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Libertad de....
Mucho se ha reflexionado por siglos sobre la libertad, ha sido quehacer fundamentalmente de filósofos y teólogos. No quiero entrar en sus detalles, sólo referirme a algunos asuntos en relación con la libertad de, la liberación. Los esclavos se liberan de sus amos, los prisioneros de sus carceleros, los ascetas de sus pasiones.
Entre las pasiones hay que contar las sexuales. El ser humano debe aprender a controlarlas, a no ser esclavo de ellas sino amo y señor. Es el modo de ser libres. Las tendencias sexuales pueden y deben ser controladas por la voluntad, guiada por la inteligencia, El ceder a ellas es, en definitiva, un acto voluntario aunque sean fuertes los impulsos y tentaciones que a ratos puedan oscurecer la inteligencia y sobrepasar la voluntad. De ahí que se requiera una adecuada educación y la formación de hábitos sanos, de virtudes.
Hay que retener que cuando se reiteran las conductas inadecuadas éstas corren el riesgo de hacerse crónicas, de transformarse en hábitos, en vicios o en enfermedades. Tal es el caso del alcoholismo y de la dependencia de drogas y de muchas perversiones.
Con la homosexualidad ocurre otro tanto. Los impulsos homosexuales, que pueden presentarse en cualquiera, pueden ser resistidos en sus inicios. Si se cede a ellos, máxime si se deriva placer, se pueden volver una conducta permanente que, en el estado actual de nuestra sociedad, se busca de justificar por todos los medios, entre los que se cuenta la creación del concepto de género en sustitución del sexo, este sí que determinado biológicamente.
En un principio hay libertad de no caer bajo el imperio de impulsos biológicos pero al final se cae esclavo de ellos aunque quienes la han perdido pretendan hacerla ver como una culminación de la misma.
Se puede decir que el homosexual no nace como tal sino que se hace por un mal uso de su libertad.
Lo mismo ocurre con las drogas y el alcohol. Se inician como actos libres y voluntarios y terminan, como escribí hace algunos años sobre el concepto de alcoholismo, con pérdida de la libertad, que es la esencia de su enfermedad.
Afortunadamente hay tratamientos para estas condiciones mórbidas que, en lo esencial, se basan en la recuperación de la libertad y en un buen uso de ella a futuro.
Dr. Pedro Naveillan F. |
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