"CONMIGO LO HICISTEIS" (Mt 25, 40)


V. LA ACCIÓN PASTORAL CON LOS PRIVADOS DE LIBERTAD

 
 
61. En esta acción pastoral hay que tener en cuenta la necesidad de estructuras, como las Capillas, el personal que trabaje como agentes pastorales y las acciones que deben desarrollarse para atender a los internos.
 
CAPILLAS
 
62. Es muy importante que en los Centros de Detención pueda tenerse una Capilla. En varios Centros ya se cuenta con una Capilla, de diversa dimensión. En otros Centros hay una Capilla ecuménica, que atiende a diversas confesiones religiosas; y en otros Centros no se tiene este lugar sagrado.
 
63. Si en la vida del pueblo fiel, un templo tiene tanta importancia, como casa de Dios, en un Centro de Detención es una urgencia contar con una Capilla, porque produce una muy buena ambientación para el encuentro con Dios.
 
64. Por esto, es muy importante el buen cuidado de las Capillas existentes y procurar tener en el futuro una Capilla donde aún no se cuenta con ella. Damos gracias a Dios que, por la generosidad de un donante y la muy buena comprensión de las respectivas autoridades, se está construyendo y habilitando una Capilla en el Centro Colina II.
 
 
CAPELLANES
 
65. Es vital contar con Capellanes en los Centros de Detención, comprendiendo también los de Orientación y Diagnóstico. Si el pueblo fiel necesita un párroco, igualmente quienes están privados de libertad requieren la atención de un sacerdote.
 
66. Debemos agradecer a todos los sacerdotes que prestan este servicio en dichos Centros, pero necesitamos un número mayor, porque - dadas las circunstancias de la escasez de clero - los Capellanes, en general, no están a tiempo completo para esa atención pastoral y tienen otros compromisos en parroquias y otras actividades pastorales.
 
67. Buscamos nuevos sacerdotes que ayuden en este servicio pastoral, que incluye a Gendarmería, funcionarios y los internos de esos Centros. Y la mayoría de ellos tiene una gran población de internos. En los Seminarios y Casas de formación se deben tener experiencias pastorales con los futuros sacerdotes para que conozcan este mundo del dolor y se preparen a servirlo.
 
68. Aquí vemos también que pueden constituir una muy valiosa ayuda los diáconos permanentes.
 
 
AGENTES PASTORALES
 
69. Gracias a Dios contamos con un apreciable número de agentes pastorales para trabajar en los centros de Detención. Hay religiosas y personal consagrado y laicos. En algunas Parroquias existen grupos de Pastoral Penitenciaria desde mucho tiempo y prestan un muy abnegado y útil servicio pastoral. También hay movimientos apostólicos que dedican servicio a este ambiente pastoral.
 
70. La Pastoral Penitenciaria de la Arquidiócesis tiene que ampliar estos servicios, porque es mucho más lo que necesitamos. En los evangélicos vemos un verdadero ejemplo de cómo se dedican a atender religiosamente a los internos. Hay cantidad de pastores y de fieles evangélicos que semanalmente visitan esos Centros de Detención. Por esto, debemos incentivar el celo apostólico en nuestros agentes pastorales para ofrecer un servicio que realmente responda a las necesidades de nuestros hermanos que están privados de libertad y se pueda proyectar, según los casos , a sus familias.
 
COMUNIDADES CRISTIANAS
 
71. Una tarea muy importante, que se va desarrollando en forma creciente, es ayudar a formarse comunidades cristianas dentro de los centros penales. Una comunidad cristiana se reúne en nombre del Señor y allí Jesús se hace presente (Mt. 18,20).
 
72. Cada uno de los internos, en un centro penal, comienza como un ser solitario. Ha debido abandonar su mundo, su familia, su entorno en que vivía, lo que era para él su propio ambiente y llega a vivir en condiciones físicas y ambientales difíciles, con horarios estrictos, etc., lo que lo puede hacer sentir frustración en su vida. Pero, si junto a él va encontrando hermanos que, movidos por la fe en Cristo, en su Iglesia, lo acogen, lo ayudan, le hacen sentirse activo para hacer el bien y buscar siempre más a Dios, eso va cambiando su medio de vida, haciéndolo más humano, porque va prevaleciendo el "Amaos unos a otros como yo os he amado" (Jn. 13,34).
 
