| LECTURAS Cristianas Monseñor Carlos Oviedo Cavada |
2. EL LLAMADO DEL SEÑOR
PARA LOS JÓVENES DE HOY
Hoy el Señor actualiza su llamado. Necesita anunciar su Evangelio hasta los confines de la tierra y hasta las profundidades de cada ser humano. ¡ Hay dos tercios de la humanidad que no conocen el nombre de Jesús ! ¡ Hay dos mil millones de personas que no conocen el amor paterno de Dios ! Creen que la vida acaba, solitaria, en una tumba. Y entre los que ya conocen a Jesús, hay tantas y tantos, que viven como si El no existiera, y que se dejan llevar por otros dioses que sólo traen tragedias a sus vidas. En nuestro mundo vemos diariamente los estragos que causa la falta de coherencia para vivir la fe. La gente se encandila por el consumismo. Las ansias de tener genera muchas formas de injusticia. La sed de placer deja a miles botados entre la vida y la muerte, víctimas del alcohol o de la droga. Y otros miles se desilusionan de la vida, por haberse entregado a amores pasajeros.
Entre nosotros, hay demasiados jóvenes abandonados, hay demasiados jóvenes que no conocen a Jesús. Hay demasiados jóvenes maltratados. Hay demasiados jóvenes desorientados. Hay demasiados que no tienen hogar, ni educación, ni formación. Hay demasiados que ni siquiera piensan en el futuro por miedo a no poder lograr lo que soñaron. Demasiados.
Por eso necesitamos con urgencia a una juventud misionera; a jóvenes enamorados de Jesús y que, hasta algunos, que se atrevan a dejar su patria para ir a compartir su fe y su amor a tierras más lejanas. A jóvenes misioneros y misioneras que aquí inventen diversas formas de servicio para animar la vida de otros jóvenes como ellos. Necesitamos a jóvenes que quieran constituir hogares cálidos y bien formados, y a jóvenes que le entreguen al Señor su vida entera, así como lo hizo Santa Teresa de los Andes, Laura Vicuña o el Padre Alberto Hurtado. Necesitamos jóvenes que con su aporte quieran comprometerse con iniciativas solidarias, como son los Centros de Acogida de la Vicaría de la Esperanza Joven. El Señor los necesita. La Iglesia los necesita. Los mismos jóvenes, sus propios hermanos, los necesitan con urgencia.
| LECTURAS Cristianas Monseñor Carlos Oviedo Cavada |