7ª ULTREYA 

DE CONFRATERNIDAD 

CHILENO - ARGENTINA

1988, año en que el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la diócesis de Valparaíso celebrará "en grande" sus veinte años de vida, se abrirá con la celebración de la 7ª ULTREYA DE CONFRATERNIDAD CHILENO-ARGENTINA, la cual reunirá en Viña del Mar, a mas de 500 personas,  pra compartir durante tres días en la presencia del Señor, bajo el lema "Ante la madre de Cristo nos sentimos verdaderos hermanos y hermanas" (Juan Pablo IIº.- Encíclica Redemptoris Mater, Nº50). 

Las  estadísticas en esta ocasión serán los siguientes:

LOCAL:

Colegio de los SS.CC.         (Monjas Francesas)

PARTICIPANTES:

Argentinos viajeros

77

Argentinos veraneantes

39

Chilenos

386

Total Participantes

502

ALOJAMIENTOS:

Matrimonios

34

[68]

Mujeres solas

8

Hombres solo

1

Total Camas

77

ROLLO LAICO:

Luis Pizarro

ROLLO SACERDOTAL:

P.Hernán Vargas

LEMA

Ante la Madre de Cristo, nos sentimos verdaderos hermanos y hermanas". (Juan Pablo II.- Enc.R.M. Nº50.-)

ANFITRIONES.-

ALOJADOS

Abarzúa, Orlando y Patricia

Guerra, Agustina

Aguayo, Victor y Marina

Fontechia, Casiano y Rosalía

Ahumada, Juan y Orieta

Campos, Nicolás y María

Altamirano, Rolando y Lula

Suárez, Mario y Blanca

Arze, Sergio e Inés

Burky, Julio y Angela

Barbieri, Bruno y Mónica

Silva, Julio y Teresita

Barrera, Antonio y Juana

Leiva, Jesús y Antonia

Bastías, Hector y Vitalia

Jaunín, Raúl y Carmen

Berroeta, Jorge y Mirta

Riquelme, Luis y Noemí

Cabezas, Ester

Carrizo, Susana

Chávez, Eleuterio y Victoria

Costarelli, María de

Contreras, Gastón e Idalia

Ganem, Camilo y Negrita

Cortez, Carlos y Adela

Jaramillo, Miriam de

Cubillos, Enrique y Margarita

Pecoraro, Andrés y Lidia

De Brito, Alfredo y Paulina

Torres, Lorenzo y Beatriz

Díaz, Guido y Luly

Coria, Pedro y Gladys

Figueroa, Roberto y Matilde

Serú, Lair y Julia

González, Hugo y Silvia

Lemos, Paulino y Rosa

Guerra, Amador y Helia

Sosa, Antonio y Nélida

Henriquez, Emilia

Góngora, Mirta

Honorato, Max y Elizabeth

Marabini, Emilio y Elsa

Lamelés, Luis y Pilar

Cavichioli, Pedro y Susana

Mena, Enrique y Lucía

Ghellinaza, Anibal y Jeanette

Negrete, Daniel y Eliana

Llaver, Inés

Noack, Mario y Lucrecia

Irusta, Ernesto y Mirta

Olguín, Sergio y Haydee

Jofré, Julio y Luisa

Pérez, Archibaldo y M.Elena

Pleitel, Osvaldo y M del Carmen

Pérez, Modesto y Ana

Giunta, José y Beba

Pizarro, Miriam (*)

Cossio, Raúl y Apolinaria

Riquelme, Jaime y Rosa

Montenegro, Rodolfo y Ana

Rozas, Juvenal y Guillermina

Ortega, Anastasio y Amelia

Saavedra, Manuel y Eliana

Quinteros, Eduardo y Cristina

Morales, Carlos (Sacerdote)

Sáenz, Luis

Segovia, Carlos y M.Isabel

Lencioni, Juan Carlos y Silvia

Severin, Eugenio y Ticó

Balmaceda, Hector y Nony

Severin, Gonzalo y Carmen

Nahman, Roque y Pirucha

Sotelo, Pedro y Luisa

Juri, Lidia de

Sotelo, Pedro y Luisa

Juri. Ana María

Tapia, Alejandro y M.Teresa

Benavente, Victor y Victoria

Tapia, Hugo y Adriana

Ortiz, Osvaldo y Norma

Vergara, Nelson y Walda

Marín, Oscar y Cristina

Yovich, Sergio y Rosa

Aracena, Juan y Leopoldina

Zúñiga, Manuel y Ana

Reinó, José y M.del Carmen

Con relación a esta Ultreya, dijo FERMENTO:

7ª ULTREYA DE CONFRATERNIDAD CHILENO-ARGENTINA

Eugenio Severin Huidobro

Hacer la crónica de lo que fue la Vllª Ultreya de Confraternidad Chileno-Argentina, resulta en la práctica como hacer una continuación o segundo capítulo de la crónica de la Vlª Ultreya que celebráramos en Diciembre recién pasado en Mendoza pues su providencial cercanía en el tiempo han hecho en la realidad que la verdadera "lluvia de Gracias" que estos acontecimientos significan, no se haya detenido entre una y otra.