73. La comunidad cristiana será un centro de encuentro entre hermanos para seguir a Jesús, un medio de ayudarse mutuamente para vivir en forma fructuosa ese tiempo tan difícil de privación de libertad. Y, junto a eso, va creciendo la dimensión humana de esa convivencia forzada en un penal, pues se hace posible la mutua estimación, que se va traduciendo en servicios, en un trato más cordial y humano. De allí que sea tan importante constituir diversas comunidades cristianas en todos esos centros. Esta es una acción necesaria de la Pastoral de la Iglesia, que hay que desarrollar más aún, y, por eso, la alentamos fervientemente.
 
LAS MISIONES
 
74. Otra acción pastoral muy esperanzadora son las misiones en los Centros de Detención. Se tienen experiencias muy variadas a este respecto y desde mucho tiempo. Misiones por calles o galerías o patios, o en módulos, para esos grupos de internos. Últimamente se han tenido Misiones a través de una onda radial para todos los Centros de Detención de la Arquidiócesis y en seguida se ha tenido una Misión más personalizada en que han actuado como misioneros algunos de los mismos internos que habían participado en la Misión radial.
 
75. La Misión es un período evangelizador intensivo por el cual se produce un encuentro con Jesús en forma muy profunda y lo importante es continuar en seguida ese trabajo de acercamiento al Señor y proyectarlo en la propia vida, y también ayudar a otros hermanos a acoger a Dios en su vida. Aunque externamente no se advierta, en la gran mayoría de los internos hay una verdadera sed de Dios, si bien ellos mismos, muchas veces, no son conscientes de ello y no se hayan planteado una inquietud semejante; pero, es verdadera esa sed de Dios en ellos.
 
76. Muchas hermosas iniciativas existen a este respecto de las Misiones y entre ellas debemos contar, con agradecimiento, al movimiento "Evangelización 2.000". También se han realizado misiones en Gendarmería, y que han encontrado una buena acogida. Ojalá esta pastoral misionera tenga una permanente vigencia en los diferentes Centros de Detención.
 
SERVICIOS PROFESIONALES PARA DAR TRABAJO EN EL INTERIOR DE LOS CENTROS DE DETENCIÓN, Y OTRAS AYUDAS.
 
77. Desde muy antiguo existe, en algunos Centros, la oportunidad de obtener educación escolar, para suplir la que no se pudo tener antes, desde básica o primaria hasta media. Y también se tiene, en algunos lugares, una educación complementaria como en dibujo, pintura y música. Hasta se ha llegado a cumplir con toda la educación media y dar la Prueba de Aptitud Académica. Muchas veces , especialmente en el plano de las artes, los internos se descubren cualidades y condiciones que antes nunca habían ni soñado. Todo este trabajo educacional es una ayuda inmensa a quienes anteriormente, por diversas circunstancias, habían carecido de la oportunidad de tenerlo. A veces, me ha sido posible ver exposiciones de dibujos, pinturas y de objetos manufacturados de gran belleza y perfección. Es muy importante también la actividad deportiva en esos Centros y hace mucho bien promoverla y ayudarla.
 
78. También se ha venido desarrollando en diversos Centros que algunos empresarios o industriales instalan talleres para elaborar diversos productos, como en carpintería, orfebrería, sastrería, etc., y hasta para hacer objetos que sirven para embalar productos de las más diversas dimensiones. Esto va acompañado de talleres previos para capacitar a quienes van a trabajar en esos menesteres. Desde mucho tiempo se tenían estos servicios en la antigua Cárcel de Mujeres (CPF), y ya se tienen en varios Centros de Detención, donde se permanece por largo tiempo en proceso y con la sentencia ya en ejecución.
 
79. Junto con dar una muy honesta forma de tener un salario por esa actividad laboral, el interno o interna puede ayudar a sus familiares y, especialmente, se abre una esperanza para cuando recupere su libertad y tener medios para vivir. Se trata, por lo tanto, de una muy importante ayuda a quienes están privados de libertad.
 
80. La sociedad toda debe su reconocimiento a las personas e instituciones que ofrecen tales oportunidades a estos hermanos. Es digno de mencionarse también cómo el Banco del Desarrollo hizo un préstamo a un grupo de condenados perpetuos en Colina II para asumir la tarea de microempresarios, y éstos pagaron el préstamo antes de la fecha establecida.
 
81. Todo lo que signifique una ayuda de capacitación a los internos es muy apreciable, porque ellos tienen elementos para hacer fecunda su permanencia en esos recintos y alentar esperanzas para su futuro, además de contar con una actual forma de superarse en su vida diaria y hasta ayudar a sus familiares.
 
