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Cantos para el año Litúrgico

Los tiempos litúrgicos ofrecen la posibilidad de variar los cantos de la eucaristía y, sobretodo, de adecuarlos n su sentido al momento que vive la Iglesia. Ante la opción entre dos cantos, es bueno escoger siempre aquel que pertenece al tiempo litúrgico en curso.
  • Adviento

    Tiempo de esperanza y de gozo. En el pasado estaba más marcado por el carácter penitencial, del cual quedan dos signos: el color morado de los ornamentos y la supresión del canto del Gloria hasta la Navidad. Hoy se acentúa en la conversión, necesario antes de todo momento fuerte de la fe. En el Adviento se vive una doble espera, una memorial y otra escatológica: recordamos sacramentalmente el nacimiento de Jesús en Belén (Memorial) y esperamos su segunda venida, la definitiva, a instaurar el reinado de Dios (escatológica). Es un tiempo de expectativa confiada, y ese es el carácter que prevalece en los cantos.

    • Cantos sugeridos
      Marana tha
      Cada tarde te he esperado, Señor
      Pronto viene el Señor, aleluya


  • Navidad

    No hay ninguna fiesta cristiana, en todas las culturas y tiempos, que haya inspirado tantos cantos como ésta. Los villancicos son himnos a Dios hecho niño, encarnado en la historia concreta de los pueblos, cuya alma expresan magníficamente.

    En las tres misas de Navidad, y en las de la octava fiesta, no deberían faltar estos cantos, que se pueden escoger para el inicio de la eucaristía, para la comunión y como canto final.

    • Cantos sugeridos
      A las doce de la noche
      Noche de Paz
      Señora Doña María


  • Cuaresma

    Es el gran tiempo penitencial de la Iglesia, los cuarenta días de conversión y purificación interior que nos preparan a la mayor fiesta cristiana del año, la Pascua de Resurrección. Desde el miércoles de cenizas hasta la vigilia pascual calla el Aleluya como signo penitencial. El Gloria tampoco se reza ni canta en todo ese lapso, excepto en la misa del Jueves Santo ( y en la Solemne de S. José).

    La Cuaresma no es un tiempo triste, sino más bien serio, recogido, meditativo. Los cantos de la eucaristía deberían favorecer la atmósfera de recogimiento e interioridad que se nos convida durante este tiempo litúrgico.

    • Cantos sugeridos
      Amigo Jesús
      Espera mi Señor crucificado
      Sí, me levantaré


  • Pascua y Pentecostés

    La Pascua es el vértice de las celebraciones de nuestra fe y el fundamento de nuestra esperanza. La victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte son la razón mas honda de la gratitud y el gozo de los creyentes. El canto del Aleluya pascual, calado durante la Cuaresma, expresa ese sentido y ese gozo que se prolongan en la octava de Pascua y en todo el tiempo pascual, pasando por la fiesta de la Ascensión del Señor, hasta la solemnidad de Pentecostés. Esos 50 días son, como nos dice la Iglesia, como un solo día de fiesta. Durante todo el tiempo pascual se deberían cantar cantos de resurrección, también en la Ascensión y en la venida del Espíritu Santo, que no son fiestas separadas. Estas dos últimas también deberían agregar cantos propios, sobre todo cantos al Espíritu Santo.

    • Cantos sugeridos
      Pascua:
      ¡Resucitó!
      Nuestra Pascua
      Peregrino de Emaús

    • Pentecostés:
      Ven Espíritu de santidad
      Ven Espíritu Santo
      Envíanos, Señor


  • Tiempo durante el año (Tiempo “ordinario”)

    En estas 33 ó 34 semanas, la Iglesia celebra los misterios de la vida pública del Señor. Es el tiempo más largo del año litúrgico, de modo que será importante cuidar la variedad de la música. Hay que considerar que el Leccionario dominical se desarrolla en tres años (ciclos A,B y C), de modo que será la Palabra de Dios la que indicará los cantos más adecuados para la celebración. En el tiempo durante el año caen algunas fiestas importantes que es bueno celebrar con cantos propios: La Santísima Trinidad, Cuerpo y Sangre del Señor, Sagrado Corazón de Jesús y, el último domingo del año litúrgico, Cristo Rey del Universo.


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