Sin lugar a dudas, la Ultreya de Mendoza nos dejó a chilenos y argentinos motivados y embalados para vivir la de Viña del Mar. El amor compartido, la alegría cristiana convivida, provocaron y acentuaron un ansía de volvernos a reunir en la presencia del Señor, para gozar otra vez de Su Gracia; y tanto aquí como allá podríamos decir, que a la vuelta de Mendoza no empezamos, sino que continuamos preparándonos tanto material como espiritualmente.

Desde temprano por la tarde del Jueves 21 de Enero, empezaron a reunirse en el Colegio de las Monjas Francesas de Viña del Mar, no solo quienes recibirían hermanos mendocinos en sus hogares, sino un gran número de cursilIistas de nuestra diócesis que querían de alguna manera manifestar su cariño y su amor a los hermanos que llegarían.

Alrededor de Ias 18.30 hrs., se produjo la ansiada llegada. Setenta y cinco hermanos mendocinos acababan de cruzar la cordillera para compartir con nosotros durante tres días. Y a ellos se sumaban unos treinta mas, que encontrándose de veraneo en nuestra zona, querían también compartir el acontecimiento.

Luego de una Acción de Gracias en la Capilla, y de Ias palabras de bienvenida de nuestra Presidenta Diocesana, Carmencíta de Wilson, la primera convivencia, junto a un refrigerio, para luego proceder a la repartición de alojamientos, a medida de la cual, cada anfitrión fue partiendo con sus respectivos alojados.

Esa primera noche ya se produjeron las primeras reuniones en casas de quienes habían recibido, Ios cuales, ya fuera por Centros, ya por vecindad, ya por Reuniones de Grupo no querían perder un instante de compartir con otros su alegría y a sus invitados.

El Viernes por la mañana, a partir de las 10.00 hrs., anfitriones y alojados se reunieron en el Muelle Prat de Valparaíso, para una visita turística programada, que consistió en un paseo de mas o menos dos horas por la bahía, experiencia que para muchos hermanos mendocinos, según ellos mismos lo comentaron, constituyó su primer contacto con el mar, y por consiguiente algo muy emocionante. Simultáneamente aquellos que habían recibido alojados en el interior de la Región (Caleta, Quíllota, El Melón) realizaban su propia visita turística por la zona litoral de Papudo, Zapallar y demás playas de esa zona.

Luego la tarde libre y a las 20.00 hrs., en la Parroquia de Lourdes, nuestra MISA DE LA PAZ, oficiada esta vez por nuestro Asesor Diocesano, el Padre Hernán Vargas, debido a que nuestro Obispo, quien es el que tradicionalmente ha presidido esta celebración, no pudo por razones de sus funciones estar presente. En esta Eucaristía hizo su debut un Coro de hijos de cursíllistas, que especialmente se había preparado para estos tres días.

Por la noche nuevamente cenas en Ias casas de quienes habían recibido hermanos mendocinos en sus hogares, Ias cuales se convertían en verdaderas "mini Ultreyas domésticas", ya que en cada casa se llegaron a reunir grupos de quince, veinte, treinta y hasta sesenta personas.

Llegó el Sábado, en que luego de una mañana libre y para algunos4 una tarde de playa, nos volvimos a reunir a Ias 18.30 hrs., en el Colegio de Ias Monjas Francesas para la ULTREVA propiamente tal.

Apertura a cargo de nuestro Presidente Diocesano, Arturo Wilson, Reuniones de Grupo, en que chilenos y argentinos pudimos intercambiar la forma como estamos tratando de vivir nuestro compromiso cristiano, Rollo Laico a cargo de Lucho Pizarro, centrado en el Lema de la Ultreya: "Ante la Madre de de Cristo, nos sentimos verdaderos hermanos y hermanas". Testimonios de cuatro hermanos mendocinos y cuatro chilenos, Y el gran cierre con la Eucaristía.

Eucaristía que merece párrafo aparte y especial por los matíces que en ella se dieron y que hicieron que ella fuera algo realmente rico y enriquecedor.

Desde el canto de entrada a cargo de un Coro formado 

 

por hijos de cursillistas de entre 12 y 18 años, el que acompañó por supuesto todo el resto de la celebración Eucarística. La concelebración presidida por nuestro Asesor Diocesano el Padre Hernán, secundado por los Padres Guillermo Rosas y Carlos Morales. La Homilía del Padre Hernán, el cual, recogiendo lo expresado en los testimonios y teniendo muy presente el Lema de la Ultreya, centró sus palabras en el Matrimonio y la familia, y como broche de oro, confirmatorio de lo expresado, procedió a celebrar, dentro de la Misa, el matrimonio religioso de una pareja que había vivido los últimos Cursillos y que llevaba muchos años casada sólo por el civil.