82. Agradecemos a quienes hasta ahora se han preocupado de ayudar así a sus hermanos y alentamos a muchas más personas e instituciones que, teniendo estas posibilidades de ayudarlos, se decidan cuando antes a realizar obras eficaces para dar nuevas oportunidades a quienes están privados de libertad. Y esos actos serán recompensados por el Señor: "... (lo que) hicisteis a uno de mis hermanos...conmigo lo hicisteis" (Mt. 25,40).
 
 
LA PROBLEMÁTICA DE LOS MENORES DE 18 AÑOS QUE SE ENCUENTRAN PRIVADOS DE LIBERTAD.
 
83. Ha sido sumamente importante la decisión del Ministerio de Justicia de llevar a los menores a recintos exclusivos para ellos. La importancia radica en que esos menores están iniciando su vida y requieren una mayor atención hacia ellos, para desarrollar su personalidad y cultivar valores morales que los guíen en su existencia. La nueva sistematización ha sido, en general, buena y provechosa. Esos jóvenes pueden contar con un ambiente fraterno, de respeto y que en que ellos sienten la estima de los demás, especialmente de Gendarmería.
 
84. Los problemas que se presentan más fuertes es cuando proceden de un grupo de desintegración familiar, en que ellos no tenían un lugar propio, acogedor, sino al contrario se encontraban abandonados o hasta echados de su casa, sin encontrar otro lugar de acogida. Esa soledad afectiva produce una baja en la autoestima y la vida no tiene ya ningún sentido. Si esos jóvenes no han tenido una pertenencia a la Iglesia, donde se les recibe, alienta y ayuda, se encuentran como en un desierto donde todo es indiferente y nada compromete en la vida a esos jóvenes y deben buscar una manera de vivir inmediata, en la que es fácil incurrir en algunos delitos.
 
85. Esta sección de menores debe ser especialmente atendida por la Pastoral penitenciaria, pensando que esos jóvenes menores se encuentran en período de desarrollo afectivo, en mirar su porvenir, en dar un sentido a su vida, y los elementos que tienen detrás de ellos muy poco o nada les ayudan. Por eso, se encuentran en esos Centros de Menores, por yerros, malas compañías, mal aconsejados, por debilidad, o por haberse mezclado con quienes los hicieron delinquir
 
86. Para cada uno de ellos, y para el conjunto de menores, debemos apresurarnos en darle una ayuda, escuchando el llamado del Señor que nos compromete a trabajar por ellos. La capacitación educacional, de trabajo y de deportes adquiere en ellos un relieve especial, pues están iniciando su vida y tendrán, entonces, medios para construir un digno futuro y servir positivamente en la sociedad.
 
PASTORAL PARA FAMILIAS DE PRIVADOS DE LIBERTAD
 
87. Aquí hay varios aspectos que considerar. Las situaciones son muy variadas, porque muchas veces no conviene que el entorno en que vive una familia sepa que tiene uno de sus miembros privados de libertad, porque la perjudica. Otras veces, dicha situación no provoca ningún malestar social. Por esto, lo importante es que una acción de la Iglesia procure directamente ayudar a esa familia en sus reales necesidades.
 
88. Primeramente a mantener la integridad de la familia, ayudando a sobrellevar esa pena y esa ausencia y no se produzca una desintegración familiar Luego, para colaborar y proveer a las necesidades que puedan surgir. En seguida, algo muy principal es cómo ayudar al grupo familiar en su acercamiento a Dios y a la Iglesia, que será lo básico para sobrellevar esa pena y dolor y que la familia, a su vez, pueda así sostener a quien está privado de libertad. La acción de Cristo será lo fundamental para realizar esa ayuda y, por eso, hay que procurar un acercamiento a la Iglesia. Aquí tiene una importancia extraordinaria la acción de los agentes pastorales.
 
89. Hemos pensado, primeramente, en que el privado de libertad sea el jefe de hogar, hombre o mujer, y así hemos destacado mantener la integridad de la familia. Pero, puede ser el caso de un hijo, o de un hermano de esa familia. Sin duda, más estrechamente es la relación con el hijo. Hay que buscar las diferentes maneras de ayudar a mantener los vínculos familiares.
 
