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Oraciones |
Dios, Padre Nuestro, Tú nos has manifestado tu amor en tu hijo Jesús que vino para servirnos y dar su vida por nosotros. Te damos gracias por las maravillas que realizaste en la vida del Bienaventurado Damián de Molokai
Él escuchó el llamado de Jesús a seguirlo y entregó su vida por los más pobres, los leprosos, a quienes hizo recuperar su dignidad de personas humanas.
Animados por su ejemplo y confiados en su intercesión, venimos a Ti con nuestros sufrimientos, nuestras penas, y con nuestras esperanzas.
Que el Espíritu Santo abra nuestros corazones ante la miseria del mundo, entonces, como Damián, te encontraremos en los rostros marginados por la sociedad y podremos revelarles el amor que Tú tienes por cada uno de ellos
Bendito seas Tú, Señor, Padre lleno de ternura y amor, Tú que eres nuestro Dios, desde siempre y por toda la eternidad.
Amén
Guillermo Rosas
Bendito seas, Señor, por los testigos de tu amor sin preguntas ni medidas, los que a la vera de todos los caminos se paran a curarte las heridas.
Como Damián, tu servidor y amigo que no volvió su rostro ante el espanto de tu cuerpo sufriente y malherido, de tus llagas amargas, de tu llanto.
Porque estabas leproso y te cazaron como alimañas de los montes, y en un infierno ausente te arrojaron para olvidar tu rostro y tus hedores.
Pasó Damián, el buen samaritano, miró de frente y sin temor tu lepra, y besando tus llagas como hermano, halló su propia cruz en esa entrega.
Señor, hoy sigues a la vera del camino esperando una mano compasiva, ¡danos reconocerte en cada hermano y en cada pobre curarte las heridas !
En Damián, grano de trigo fértil en Molokai sembrado y triturado, el Padre Bueno, el Hijo y el Espíritu, por siempre sean benditos y alabados
Amén.