Vino enseguida la procesión de las ofrendas, a cargo de hermanos argentinos y chilenos, en la cual no sólo se llevaron al altar Ios implementos necesarios para la celebracíón (cáliz, patena, copones y velas), sino que se ofreció también, todo ello con su respectiva motivación, frutos de nuestra tierra, flores de nuestros jardines, pan fruto del trabajo, y como es ya tradicional Ios emblemas nacionales de ambos países: el chileno, portado por los hermanos argentinos Julio y Angela Burky y Roque y Pírucha Nahman; y el argentino portado por Ios hermanos chilenos Arturo y Carmen Wilson y Eugenio y Ticó Severin.

La importancia, la motivación, el respeto y la solemnidad que se le dio a esta Procesión de ofrendas fue tan especial que resultó realmente conmovedora e impaciente y no pocas lágrimas de una emoción profunda pero alegre al mismo tiempo se vieron en los ojos de muchos.

Otro momento importante lo constituyó sin lugar a dudas, el Abrazo de la Paz, en cuya expresión se vio físicamente y se sintió interiormente como el Amor en el Señor, que flotaba en el ambiente se hacía latente.

Luego de una masiva comunión, en que nos pareció que nadie se quedó sin acercarse a recibir el Cuerpo del Señor, la Bendición final y el canto DE COLORES, todos tomados de Ias manos, cantado desde el fondo del corazón y llenando el templo.

De ahí salimos, ya cerca de la medianoche a compartir un pequeño refrigerio en el patio, y luego a Ias casas nuevamente a reunirnos por Centros, por barrios, por vecindad, por Reuniones de Grupo, etc, algunas de Ias cuales nos consta, se prolongaron hasta altas horas de la madrugada, y en Ias cuales en torno a algunas pízzas, Hotdogs ("panchos" para los argentinos) pescado frito, marisquitos y otros "picoteos", se compartió, se departió, se cantó y se realizó la verdadera alegría cristiana, lo cual nos hace pensar que algo parecido debe haber acontecido en los primeros siglos de la vida cristiana, cuando muchos al ver a Ios cristianos convivir comentaban: "Mirad como se aman".

Llegó el Domingo. 8.30 hrs. Misa de Clausura en Ias Monjas Francesas, oficiada esta vez por el Padre Carlos MoraIes y cargada de la emoción de quienes sentíamos que se acababa algo lindo, algo que durante tres días nos había dado una felicidad muy particular, que como el Cursillo no se entiende si no se vive.

Luego, en la misma Capilla, cada uno de aquellos que habían recibido en sus hogares se fue acercando al altar con sus respectivos alojados, a medida que iban siendo llamados, para hacerles entrega de algunos pequeños recuerdos, sencillos, tal vez de no gran valor económico, pero en Ios cuales se quería expresar simbólicamente, todo lo que había sido este encuentro en la presencia del Señor.

Por su parte Julio y Negrita Burky, Presidentes del Secretariado Arquidiocesano de Mendoza hicieron entrega a Arturo y Carmen Wilson, Presidentes de nuestro Secretariado de un cuadro de Cristo, grabado en fierro como recuerdo y testimonio de esta maravillosa jornada.

Para teminar unas sencillas palabras de despedida de ambos Presidentes.

Un modesto desayuno para Ios que partían, y Ios abrazos fínales. Había llegado la hora de decir adiós, y entre pañuelos que se agitaban al aíre y no pocos lagrimones de emoción, el bus de nuestros hermanos mendocinos emprendió su retorno.

El compromiso es volver a reunirnos en Mendoza. En Fiestas Partías, si la cordillera y el clima lo permiten o entre el 29 de Octubre y el 1º de Noviembre sí en la primera fecha no es posible.

¡Hasta entonces!... Y GRACIAS otra vez Señor por ser como eres y por permitirnos estos encuentros.

 

LLEGADA Y BIENVENIDA

Carmen de Wilson, Presidenta del Secretariado de Valparaíso,dá la bienvenida a los mendocinos

Viajeros y anfitriones: Se puede distinguir entre otros a Sergio e Inés de Arze (V), Chito y Nony Balmaceda (M), Arturo y Carmen Wilson (V), Julio y Negrita Burky (M), Luis Sáenz (M).

TESTIMONIOS Y EUCARISTÍA

Aliro Olivares de Valparaíso

Julio Burky de Mendoza

Camilo Ganem de Mendoza

Luis Pizarro de Valparaíso

El Padre Hernán Vargas cp.Asesor Diocesano del Movimiento de Valparaíso preside la Misa de la 7ª Ultreya, celebrada en la Capilla del Colegio de los SS.CC. (Monjas Francesas) de Viña del Mar. Concelebra (a su derecha) el Padre Guillermo Rosas ss.cc.

DESPEDIDAS Y PARTIDA

María Teresa y Alejandro Tapia, despiden a Victor y Victoria Benavente

Carmen y Gonzalo Severin despiden a Pirucha y Roque Nahman

Carmen y Arturo Wilson,despiden a Guille y Chachi Suarez

Los mendocinos vuelven a casa