en cierto sentido la pena de algo rico que se acaba. Presidida por el Padre Juan Galeotti, su homilía fue un verdadero testimonio personal de lo que el acontecimiento había significado para él desde su dimensión sacerdotal.

Al final de esta, y como es ya también tradición, la entrega de recuerdos. Cada uno de aquellos que había tenido la dicha de compartir por esos tres días su hogar, su comida, en resumen, su ser y su corazón entregó a sus respectivos alojados una imagen del Cristo en silueta. que nos identifica, realizada en cerámica y con la inscripción de recuerdo de la Ultreya, todo ello en un sobrio pero emotivo momento que nos será difícil de olvidar.

Luego un desayuno para los viajantes y la orden de partida de los buses que esperaban. Los últimos adioses, algunas y no pocas lágrimas que reflejaban e. profundo amor que el Señor había generado durante los tres días, hermanándonos aún mas, y a los sones del DE COLORES y con cientos de pañuelos agitándose en el aire, el lento comienzo de salida de los transportes.

Sólo nos queda dar nuevamente, una y mil veces mas gracias al Señor por este nuevo regalo maravilloso de la Ultreya de Confraternidad. Como el Cursillo para saber apreciar realmente lo que ella es, hay que vivirla, y vivirla intensamente.

Si el Señor no dispone otra cosa, nos volveremos a encontrar en la 10ª Ultreya, en Octubre, en Mendoza.

Por su contenido nos ha parecido interesante reproducir también el texto completo de la homilía del entonces Obispo auxiliar de Valparaíso, hoy titular de Rancagua y Secretario de la conferencia episcopal de Chile, y que la Revista FERMENTO publicara en su oportunidad:

LA CENTRALIDAD DE JESUCRISTO ES EL UNICO CAMINO

Texto de las palabras pronunciadas por Mons. Javier Prado Aranguiz, Obispo Auxiliar de Valparaíso, en la homilía de la Eucaristía que presidiera el Sábado 28 de Enero de 1989, con motivo de la 9ª Ultreya de Confraternidad Chileno-Argentina.

Queridos hermanos sacerdotes, hermanos y hermanas:

Toda Eucaristía es una Acción de Gracias al Señor. Estamos viviendo con Cristo, su Pasión, su Muerte y su Resurrección.

Pero ésta Eucaristía de esta noche tiene un especial significado: Queremos darle gracias al Señor por este encuentro de hermanos en la fe, por este encuentro de los hermanos cursillistas de nuestros dos países que es como un signo de la fraternidad que siempre debe existir entre estos dos pueblos de tanta tradición común y de una común fe cristiana.

Damos gracias a Dios, porque los hermanos argentinos hayan podido llegar hasta acá, "arrancando" un poquito del calor mendocino y refrescándose con la suave brisa del mar; y porque los hermanos chilenos de esta zona, de esta diócesis, hayan podido hacer un alto en su camino para atender al amigo que viene, porque con ello demostramos que es cierto aquello que dice la canción de que "verán como quieren en Chile, al amigo cuando es forastero".

Damos gracias al Señor por esta fuerza vital de la Iglesia que ustedes hoy congregan. Somos los TESTIGOS del Señor, testigos de Su Palabra, testigos de su resurrección, y este testimonio de Cristo es el que queremos y tenemos que llevar "hasta los confines de la tierra", y en nuestro caso particular, hasta esa punta del mundo en donde se juntan también nuestros pueblos.

Queremos llevar este testimonio de la Verdad, esta Palabra de Cristo que es capaz de engendrar la Vida Eterna a todos los rincones: a nuestras familias, al mundo del trabajo, a esa sociedad que tenemos que construir, porque tenemos que ser agentes constructores de este Reino de Dios en medio del mundo, Reino que es de Justicia y de Paz, Reino de Verdad y de Vida, Reino de Santidad y de Gracia.

Y será con el testimonio personal de nuestra adhesión sincera a Cristo y al Evangelio, con el testimonio personal de nuestra fidelidad en el servicio de la Iglesia, con el testimonio personal de nuestra vida familiar, de la vivencia de las virtudes cristianas en medio de la sociedad, del trabajo, del mundo, del comercio o de la industria, como vamos a poder dar este testimonio de la Verdad de Cristo, y a ir construyendo así, no con palabras, sino con vida, este Reino del Señor.

Los apóstoles fueron enviados por Cristo para predicar el Evangelio: "Vayan hasta los confines de la tierra... el que creyere y se bautizara se salvará". Y en fidelidad a la Palabra del Señor, se repartieron por el mundo conocido de la época llevando este Mensaje de Vida, siendo testigos de lo que ellos habían visto y oído al Señor.

