EN EL ATARDECER,
CON JESÚS

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III. SITUACIÓN SOCIAL DE LOS ADULTOS MAYORES

 
 
9. Al hablar de adultos mayores, hay que distinguir más que en la edad de ellos, en su estado de salud. Hay personas de mucha edad y que gozan de una general buena salud, que les permite llevar un vida normal, sin mayores limitaciones. Y las hay también, en diversos períodos de edad mayor que son afectadas por enfermedades estables, o largas o permanentes, que van limitando mucho su actividad personal que tenían antes.
 
De esta manera, hay personas de edad, y de mucha edad que pueden proseguir una vida normal y otras que necesitan ser asistidas diariamente, hasta en sus más íntimas necesidades, para sobrevivir. Repito, por esto, en los adultos mayores más que en su edad, hay que fijarse en su estado de salud para programar una actividad con ellos.
 
10. Otra razón importante que hay que discernir en los adultos mayores se encuentra en su condición familiar. Pues, hay familias que tienen incorporados a los adultos mayores, con todo el cuidado afectivo y necesario de su vida; y también hay quienes carecen de la posibilidad de vivir en familia, porque los suyos no los pueden incorporar o mantener, por muy diversas razones. Las hay desde una afectividad debilitada en grupos familiares; otras, que la familia carece de medios para mantener en su interior a los adultos mayores, a sea por las condiciones de la misma vivienda, o por carecer de medios económicos para sustentarlos. Y así, los adultos mayores deben emigrar a otras casas. También hay adultos mayores que no quieren vivir con grupos familiares y prefieren, si tienen las condiciones económicas, vivir solos y se sienten más libres en su vida diaria.
 
11. Igualmente hay que discernir la situación socioeconómica en que se encuentra un adulto mayor. Hay quienes disponen de todos los medios necesarios y hasta de muy buena situación económica, y hay quienes también carecen de medios para subsistir, ya sea por bajas pensiones de jubilación, hasta quienes no tienen ni siquiera esos mínimos ingresos. Y esto último se da especialmente en mujeres. Esta realidad socioeconómica personal y/o familiar es un elemento determinante que considerar frente a un adulto mayor para acompañarlo o asistirlo.
 
12. Un hecho importante, para todos, es que hoy día crece el número de adultos mayores y crece también su promedio de edad, por el progreso de la medicina y de medios para gozar de estos adelantos en la salud. Aquí debemos reconocer un gran adelanto del mundo de hoy y que compromete nuestra gratitud. Este hecho hace más urgente la preocupación pastoral de la Iglesia frente a los adultos mayores, porque su número está siempre en aumento.

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