90. No es raro encontrar personas que están enteramente aisladas o marginadas de su propia familia, y eso daña mucho a quien está privado de libertad. Y eso se da, especialmente, cuando se trata de insanos mentales. La familia debe preocuparse de los suyos, aún cuando se encuentren en otras ciudades; lo que se puede hacer por cartas o por intermedio de otras personas.
 
91. La familia es el gran apoyo moral para toda persona, y la carencia de ella afecta especialmente a quien se encuentra en situación de dolor. Aquí tiene una gran tarea la Pastoral penitenciaria.
 
APOYO Y ACOGIDA PARA QUIENES SALEN DE CENTROS PENALES.
 
92. Sabemos que los que salen en libertad desde los centros carcelarios sufren muchas dificultades y hasta imposibilidad de ser contratados en trabajos, por los antecedentes penales que tienen. De allí que se produzca, a veces, una reincidencia en delitos o bien cometen otro tipo de delitos para poder subsistir y no es raro, entonces, que vuelvan a perder su libertad. Afortunadamente, en la actualidad, en varios centros penales - como ya lo hicimos notar - se tienen trabajos remunerados por parte de empresarios que junto con llevar una buena oportunidad para ayudar a sus familias y tener un mejor bienestar propio, capacita a un trabajo para cuando salgan en libertad. Este es un gran adelanto que se ha hecho en favor de los privados de libertad, y que se va extendiendo cada vez más.
 
93. Pero, se da también una realidad muy dura en un número no pequeño de quienes salen en libertad y es que no tienen donde vivir. Las razones son muy variadas, como carecer de familia, ser de otros lugares muy distantes de donde estaban, imposibilidad de retornar a sus hogares, porque están en lugares que sería fácil reincidir en delitos, etc.
 
94. Esta situación ha llevado, en una modesta realización, a pensar en casas de acogida para quienes salen de los penales. Y esto se ha hecho especialmente para jóvenes. La primera de estas casas fue abierta en los años 50 por el Padre mercedario Ramón Eugenio Coo Baeza, que la tituló "Hogar San Pedro Armengol". ( Este es un santo mercedario que fue un gran delincuente y después se convirtió y llegó a ser un santo verdadero. Su título era un aliciente para quienes llegaban a ese Hogar, que estuvo en diversos barrios de Santiago).
 
95. En la actualidad, en nuestra Arquidiócesis hay cuatro de estas casas de acogida. Una abierta por la Hna. Yolanda Ellies, Hija de la Caridad, en La Pincoya; otras dos creadas por la Hna. María Rettenbeck, del Instituto Santa María y es para quienes estuvieron en centros penales y son portadores de SIDA, que se encuentran en Lo Espejo; y la cuarta, abierta por el Pbro. Marcelo Mansilla, Capellán de Cárceles, en Pudahuel. Todas estas casas son una más en su población, de manera que no tienen una capacidad para acoger a muchas personas. Y todas son para varones.
 
96. El objetivo de estas Casas es brindar una vida digna, asumiendo cada uno su propia responsabilidad, y buscando su fuente de sostenimiento por el trabajo, en un clima de fraternidad, de respeto y de orden, y en un ambiente de evangelización para acercarlos a Jesús en su vida diaria. Su experiencia es muy hermosa, como la he podido comprobar, aunque - como en todas partes - no faltan situaciones a veces difíciles, pero que todos cooperan para superarlas.
 
97. Más allá de estas Casas de acogida debe perfilarse entre los cristianos una actitud eficaz de ayuda a esos hermanos. Es comprensible que ellos susciten temor en muchas personas, así en general, y de ahí que exista un cierto rechazo común a todos. Sin embargo, no podemos desentendernos de esta realidad que requiere nuestra ayuda, cualquiera que ella sea, pues va a depender en gran parte, la reinserción de esos hermanos en la sociedad en manera digna y mostrar su rehabilitación. "Amaos unos a otros como yo os he amado" (Jn.13,34). Esto debemos vivir frente a esos hermanos y hermanas que salen en libertad, para que encuentren acogida y no rechazo y puedan así rehabilitarse verdaderamente.
 
98. Tarea de todos y de todas las instancias de la Iglesia es asumir esta responsabilidad con esos hermanos y hermanas en el Señor. Por esto, el IX Sínodo de Santiago nos dice: "Fomentar y fundar nuevas casas de acogida para los más pobres y marginados de la sociedad, buscando financiamiento para ellas en los sectores más acomodados". (n.780).


"CONMIGO LO HICISTEIS" (Mt 25, 40)