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Cardenal Raúl Silva Henríquez:

UN RENOVADOR DE LA IGLESIA

 

El Cardenal Raúl Silva Hernríquez cumple 90 años de vida, este 27 de septiembre.

Por tal motivo, la Fundación que lleva su nombre ha programado una serie de actividades destinadas a recordar su vida y obra.

 
 
"No puede haber una verdadera historia del Chile de nuestro tiempo, sin considerar la figura del Cardenal Raúl Silva Henríquez. El ha sido un gran creador y renovador de la Iglesia".
Esta opinión del Presidente de la Fundación "Cardenal Raúl Silva Henríquez" y Obispo de Punta Arenas, monseñor Tomás González, refleja el sentimiento de gratitud hacia un hombre que dedicó su vida al servicio de la Iglesia y de los más pobres.
El Cardenal Silva Henríquez es recordado por ser fundamentalmente un hombre de acción y de visiones a largo plazo. "Fue un creador de actividades y de grandes obras sociales, como Cáritas-Chile, INCAMI (Instituto Católico de Migraciones), Vicaría de la Solidaridad y Pastoral Obrera, entre otras", destaca monseñor González.
 
Entre las muchas cualidades que se le reconocen, se cuentan su espíritu de acogida y sus notables capacidades de orador y organizador. "Monseñor Silva hubiera sido un excelente gerente de una Empresa", señala uno de sus grandes amigos, el ex Embajador de Chile en Washington, ex Vice-Rector de la Universidad Católica y actual Presidente honorario del Banco del Desarrollo, Domingo Santa María.
"Era un hombre muy aterrizado - recuerda -, sabía que no eran suficientes las buenas intenciones. Por ello, fue capaz de crear y fortalecer los instrumentos necesarios para llevar adelante sus objetivos pastorales. En el campo financiero, el Banco del Desarrollo; en las comunicaciones, Radio Chilena; y en los derechos humanos, la Vicaría de la Solidaridad. Fue un notable Pastor".
 
LA APLICACION DEL CONCILIO
Su gran acierto en el gobierno pastoral es sin duda, para Domingo Santa María, la aplicación de las orientaciones del Concilio Vaticano II en la Arquidiócesis. "El hizo en el Concilio aportes muy relevantes, y trajo sus frutos a la Iglesia de Santiago".
En el ámbito nacional, recuerda que en los momentos más delicados que vivió Chile a partir de 1970, su figura se transformó en el gran elemento pacificador. "Cuando se acentuó la lucha política al asumir el Presidente Allende - afirma -, el Cardenal Silva se convirtió en la figura moral más importante del país. Fue la única persona capaz de acoger y permitir el diálogo entre todos los sectores políticos involucrados. Luego, en el Gobierno Militar, se transformó en el gran defensor de los sin voz".
Para muchos de sus más cercanos colaboradores y amigos, como Domingo Santa María, el Cardenal Silva Henríquez ya se ganó un sitial de honor en la historia de Chile. "La historia le reconocerá el hecho de haber gobernado la Arquidiócesis en tiempos muy complicados. Para mí - agrega -, su figura está al nivel de tan destacados Arzobispos de Santiago como Mariano Casanova y Crescente Errázuriz, a quien debemos la separación de la Iglesia y el Estado".
 
SU VIDA
Integrante de una numerosa familia, 19 hermanos, el Cardenal Silva nació el 27 de septiembre de 1907 en la ciudad de Talca. Su padre fue don Ricardo Silva Silva y su madre, doña Mercedes Henríquez Encina.
Sus primeros estudios los hizo en el Liceo Blanco Encalada y en el Liceo Alemán de Santiago. Se recibió de Bachiller en 1923 e ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Chile, titulándose de Abogado en diciembre de 1929.
Luego de un profundo discernimiento vocacional decidió ingresar a la Congregación Salesiana. En esa época escribió a su Director Espiritual, el padre Valentín Panzarasa: "Mire padre, yo creo que el Señor me llama a ser Salesiano. Don Bosco me ha conquistado. Es un hombre moderno, amante de Dios, de su patria y de los pobres. Un hombre que no trepidaba ante ninguna dificultad, un hombre lleno de fe, con una caridad infinita; un hombre de Dios".
En enero de 1930 ingresó al Noviciado de la Congregación Salesiana en Macul. Estudió Filosofía en Chile y posteriormente se doctoró en Teología y Derecho Canónico en el Estudiantado Internacional de Turín, de la Congregación Salesiana. Fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1938 por el Cardenal Maurilio Fossatti, Arzobispo de Turín.
 
