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20, 21 y 22 de septiembre:
Con acto interreligioso finaliza jornada de oración por la paz en el mundo

En la tarde del 22 de septiembre se realizó un acto interreligioso de Oración por la Paz en el Mundo, culminando así las jornadas de oración organizada por el Foro Espiritual de Santiago por la Paz, con el respaldo de la Fraternidad Ecuménica de Chile y de la Confraternidad Cristiana de Iglesias. La ceremonia se efectuó, de 18:30 a 20:00 horas, en el Salón Fresno del Centro de Extensión de la Universidad Católica, Alameda 390. Esta jornada tuvo como lema “En el Día Internacional de la Paz...hacemos las paces”

En el acto el Obispo Auxiliar de Santiago, monseñor Andrés Arteaga, oró en nombre de la Iglesia de Santiago. También participaron pastores y representantes de otras iglesias cristianas y de otras religiones y tradiciones espirituales, como el Judaísmo, el Islam, el Budismo, entre otras.

Los participantes de este acto dieronn a conocer un mensaje llamando a comprometerse a construir la paz en Chile y el mundo. “Queremos para Chile y para el mundo una paz genuina y duradera, hecha cultura y grabada como anhelo en el corazón de cada ser humano; una paz sólidamente basada en las estructuras de una nueva sociedad, más justa, solidaria y armoniosa que la actual, profundamente respetuosa de los Derechos Humanos y de la vida en todas sus manifestaciones, en la que compartir sea más importante que competir, y en la que el diálogo y los acuerdos sustituyan a toda forma violenta en la solución de los conflictos”, se señala en dicho mensaje.

Declaración por la Paz en el Mundo

Jornada de Oración por la Paz en el Mundo
Con ocasión del Día Internacional de la Paz, 21 de Septiembre de 2003

Hoy, con ocasión del Día Internacional de la Paz, nos unimos en espíritu a las comunidades de distintas religiones y tradiciones espirituales que en Santiago y en muchos otros lugares alrededor del mundo oran desde su propia fe por la paz. Queremos así testimoniar nuestro compromiso con la causa de la paz y nuestra voluntad de vivir en armonía, buscando a través del diálogo y la cooperación caminos comunes para construir una sociedad más justa, solidaria y fraternal.

En ese espíritu, manifestamos nuestra adhesión a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en particular a su reconocimiento de la igualdad en dignidad y derechos de todos los seres humanos - -cualquiera sea su origen, sus creencias, su profesión, sexo, edad o condición social-- así como del derecho de toda persona a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.

Queremos para Chile y para el mundo una paz genuina y duradera, hecha cultura y grabada como anhelo en el corazón de cada ser humano; una paz sólidamente basada en las estructuras de una nueva sociedad, más justa, solidaria y armoniosa que la actual, profundamente respetuosa de los Derechos Humanos y de la Vida en todas sus manifestaciones, en la que compartir sea más importante que competir, y en la que el diálogo y los acuerdos sustituyan a toda forma violenta en la solución de los conflictos.

Queremos que el Tercer Milenio que estamos iniciando sea más luminoso que el anterior, que conoció guerras terribles, genocidios, colonialismo, intolerancia y persecución religiosa. Queremos para nuestra generación y las generaciones futuras un mundo donde la diversidad de culturas y de creencias sea valorada y respetada, un mundo de hermanos y hermanas reconciliados entre sí y con la Tierra, un mundo donde por fin podamos decir que la paz que gozamos en nuestros corazones, en nuestras familias y comunidades y entre las naciones es en gran medida el fruto del amor hecho convivencia.

Construir esa paz es tarea de todos, es tarea cotidiana. Por eso nos comprometemos hoy a esforzarnos cada día por cultivar en nuestras familias y en nuestros distintos ámbitos de actividad relaciones de convivencia basadas en el respeto, el espíritu de diálogo y la voluntad de ayudarnos mutuamente.

Santiago de Chile, 21 de Septiembre de 2003