8. Se da el caso de una persona que sin influencia de su medios social puede caer en actos delictuales. Esto siempre ha ocurrido. Pero, también es cierto que la gran mayoría de personas que incurren en tales actos de delito han ido conformando su manera de obrar influidos por su medio social. Esto se da en todos los sectores sociales, en muy diversas formas, como se verifica actualmente con la corrupción, con la violencia intrafamiliar, etc.
9. Comúnmente se piensa que en los centros penales se encuentran personas principalmente de sectores pobres, y no deja de ser ésa una realidad predominante. Examinando los casos, en general, se puede advertir que esas personas no han tenido los medios económicos para pagar abogados y que les tramiten con rapidez sus causas en los juzgados, y así transcurren largos períodos en proceso y privados de libertad, antes de tener una sentencia judicial. Y esto, a la vez, genera la impresión de que la Justicia favorece a los que tienen mayores medios económicos.
10. Frente al hecho de la delincuencia la sociedad también se ha planteado cómo poderla desplazar y que no sea producto de una situación social. Estudios a este respecto afirman esa influencia existente:
El combate de la delincuencia no puede entenderse como una batalla en contra de los "delincuentes", sino como una lucha sistemática y consciente en contra del medio social carenciado y conflictivo que genera desintegración familiar, dificulta el acceso a una adecuada formación educacional, impide la internación de normas valóricas y morales conforme a criterios universales y uniformes, en general, desprotege de las influencias nocivas al tiempo que genera un mayor número de ellas y que, como resultado final, produce en el individuo inclinaciones hacia conductas antisociales" (Iván Fuenzalida Suárez; "El medio social desventajoso y la conducta socialmente desviada". Revista Chilena de Ciencia Penitenciaria y de Derecho Penal. Enero-Diciembre 1996, pág.19).
11. Por supuesto que ese "combate" debe expresarse en cosas positivas frente al "medio social carenciado y conflictivo", como sería fortalecer y ayudar al matrimonio y a la familia, dar una buena oportunidad educacional, transmitir valores éticos y morales básicamente entregando una formación cristiana con pleno sentido de los Diez Mandamientos y la profunda enseñanza de Jesús en el Evangelio.
12. Aquí se presenta un amplio panorama en que todos debemos intervenir y trabajar en forma comprometida y pronta, pues ésta no es una situación nueva sino que ya se prolonga desde mucho tiempo. Lo nuevo es que esto se está verificando en todos los sectores sociales y con sus nuevos medios en la corrupción y en el narcotráfico seguido de tan variadas consecuencias.
13. De todas maneras, está siempre la libertad de cada persona que, llevada por sus propias debilidades sin influencia de su medio, puede cometer actos verdaderamente deplorables, como ya sabemos de Caín contra su hermano Abel (Gén. 4,8). Aquí entra también como ayudar a esos hermanos que vemos víctimas de sus debilidades para que reorienten sus vidas. No podemos quedar indiferentes ni ajenos a esas situaciones, y si nada podemos hacer directamente siquiera podemos orar por ellos. Nosotros somos su medio social.
CAUSAS DE LA DELINCUENCIA
14. Ya nos hemos referido al medio social de la delincuencia, y así debemos admitir que hay causas muy variadas que la originan. Una, muy general, es la debilidad humana. Por ejemplo, quién ignora que la mentira - en el grado que sea- es algo malo, y, sin embargo, qué fácil es encontrar la mentira en la vida diaria, en aspectos de ninguna importancia y hasta en cosas muy graves.
15. Donde se encuentra una de las mayores causas o circunstancias de la delincuencia, según se percibe entre los privados de libertad, es en la carencia o la desintegración de la familia de que ellos provienen. Una vez, visitando un Centro donde estaban los menores, en un ambiente verdaderamente muy bueno, y eran pocos los reclusos, me dijo el Alcaide que me acompañaba, que pocos días antes había salido un menor, quien debía pagar una fianza. Como él no tenía con qué pagar, los adultos, que supieron ese problema, hicieron entre todos una colecta y pagaron la fianza. Así el Alcaide fue con esa buena noticia donde el menor para decirle que ya se podía ir, que todo se había arreglado. Sin embargo, en lugar de alegrarse ese joven, se entristeció y dijo que él allí estaba muy bien, porque había encontrado un ambiente en que tenía de todo, se le estimaba y había empezado a encontrar sentido a su vida. Y con esta salida, todo volvía a punto cero. Esto lo puede comprobar toda persona que tenga experiencia en la vida de los centros penitenciarios. Niños sin familia que para vivir debieron, como algo normal, robar y eso los fue adentrando en un mundo delictual y así crecer en su vida. También he escuchado esto en Centros de Observación y Diagnóstico, que jóvenes que son dejados libres para volver a su casa no se quieren ir. Y esto me lo confirmó un joven que estaba en la puerta de uno de esos Centros y buscaba cuidar los automóviles que llegaban allí o se estacionaban cerca.
