EN EL ATARDECER,
CON JESÚS

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V. ACTIVIDADES DEL ADULTO MAYOR EN SUS DIFERENTES REALIDADES

 
Adultos mayores en buen estado de salud.
 
30. Es muy hermoso ver adultos mayores en buen estado de salud y llevando, dentro de su contexto, una vida ordinaria común. Sin embargo, así y todo, suelen notarse limitaciones ya de parte de los mismos familiares, porque no siempre pueden seguir el ritmo de vida de los demás, o porque el círculo de relaciones sociales va disminuyendo, ya que no todos gozan igualmente de buena salud. Y aquí entra también la situación económica de que disponga un adulto para desarrollar sus actividades, o se ve limitado por esa circunstancia. Igualmente hay que observar cuáles son las situaciones familiares de los adultos mayores: con o sin familia, y si tienen previsión, jubilación, etc.; porque todo eso influye más hondamente en su vida.
 
31. A estos adultos mayores es muy importante integrarlos en actividades al servicio de otros adultos mayores, ya sea en instituciones comunes o especiales, o en clubes de ancianos, para que ellos desarrollen una actividad fraterna y solidaria entre personas de su misma edad. Esto, sin obstáculo a que trabajen también en otras instancias de su misma comunidad cristiana, como de hecho se dan estos casos.
 
32. Hay experiencias muy alentadoras a este respecto, en instituciones de la Iglesia, en muy diversos niveles, como parroquial, o de la Vicaría de Pastoral Social, de Caritas, y también de otras instancias de la sociedad civil. Invito - si es que no se ha tenido oportunidad - a conocer esas experiencias y a participar en ellas. Todo esto es una buena respuesta para atender a esos adultos mayores, que generalmente son damas, más que varones que participan en esos centros. Hay talleres culturales como de pintura, música, baile, manufactura de cosas útiles y artísticas,gimnasia, etc. Allí se ve la satisfacción que producen en los adultos mayores tales actividades, porque se sienten útiles, activos, con creatividad - y hasta descubren cualidades que antes no se habían conocido - y muestran que ellos pueden seguir aportando cosas positivas en la Iglesia y en la sociedad y que no están marginados de su actividad, aunque sea de otra manera que la usual en sus familias o en anteriores trabajos.
 
33. Todas esas instancias sociales y de la Iglesia merecen nuestro reconocimiento y bendición por el gran bien que ofrecen a los adultos mayores. Y en las instancias de la Iglesia siempre hay que aprovechar esa incorporación para acercar más a Dios a todas esas personas, aunque haya entre ellas quienes no participan en la Iglesia y hasta hayan olvidado su fe. El mayor servicio que podemos hacer a esos adultos mayores reside, como decía, en acercarlos más a Dios y a la Iglesia. Y para quienes no son creyentes, aunque de diversas actitudes prácticas, es también la oportunidad de una evangelización hacia ellos. La experiencia muestra que, al final, éste es el servicio que estas personas más agradecen, aunque en los inicios haya sido difícil o les haya costado comprender el servicio que la Iglesia les estaba ofreciendo.
 
34. También es importante, en esta condición de buena salud, hacer instrucciones sobre el mismo cuidado de la salud para ellos, a fin de no deteriorarse y saber cuidarse para prevenir dificultades. En los talleres que se les ofrecen, en sus diversas actividades, debe contemplarse uno respecto de su salud.
 
35. Igualmente importante, en esta serie de talleres, es incluir uno sobre la familia. Unos puede que vivan con su familia, otros se encuentren alejados de ella, o bien carezcan de familia. Siempre es importante esta reflexión, porque habrá entre ellos quienes son padres o madres de familia, y la misión de los padres nunca termina. Y para todos es importante la reflexión sobre la familia para ver cómo pueden seguir cooperando ellos en una instancia fundamental para la vida de todos. Porque los adultos mayores transmiten cultura y no se puede desconocer este hecho; como también que son un valioso ejemplo de vida cristiana; cuando viven según la fe, y transmiten igualmente este apoyo a los suyos o en el entorno en que se encuentran.
 
 
Adultos mayores en mal estado de salud.
 
