"CONMIGO LO HICISTEIS" (Mt 25, 40)


IX. CONCLUSIÓN

 
 
122. "Conmigo lo hicisteis" (Mt. 25,40), nos dice Jesús, cuando después de hablar que estuvo preso y lo fueron a ver, le preguntan cuándo habían ido a visitarlo quienes, de verdad, habían concurrido a las cárceles. Es decir, todo lo que habían hecho por esos hermanos "conmigo lo hicisteis". Expresión que vale para todas las demás obras de misericordia que describe en su relato del juicio final. Y todos seremos juzgados según la fidelidad o no cumplimiento de lo que El nos pide en Mt. 25, 31-46. De esa manera, los que no hayan realizado esa obligación evangélica "conmigo lo dejasteis de hacer". Aquí vemos que el amor a Dios pasa a través del amor al prójimo, y nuestro amor a Dios no puede separarse de ese amor a los hermanos que sufren.
 
123. Aquí está la urgencia de la Pastoral Penitenciaria y, por esto, toda la Iglesia debe preocuparse de dar una respuesta cristiana y efectiva a los problemas que hemos tratado en esta Carta Pastoral. Las parroquias, los movimientos apostólicos, las comunidades cristianas, los centros educacionales básicos, medios y superiores, las casas de formación sacerdotal y de vida consagrada deben plantearse muy sinceramente cómo ayudar en esta acción pastoral coordinando su trabajo con los Capellanes de los Centros de Detención.
 
124. He dejado muchos temas para reflexionar, y los agentes pastorales deben hacer lo posible por buscar respuesta a ellos.
 
125. Reitero mi gratitud a todos cuantos trabajan por ayudar a los hermanos y hermanas privados de libertad y a su entorno familiar, y en las diversas situaciones que viven. Es admirable la cantidad de iniciativas que he ido conociendo para ayudar en este ambiente de dolor. Y agradezco también a las respectivas autoridades por los esfuerzos que están haciendo para mejorar siempre más las condiciones y el régimen de los establecimientos penales y buscando alternativas a la pena de prisión. En varias homilías del Te Deum del 18 de septiembre me he referido a esta obligación social del país (cfr. Homilía Te Deum, 18.09.96 nn. 29-34). Que todo lo que aún falta en esas materias pueda irse implementando en la mejor forma posible y en el tiempo más cercano también.
 
126. Es alentador, igualmente, verificar el deseo de ayuda espiritual en los privados de libertad. Y eso se manifiesta en signos que son muy importantes como orar en comunidades, la Eucaristía, leer la Palabra de Dios personalmente y en grupos, las Capillas, las imágenes sagradas, etc. En un Centro de Detención, en que se hacían reparaciones en el edificio, un grupo de internos a lo primero que se dedicó fue a construir una pequeña Gruta de Lourdes, y estaban todos felices por esa obra.
 
127. Pedimos a Nuestro Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen María que bendigan abundantemente a todos los que trabajan en servicio de los hermanos y hermanas privados de libertad: "Conmigo lo hicisteis". Y a cuantos sufren esa pena de privación de libertad sean bendecidos también para que experimenten con fe que Jesús está con ellos: "...estaba preso y vinisteis a verme" (Mt. 25,36), y así trabajen con esperanza en superar sus debilidades y yerros y alcancen una plena rehabilitación. Y quienes sin culpa han debido padecer privación de libertad puedan superar ese dolor con la fe que Jesús se ha identificado con ellos.
 
Mi bendición de Pastor para todos los que lean y acojan y difundan esta Carta Pastoral.
 
 
 
 

+CARLOS OVIEDO CAVADA

Cardenal Arzobispo de Santiago



"CONMIGO LO HICISTEIS" (Mt 25, 40)