16. Me ha impresionado últimamente la publicación "Las hijas del desamor", de Denisse Araya Castelli y Patricia Latorre Gaete, que es un estudio sociológico de la prostitución juvenil femenina, hecho en Santiago y especialmente en la comuna de Huechuraba, que demuestra que la gran mayoría de esas jóvenes se encuentran en ese medio por su frustración familiar.
17. Todo esto debe comprometer a toda la sociedad en la urgente necesidad de fortalecer el matrimonio y la familia entre nosotros, porque ahí está la fuerza más segura para una vida digna de todas las personas.
18. Otra causa de la delincuencia es la falta de formación moral desde la infancia, o en el ambiente familiar y así no se hace problemas una persona para delinquir. Esto es también fácil comprobarlo entre los privados de libertad, y se relaciona con un debilitamiento familiar.
19. Un elemento social que ayuda a la delincuencia es la cesantía; carecer de trabajo, o también un trabajo que tiene como sueldo algo tan escaso que no alcanza para sobrevivir. En esas condiciones no es raro que una persona se inicie en una delincuencia que se va haciendo habitual. Y con todas sus tristes consecuencias.
20. La adicción al alcohol es otra causa, porque en ciertas situaciones lleva a perder el trabajo y para subsistir se cae en el delito, y para seguir bebiendo.
21. Más grave es hoy día la adicción a la droga. Y aquí se produce un crecimiento muy grande de la delincuencia; en el adicto a la droga, para tener medios cómo seguir adquiriéndola; en los comerciantes inmediatos de la droga; en quienes son hechos cómplices para su distribución o para esconderla; y más allá están los grandes distribuidores y empresarios de este tráfico de drogas. Y ahí se van involucrando muchas más personas de diversos sectores de la sociedad, que permiten que este hecho penoso del narcotráfico se vaya extendiendo y no se advierta su disminución, sino que crece la corrupción.
22. En estos procesos se advierte un hecho muy triste: se prescinde de Dios. El que comercia en drogas sabe que su consumo destruye personas, familias y sociedades; pero, lo que importa es ganar dinero. ¿Cómo verá Dios ese verdadero crimen moral? Aquí comprobamos que Dios no cuenta en la vida de esas personas (cfr. Mensaje del Cardenal Carlos Oviedo, acerca de la drogadicción, titulado , 2 de noviembre de 1995).
23. Muchas otras fallas humanas dan origen a la delincuencia, como la ambición que no encuentra obstáculos para ser satisfecha, especialmente en el consumo imperante. No importa si los medios son buenos o malos: lo importante es conseguir el objeto de esa ambición. Y así se va ampliando la corrupción en la sociedad actual. Aquí también se revela cómo, tristemente, se prescinde de Dios, porque un egoísmo o egocentrismo exagerado no repara en nada ajeno a uno mismo y deja ver que Dios no cuenta en la vida de esa persona.
24. La publicidad indiscriminada de los delitos a través de los medios de comunicación indirectamente incide también a fomentar la delincuencia. Y muchas otras causas podrían aducirse, y de allí la importancia de reflexionar sobre el tema.
CÓMO PREVENIR LA DELINCUENCIA.
25. Sabemos que todas las campañas de prevención de cosas malas tienen una muy escasa, y hasta ninguna, posibilidad efectiva de ser acogida entre nosotros. Cada uno piensa que no le ocurrirá nada, que ésas son cosas para otros, que uno se domina plenamente, etc. Y esto se comprueba en las campañas para conducir vehículos según los reglamentos y leyes de tránsito, entre los peatones (Cfr. "Cuidar la vida". Mensaje ante los accidentes de tránsito, 4 de julio de 1996.), en la prevención de adicción al alcohol, a la droga, en el contagio de enfermedades tan crueles como el SIDA, etc. Así sucede también con una campaña de prevención de la delincuencia.
