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Opinión / Editorial

Chile, un hogar para todos

  • Como miembros vivos de la Iglesia, estamos llamados a ser servidores del Reino de Dios. Nuestra Carta Pastoral: «Chile, un hogar para todos», se inscribe en esta vocación de servicio. Con esta Carta Pastoral hemos querido ofrecer a la sociedad nuestro discernimiento del Chile que soñamos en cuanto ciudadanos de este país y en cuanto obispos de la Iglesia Católica. Lo hacemos ante dos acontecimientos importantes para nuestra identidad, la de chilenos, pues nos corresponde elegir al Presidente de la República, a los Parlamentarios y los Consejeros regionales, y la de seguidores de Jesús, pues recibiremos la visita del Papa Francisco, Vicario de Cristo, en enero próximo.

    Reconocemos que nuestra voz es una más entre muchas otras voces que aportan al diagnóstico y al crecimiento de nuestro querido Chile. Animados por el llamado del Papa Francisco a ser «pastores con olor a oveja», ponemos a disposición en la Carta, a la luz de «los signos de los tiempos», una reflexión pastoral desde Cristo y sus valores con el fin de aportar al discernimiento del camino de nuestra patria e infundir esperanza en tiempos que no son fáciles. Lo hacemos desde el conocimiento de nuestras comunidades y de los hombres y las mujeres junto a quienes caminamos en la historia presente. Lo hacemos desde sus realidades que también son las nuestras, desde sus clamores y esperanzas que también son los nuestros. Desde estas realidades de las que no estamos ajenos abrimos la mente y el corazón para descubrir el paso de Dios en Chile, país que queremos que cada vez más y para todos sea «nuestro hogar».

    Como el título ya lo indica, empleamos en nuestra Carta Pastoral la metáfora y propuesta de una patria como «hogar para todos», es decir, no sólo un techo común como una simple «casa», sino un «hogar», esto es un lugar y unas instituciones civiles, políticas, militares y religiosas que cobijemos a todos, que nos esforcemos por ambientes cívicos de diálogo y respeto, que ofrezcamos protección a los más desvalidos y promovamos efectivos programas de inclusión de los más pobres en el desarrollo del país. Un Chile, por tanto, donde todos encontremos siempre el respeto de los demás y las posibilidades que otorgan las nuevas oportunidades. Evocamos la metáfora reconociendo los importantes avances que como sociedad hemos experimentado en diversos campos. Pero, a la vez, mostrando –según nuestro parecer– cuáles son las dificultades que complejizan nuestro desarrollo como país, sociedad y personas. Nos preguntamos cómo en nuestro hogar, Chile, podemos lograr mejores «políticas y modos de convivencia cívica que, profundizando los avances, corrijan eficientemente los errores y nos permitan progresar sin quedarnos encerrados en la desconfianza, la amargura y la descalificación» (Chile, un hogar para todos, nº 14).

    Nuestra preocupación es la «persona humana», la que describimos desde Cristo, el Hijo de Dios que se hizo uno de nosotros para compartir nuestros esfuerzos por ser mejores y mostrarnos –según Dios– el camino de la realización plena de nuestra condición humana. Nuestra certeza es que pasa por Cristo Jesús el camino de madurez del ser humano que nos permita huir del feroz individualismo para, en vital relación con Dios, los otros y las cosas creadas, mejorar nuestra manera de convivir y hacer de Chile un hogar para todos.

    A las puertas de las elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales se hace indispensable pensar en el tipo de sociedad que estamos construyendo y que queremos heredar a las futuras generaciones. Invitamos a todas las personas de buena voluntad a reflexionar junto a nosotros y a no restarse de las próximas elecciones. Tal como indica la Doctrina Social del la Iglesia: «La participación es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y con miras al bien común» (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, nº 189).

    Hacemos este llamado desde la profunda convicción de nuestra misión profética como pastores, sumando nuestra voz a la de tantos que tienen también su visión del país y del camino a recorrer.


+ Santiago Silva Retamales
Obispo Castrense de Chile
Presidente de la Cech

Santiago, 13 de Noviembre de 2017