Esta escena del tiempo de los apóstoles es la misma que se repetirá mil veces en la Iglesia y que se nos repite también hoy, porque la Iglesia tiene una dimensión eminentemente apostólica, eminentemente misionera. Faltaríamos a nuestro deber de cristianos, faltaríamos a nuestro 

 compromiso bautismal, a ese "sacerdocio de los fieles" que recibimos por la Gracia del bautismo si no fuéramos agentes multiplicadores de esta verdad del Evangelio.

Hoy como ayer Cristo nos dice: "Vayan por todo el mundo predicando el Evangelio, vayan anunciando esta Palabra que es la única capaz de engendrar la Vida Eterna.

Sabemos muy bien cuantos problemas vive la humanidad contemporánea, sabemos muy bien como estamos inmersos en una sociedad consumiste, en una sociedad erotizada, en una sociedad en donde los valores cristianos han pasado como a un segundo plano.

Recordamos ciertamente con cierta nostalgia, la visita que el Santo Padre hiciera a nuestros dos países hace casi ya dos años, y particularmente, cuando hace un momento cantábamos el canto: "Es hermoso ver bajar de la montaña los pies del Mensajero de la Paz", recordaba esa visita del Papa, ese Mensajero que vino a nuestros pueblos trayéndonos la paz, que vino a nuestros pueblos trayéndonos un mensaje de esperanza.

En medio de todos los problemas de este mundo, cuando el Papa en esa oportunidad les hablaba a los jóvenes en Santiago, casi con un gesto dramático, indicando un rostro de la imagen de Cristo que presidía la cita en el Estadio Nacional, les decía: "MÍRENLO A ÉL, BÚSQUENLO A ÉL, SÍGANLO A ÉL". Ahí esta la respuesta a toda la problemática del ser humano, la única capaz de darle un sentido a esta vida, la única fuente en donde podernos encontrar la fortaleza necesaria para superar todas las dificultades y todos los desafíos que el mundo actual nos está haciendo.

Por eso, cuando en estos días se han encontrado en la oración, se han encontrado en la reflexión, se han encontrado en el compartir testimonios de vida cristiana, creo que todos hemos salido fortalecidos de este encuentro, porque "que bueno es que los hermanos vivan juntos y unidos"; porque así vamos experimentando lo que es "SER IGLESIA", lo que es ser TESTIGOS de Cristo, el que ni la Cordillera de los Andes podría dividirnos porque tenemos los mismos sentimientos de Cristo Jesús, porque tenemos la misma fe y el mismo amor a la Iglesia, porque hemos recibido el mismo mandato misionero del Señor.

Partirán mañana los hermanos argentinos a su tierra; los hermanos chilenos volverán a su trabajo o a continuar sus vacaciones, pero todos iremos con una fuerza renovada, porque hemos sentido que el Señor nos vuelve a llamar, nos vuelve a enviar y nos vuelve a decir: "Vayan llevando mi Evangelio hasta los confines de la tierra".

Que esta Palabra de Vida sea hermanos la que mueva todas nuestras acciones, y que la centralidad en Jesucristo, muerto y resucitado, sea el único camino, sea la única respuesta a los problemas del hombre de hoy, y el único Mensaje que nosotros seamos capaces de llevar.

Que el Señor pues derrame su bendición sobre todos ustedes y les dé la fuerza Para ser estos TESTIGOS, anunciadores de Su Palabra, llenos de fe de alegría y de esperanza.

 

RECEPCION Y BIENVENIDA

  Adela de Cortez, Presidente       Diocesana de Valparaíso,dá la     bienvenida a los mendocinos     

 

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"El Cursillo es para Todos"...Ricardo Lizana (V),Chito Balmaceda (M), Germán Domínguez (V),y Nony de Balmaceda (M),

 

Anfitriones y alojados: Entre otros, Osvaldo y Chana Berti (M), Germán y Maggie Domínguez (V),Ricardo y María Teresa Lizana (V),José y Ana María Mattar (M), Chicha de Pippi (M), Chito Balmaceda (M)

TESTIMONIOS Y EUCARISTÍA

Juan Saavedra (V)

Gloria Lunello (M)

Jimena de Valencia (V)

P.Hernán Vargas Asesor  Secretariado de Valparaíso

Monseñor Javier Prado Aránguiz, Obispo Auxiliar de Valparaíso, preside la Eucaristía de la Ultreya