26. Ayudaría, en una campaña, indicar las consecuencias que tiene actuar en forma contraria a lo que se pide, como en la conducción de vehículos, en la adicción al alcohol y a la droga, en el contagio de enfermedades, etc., para dar una clara señal y convincente de los resultados que tiene esa contravención. Igualmente lo que significa la violación de la propiedad ajena y la violencia contra las personas.
27. En esto hay que destacar las enseñanzas de Jesús:"Ama a tu prójimo como a tí mismo" ( Mt. 12,3). Es decir, el bien que yo quiero para mí, debo buscar cómo hacerlo posible a otros. Y el mal que yo no quiero para mí no lo puedo hacer a otro. Este es un mandamiento que todos debemos cumplir, aunque veamos que hay otros que no lo cumplan. "Trata a los demás como tú quieres ser tratado" (Lc. 6,31). Es una aplicación del mandamiento anterior. Son parte central de la evangelización. Especialmente hay que conversar esto con los jóvenes y hacerles ver las proyecciones positivas y negativas que esto tiene en la vida de las personas y de la sociedad. Y hacer un alcance a lo que significa la delincuencia, como es dañar a otras personas o sus bienes y pertenencias, y peor aún cuando es con medios violentos. Esto a nadie le gustará que le suceda a uno mismo.
28. También es importante manifestar que por un acto de delincuencia se puede tener el castigo de la privación de libertad, que perjudica al autor de esos actos dañinos y a su propia familia. Sabemos que esto, generalmente, no impresiona a nadie, pues quien delinque nunca imagina que será descubierto o castigado, precisamente por esa mentalidad reinante de que a uno mismo no le pasará nada. De hecho, saber la situación que sigue a un delito no disuade a nadie o a muy pocos para no cometer aquella falta.
29. De todas maneras es importante reflexionar acerca de cómo prevenir la delincuencia apelando, principalmente, a las enseñanzas de Jesús. Aquí se abre una gran expectativa a quienes son formadores de personas: en la familia, en la educación, en los medios de comunicación social por su amplia influencia, etc. El tema abre un tratado especialmente en las instancias públicas como Investigaciones, Carabineros y Gendarmería.
HOGAR PARA HIJOS CUYOS PADRES ESTÁN PRIVADOS DE LIBERTAD
30. En la prevención de la delincuencia tienen un sitio especial algunas instituciones que sirven a niños en situación de riesgo. Están, desde luego, los Hogares de Menores y Centros abiertos, que la Iglesia siempre ha tenido, así como también los hay de otras instituciones privadas y públicas.
31. Más recientemente se tiene la Fundación "Niño levántate", para capacitar a niños y adolescentes y abrirles un camino de vida honesta y que pueda realizar sus ideales. La Fundación "Patérnitas" con su Hogar o Comunidad Santa Rosa de la Esperanza, que acoge a hijos cuyo padre o madre está privado de libertad, les da a ellos una importante oportunidad de contar con un verdadero hogar en su vida. Si bien no pueden abarcar un número muy grande, como sería necesario, esas Fundaciones preparan un futuro honesto y alentador a quienes sirven. Merecen toda nuestra gratitud y toda la cooperación posible para que esos niños y adolescentes puedan mirar con optimismo su futuro.
32. Es importante destacar la Comunidad Santa Rosa de la Esperanza, que pudo concretarse solamente en 1996. Anteriormente, doña Juanita Aguirre de Aguirre Cerda , cuando su marido era Presidente de la República, fundó un Hogar para hijos de presos; pero, después del fallecimiento de su marido, al poco tiempo, por razones de presupuesto fiscal, dicho Hogar hubo de ser clausurado. Y desde entonces hasta 1996 nunca se tuvo un servicio como éste. No culpamos a nadie de este vacío, pero hacemos ver que muchas cosas se pueden hacer frente a estos problemas y no hay una sensibilidad suficiente para realizarlas. Ahora, tenemos un compromiso con estas Fundaciones que son, de verdad, eficaces para prevenir la delincuencia, y, mucho más que eso aún, ayudan a construir un futuro positivo a esos niños y adolescentes.