36. En condiciones de una salud deteriorada, unos pueden permanecer en sus hogares, en su familia, donde tienen oportunidad de ser cuidados y bien atendidos. Es una gracia muy grande para ellos, especialmente si hay cariño y comprensión. A veces se encuentran casos extremos del otro lado, de personas que permanecen en su familia y son muy mal atendidas o no atendidas, porque alguien de la familia "recibe la pensión" del adulto mayor enfermo. Es triste, pero esta situación también se da entre nosotros.
 
37. Hay otros adultos mayores que no disponen de esa natural oportunidad, por muy diversas razones, desde la carencia de bienes económicos, estrechez de la vivienda familiar, grado de deterioro de la salud que no puede ser asistida en la casa, y quienes también carecen de familia. Deben buscar, entonces, instituciones que los puedan acoger.
 
 
Hogares de Ancianos
 
38. Pasamos así a esta instancia de los Hogares de Ancianos. Estos nacieron de Congregaciones femeninas con la explícita vocación de cuidar adultos mayores pobres, que carecen de medios para subsistir por sí mismos; y a esos Hogares ingresan adultos mayores de buena y de mala salud. La pobreza es el referente para atenderlos. Así están las Hermanitas de los Pobres, las Hermanas de los Ancianos Desamparados, las de San José de la Montaña, y también las Hijas de la Caridad que antes mantenían el antiguo Hospicio, a las que se han agregado muchas otras Congregaciones, como dijimos antes (Cfr. n. 16); y luego los laicos que fundaron la Sociedad de San Vicente de Paul, etc. Ultimamente está el Hogar de Cristo y la Fundación Las Rosas. Esta última ha cumplido ya 30 años y tiene 25 Hogares de Ancianos.
 
39. Por el crecimiento de número de adultos mayores, y en la diversidad de situaciones de salud, han surgido en las últimas décadas muchos Hogares o Casas de Ancianos por parte de particulares y que hay que pagar la estadía en ellos. Entre estos Hogares o Casas se cuentan muchos que son para personas de buenos recursos económicos. La Iglesia, igualmente, debe tener una acción pastoral respecto de estos Hogares o Casas. Allí hay hermanos adultos mayores que necesitan nuestra acción. Muchas veces, tales Hogares o Casas son para un reducido número de personas.
 
 
Centros abiertos y Casas de Ancianos
 
40. Además de existir Hogares de Ancianos, hay Centros abiertos para adultos mayores. Estas son casas que los reciben por el día, durante la semana; generalmente de lunes a viernes. De esta manera, los adultos mayores que no tienen un grato bienestar en sus casas donde viven o no tienen personas que los asistan, por ejemplo en cuanto a su alimentación, pueden ir durante el día a estos Centros abiertos, que les proporcionan acogida y asistencia. En estos Centros se puede desarrollar una muy hermosa labor para esas personas que carecen de un entorno familiar que las pueda asistir y acompañar, pero viven en sus propias casas. A veces, suele verse hasta matrimonios de adultos mayores, que concurren a esos Centros.
 
41. También hay Casas de Ancianos o de Adultos mayores, donde ellos pueden recurrir durante la jornada a programas culturales, de entretención y de actividades que ellos mismos pueden señalar y escoger. Se diferencian de los Centros abiertos, porque en esas Casas no hay asistencia de toda la jornada y toda la semana para los adultos mayores, sino más concentrada su actividad en programaciones, como decía, culturales, amenas y de otras iniciativas que pueden darse.
 
42. La Iglesia posee, a través de varias instituciones suyas, este tipo de trabajo con adultos mayores; como también existe por parte de organismos civiles y de iniciativas de particulares.
 
43. En todos estos Centros y Casas hay una gran variedad de posibilidades para que los adultos mayores puedan cultivar su autoestima con las actividades que allí se desarrollan y, al mismo tiempo, hacerse útiles para otros hermanos. Y en todos estos Centros y Casas se puede, al mismo tiempo, ofrecer una muy valiosa acción evangelizadora. Aún cuando se trate de instancias que no son de la Iglesia, los laicos tienen allí un campo muy importante para ofrecer ese servicio evangelizador en esos lugares. Y la acogida siempre es buena, porque quienes concurren a estos Centros abiertos y Casas están en condiciones de salud buena, como término medio, ya que pueden movilizarse y salir por el día, o por otros espacios de tiempo, desde sus hogares. La experiencia que se tiene de estos Centros y Casas son muy alentadoras para un mejor servicio a los adultos mayores.

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