PASTOR DE SANTIAGO
El 24 de octubre de 1959 fue designado Obispo de Valparaíso por el Papa Juan XXIII. Más tarde, el 25 de mayo de 1961 fue nombrado Arzobispo de Santiago, tomando posesión de su nuevo cargo el día 24 de junio. En febrero de 1962 fue creado Cardenal por el Papa Juan XXIII, recibiendo el Capelo Cardenalicio de sus manos el 19 de marzo de ese mismo año.
Su labor como Arzobispo de Santiago está nutrida por numerosas actividades y realizaciones. Fue monseñor Silva Henríquez quien organizó la Arquidiócesis de Santiago en Decanatos, Zonas Pastorales y Vicarías Especializadas.
En su calidad de Arzobispo de Santiago tuvo activa participación en el Concilio Vaticano II, destacándose como una de las figuras más preclaras de la Iglesia de América Latina.
Entre los años 1962 y 63 organizó la Gran Misión de Santiago. Más tarde convocó al VIII Sínodo, que entregó las líneas fundamentales que han inspirado la acción de esta Iglesia hasta nuestros días. Fue en varios períodos Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile y miembro del Comité Permanente del Episcopado.
En su calidad de Cardenal le correspondió participar en los Cónclaves donde fueron elegidos los Papas Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II. Asimismo, ha sido miembro de la Sagrada Congregación para la Educación Católica, la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Comisión para la Reforma del Código de Derecho Canónico.
 
EL CARDENAL SILVA Y LOS DERECHOS HUMANOS
No obstante su fructífera labor en el ámbito pastoral, social, asistencial y educativo, monseñor Silva es recordado por su intenso trabajo en la promoción y defensa de los Derechos Humanos.
Tal acción le valió el reconocimiento del Congreso Judío Latinoamericano, que el 26 de febrero de 1972 le confirió el Premio Derechos Humanos 1971. Las Naciones Unidas también reconoció la labor humanitaria que el Cardenal Silva desarrolló a través de la Vicaría de la Solidaridad, confiriéndole el Premio Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1978. Posteriormente, por la misma razón, recibió el Premio Fundación Bruno Kreysky, en Viena, el 19 de octubre de 1979.
El 10 de junio de 1983, al cumplir 75 años de edad, presenta su renuncia, sucediéndole en el cargo monseñor Juan Francisco Fresno Larraín. En la actualidad, se encuentra físicamente bien "con las complicaciones propias de cualquier persona de su edad - explica el Obispo de Punta Arenas, monseñor Tomás González -. Vive en una casa de salud que tiene la Congregación Salesiana en Macul, junto a otros sacerdotes".
 
ACTOS DE CELEBRACION
 
El programa de celebración de los 90 años del Cardenal Silva Henríquez se iniciará el miércoles 24 de septiembre, a las 18:30 horas, con un encuentro juvenil en el Liceo Gratitud Nacional.
El jueves 25, entre las 9: 00 y 18:00 horas, se realizará una jornada con los campesinos en el Hotel Tupahue, organizado por INPROA y OCAC.
El viernes 26, a partir de las 17:00 horas, se efectuará un seminario en el Centro de Extensión de la Universidad Católica, en el que participarán el senador Gabriel Valdés, el Obispo de Valdivia, monseñor Ricardo Ezzati, el Dr. Enrique Iglesias, y monseñor Cristián Precht.
Por último, el sábado 27 de septiembre, día en que el Cardenal Silva Henríquez cumple 90 años, se celebrará una Eucaristía en la Catedral Metropolitana, a las 11:00 horas, la que será presidida por el Cardenal Carlos Oviedo Cavada.


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