LECTURAS Cristianas Monseñor Carlos Oviedo Cavada

 

4. A CADA CUAL POR SU NOMBRE

 

Mi mensaje es en singular, es personal, porque Jesús el Señor nos llama a cada uno por nuestro nombre y cada uno de nosotros tiene una misión específica que cumplir en el seno de la Iglesia del Señor:

"No tengan miedo de salir a las calles y a los lugares públicos, como los primeros Apóstoles que predicaban a Cristo y a la Buena Nueva de la salvación en las plazas de las ciudades, de los pueblos y de las aldeas. No es tiempo de avergonzarse del Evangelio (cf. Rm1,16). Es tiempo de predicarlo desde los tejados. (cf. Mt 10, 27). No tengan miedo de romper con los estilos de vida confortables y rutinarios, para aceptar el desafío de dar a conocer a Cristo en medio de la gran ciudad. Cada uno de Uds. debe ir a los "cruces de camino" (Mt 22,9) e invitar a todos los que encuentren al banquete que Dios ha preparado para su pueblo. No hay que esconder el Evangelio por miedo o indiferencia. No fue pensado para tenerlo escondido. Hay que ponerlo en el candelero, para que la gente pueda ver su luz y alabe a nuestro Padre celestial (cf. Mt 5,15-16).

Ahora que se avecina un nuevo milenio, para el que toda la Iglesia se prepara, el mundo es como un campo ya pronto para la cosecha. Cristo necesita obreros dispuestos a trabajar en su viña. Ustedes, jóvenes católicos del mundo, no lo defrauden. En sus manos lleven la cruz de Cristo. En sus labios, las palabras de vida. En su corazón, la gracia salvífica del Señor." (15.08.93. Homilía Misa de Clausura)

Es el Señor quien los llama y los envía. Yo en su Nombre les pido su colaboración para la gran obra misionera que hará sonreír a este mundo con la luz de una esperanza nueva. En Uds., en cada uno y cada una, de Uds. pongo hoy día lo mejor de mi confianza.

Vayan con Jesús por el camino de la vida. Vayan con la hermosa amistad que los une a Uds. con la joven Santa, Teresita de los Andes, que nos atrae por la pureza de su vida. Caminen siempre junto a la Virgen María que supo ser hija y Madre, discípula y Maestra, acogedora de la gracia, servidora de los pobres y misionera de la fe. Así regresarán a sus hogares y a sus comunidades, y el gozo que mostrarán a los demás será también una emotiva llamada para seguir a Jesús cada día por un Camino de Santidad .

 

Auco, 17 de Octubre de 1993.

 

 LECTURAS Cristianas Monseñor Carlos Oviedo Cavada