Nacidos para AMAR - Mons. Carlos Oviedo Cavada
 
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"Tomó barro de la tierra..."

7. Después de haber creado todas las cosas con impresionante destreza y dedicación, Dios modeló nuestro cuerpo entre sus manos1. Sus dedos, según este relato tan antiguo, fueron plasmando con amor el barro de la tierra. Y, como sucede a los artistas, Dios se sintió feliz de la obra que había realizado.

8. Un día, al contemplar al hombre con amor de Padre, Dios se dijo a si mismo: "No es bueno para el hombre estar solo"2. Y adormeciéndolo profundamente Dios sacó de sus costillas a la mujer, para que fuera su novedosa y tierna compañía. En imágenes muy hermosas la Biblia nos muestra a un Dios que no es indiferente ante la existencia humana, sino que es el artífice de su creación y de su vida.

9. Desde entonces el cuerpo humano, nuestro cuerpo, tiene las huellas digitales de Dios impresas en sí mismo. El cuerpo humano, nuestro cuerpo, es imagen de Dios ya desde sus orígenes. Somos la obra de arte más perfecta y acabada de cuantas Dios ha realizado. Es por esto que los cristianos hemos aprendido a valorar y respetar tan hondamente el cuerpo humano. Ya desde antes de nacer lo respetamos. De cualquier raza o condición lo consideramos un templo donde Dios habita.

10. La sabiduría de Dios hizo que el cuerpo humano, al igual que las plantas y los animales, tuviera esos dos principios que marcan y complementan la existencia: el ser masculino y el ser femenino. "Hombre y mujer los creó. A imagen de Dios los creó"3 dice el Génesis. Ambos reflejan a Dios. Cada uno con sus características propias, sus estilos, sus modos de reaccionar y sus aportes. Distintos. Diferentes. Pero llamados a la unidad. Invitados a multiplicarse, a engendrar, y a dejar padre y madre para unirse en la fidelidad y para siempre.

11. Al tomar conciencia de que somos hechura de Dios quedamos maravillados. El nos hizo, Por amor nos hizo. Nuestro cuerpo y nuestro espíritu, nuestra manera de ser, nuestra inteligencia, nuestra voluntad, nuestros ojos, nuestros órganos sexuales y nuestro corazón, son hechos por las manos del mismo Dios. En Dios está nuestra raíz y en El está también nuestro destino. Con El vivimos cada día. A El amamos. De El vivimos agradecidos.

12, Al contemplar nuestro cuerpo nos damos cuanta que Dios desplegó toda su capacidad creadora al llamarnos a la vida. Dios nos creó con tanta belleza y armonía, con tanta delicadeza y bondad, que Adán y Eva estaban desnudos en el jardín y no sentían vergüenza de sus cuerpos. Por el contrario, percibían su inmensa hermosura y su sorprendente vitalidad. ¡Qué admirable es la sabiduría de nuestro Dios!

13. Su sabiduría se manifiesta incluso cuando nuestro cuerpo no tiene todas sus capacidades y tenemos que sufrir la dificultad de incorporarnos a la vida con limitaciones físicas. Grande es el dolor cuando se vive esta prueba con la idea de que Dios se ha olvidado de nosotros. En cambio, el dolor se transforma en vitalidad gozosa cuando nos damos cuenta que la discapacitación física es frecuentemente ocasión para que se manifieste la belleza interior y la armonía, aún más hermosa, de la vida espiritual.


Referencias:

1 Génesis 2, 7
2 Génesis 2, 18
3 Génesis 1, 27


Para profundizar.

Ver el primer relato de la Creación:
Génesis 1, 11-2,4;

Ver el segundo relato de la Creación:
Génesis 2, 4-25

Ver 1 Corintios 3, 10-17:
"Ustedes son templos de Dios, y el Espíritu de Dios habita en ustedes"


Para reflexionar y conversar:

¿Qué significa para ti saberte templo de Dios?
¿Qué consecuencias tiene en la vida social que el hombre sea hecho a imagen de Dios?


Para orar:

Señor, Dios nuestro
¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;
la luna y las estrellas que has creado, me pregunto:
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él:
el ser humano, para darle poder?

Sin embargo,
lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras, de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies;
(Salmo 8)

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