EN EL ATARDECER,
CON JESÚS

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II. A QUIENES SE DIRIGE ESTA CARTA PASTORAL

 
5. Queremos ofrecer una reflexión y muy diversas posibilidades respecto de los adultos mayores a quienes tienen responsabilidades sociales, y a la Iglesia en su conjunto, de manera que considerando las muy variadas realidades que viven los adultos mayores se tenga una actitud digna hacia ellos, desde ese plano social y pastoral.
 
6. También nos dirigimos a los sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos y religiosas, comunidades eclesiales, agentes pastorales y a todos quienes están dedicados, en diversos grados y situaciones, a acompañar, asistir o cuidar a adultos mayores, en sus diferentes situaciones. De manera especial, nos dirijimos a las familias, porque ellas son la instancia más importante, cuando existe, para acoger, cuidar, asistir y velar por sus miembros que son adultos mayores. Hay que promover, entonces, todo lo que apoye y ayude a las familias a asumir mejor y más comprensivamente esta misión. Desde ya agradecemos a todas estas personas e instituciones que han asumido esta noble tarea.
 
7. Y principalmente, nos dirigimos a los mismos adultos mayores para que sientan, a través de su Pastor, el amor y la preocupación de la Iglesia que los acompaña en el descubrimiento del proyecto de Dios en su vida y así dar su respuesta, cada día, en sus diversas situaciones, a la voluntad de Jesús sobre ellos.
 
8. Pretendemos, con esta Carta Pastoral, dar un paso de progreso en la vida de los adultos mayores y reconocer el valor que tiene la promoción y la asistencia a ellos; y donde ésta no exista, alentar dicha acción para el bien común de los adultos mayores. Como también, en ellos mismos avivar la conciencia de su propia responsabilidad para ser gestores de su vida, descubrir sus propias posibilidades y potencialidades y colaborar en el medio en que viven para ayudar también a otros, si les resulta posible.

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