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Paideia
Llevamos más de 6 meses de conflicto por la educación en Chile en un proceso que partió como un reclamo por su calidad y que ha desembocado en un enfrentamiento político centrado en su financiamiento, con algún posicionamiento respecto de lo público y privado.
Se ha dejado de lado todo lo referente a su calidad y no se ha analizado el tema central que no puede ser otro que el de los objetivos y los medios para alcanzarlos.
¿Qué perseguimos con la educación? ¿cuál es su finalidad?¿cómo la logramos?
Werner Jaeger en su libro Paideia, subtitulado Los ideales de la cultura griega, nos hace ver que la palabra paideia abarca expresiones como civilización, cultura, tradición, literatura, educación, términos que sólo se reducen a expresar algunos de sus aspectos. Lo que se busca es esclarecer lo que se pretende que sea el griego. Es decir, la formación que debe dársele y los medios para lograrla.
Nosotros debemos esclarecernos sobre el tipo de chileno que deseamos conformar, necesitamos estar claros respecto de los ideales que perseguimos. La educación abarca no solo la instrucción y la capacitación laboral y profesional. Necesariamente necesitamos formarlo como persona y como miembro de nuestra sociedad. Esto implica un mundo de valores y un mundo cultural a más de las disciplinas básicas de conocimientos necesarios para su desempeño responsable en la vida.
Teniendo definido lo anterior, llegará el momento de interrogarse acerca de los medios para lograrlo. Primero la formación de la persona y su inserción en nuestra cultura y sociedad, luego el desarrollo de sus aptitudes y capacidades que le permitan ser hombres de pro capaces de contribuir a su desarrollo personal y de la sociedad en la que se encuentran insertos.
Para el logro de estas metas se requiere de políticas y programas nacionales aterrizados en nuestra realidad y de medios personales y materiales adecuados.
Entre los medios personales ocupan el lugar más relevante los educadores, que es por donde debe partir la reforma educacional tan necesaria en nuestro Chile de hoy.
No hay que olvidar que los padres son los primeros educadores por lo que es imprescindible fortalecer la familia y apoyarla debidamente en el adecuado desempeño de esta irrenunciable función. Este apoyo también debe ser económico.
Segundos educadores son los profesores – desde los parvularios a los de formación laboral y profesional.
Al mismo nivel – y quizás anteriores, junto con los padres – se encuentran los miembros de las confesiones religiosas.
Debe procurarse capacitación adecuada de los educadores sin olvidar que educan mejor con el ejemplo que con los conocimientos que imparten. Es básica su buena formación valórica, el dominio de los métodos pedagógicos y el desarrollo de su capacidad crítica.
Los profesores deben contar con el respeto de la sociedad y seconsiderados en su importancia, básica en la sociedad. Deben ser remunerados en conformidad y con rentas que les permitan una vida digna y de estudio y ser proveídos de los medios necesarios para el adecuado desempeño de su cometido.
Las demandas económicas y políticas del estudiantado no resuelven la calidad de la educación.
Dr. Pedro Naveillan F.
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