En el Año del Espíritu Santo

CAPÍTULO 20


[1]. Uno de esos días en que Jesús enseñaba en el Templo anunciando la Buena Nueva al pueblo, se acercaron los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley con algunos jefes de los judíos, y le dijeron: [2]. "Dinos con qué derecho haces estas cosas. ¿Quién te ha dado autoridad para hacer lo que haces?"
[3]. Jesús les contestó: "Yo también les voy a hacer a ustedes una pregunta. Háblenme [4]. del bautismo de Juan. Este asunto ¿venía de Dios o era cosa de los hombres?" [5]. Ellos razonaron entre sí: "Si contestamos que este asunto venía de Dios, él nos dirá: ¿Por qué entonces no le creyeron? [6]. Y si respondemos que era cosa de hombres, todo el pueblo nos apedreará, pues está convencido de que Juan era un profeta." [7]. Por eso le contestaron: "No lo sabemos". [8]. Jesús les dijo entonces: "Tampoco yo les diré a ustedes con qué autoridad hago estas cosas."
 
LOS TRABAJADORES ASESINOS
 
[9]. Jesús se puso a contar a la gente esta parábola: "Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos trabajadores y después se fue al extranjero por mucho tiempo.
[10]. En el momento oportuno envió a un servidor a los inquilinos para que le entregaran su parte del fruto de la viña. Pero los inquilinos lo golpearon y lo hicieron volver con las manos vacías. [11]. Volvió a mandar a otro servidor, que también lo golpearon, lo insultaron y lo echaron con las manos vacías. [12]. Todavía mandó a un tercero, pero también a éste lo hirieron y lo echaron.
[13]. El dueño de la viña se dijo entonces: ¿Qué hacer? Enviaré a mi hijo querido, pues a él lo respetarán. [14]. Pero los trabajadores, apenas lo vieron, se dijeron unos a otros: Este es el heredero, matémoslo y nos quedaremos con la propiedad. [15]. Lo arrojaron, pues, fuera de la viña y lo mataron. Ahora bien, ¿qué hará con ellos el dueño de la viña? [16]. Vendrá, hará morir a esos trabajadores y entregará la viña a otros."
Al oír esto, algunos dijeron: "¡No lo quiera Dios!" [17]. Jesús, fijando su mirada en ellos, les dijo: "¿Qué significan entonces esas palabras de la Escritura: La piedra que rechazaron los constructores ha venido a ser la piedra principal. [18]. El que caiga sobre esta piedra se hará pedazos, y al que le caiga encima quedará aplastado?"
[19]. Los maestros de la Ley y los jefes de los sacerdotes hubieran querido detenerlo en ese momento, pues habían entendido muy bien que esta parábola de Jesús aludía a ellos, pero tuvieron miedo de la multitud.
 
EL IMPUESTO DEL CÉSAR
 
[20]. Entonces empezaron a seguir a Jesús de cerca; le enviaron unos espías que fingieron buena fe para aprovecharse de sus palabras y poder así entregarlo al gobernador y su justicia. [21]. Le preguntaron: "Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud, que no te dejas influenciar por nadie, sino que enseñas con absoluta franqueza el camino de Dios. [22]. ¿Está permitido pagar impuestos al César o no?"
[23]. Jesús vio su astucia y les dijo: "Muéstrenme una moneda. [24]. ¿De quién es esa cara y el nombre que tiene escrito?" Le contestaron: "Del César." [25]. Entonces les dijo: "Pues bien, devuelvan al César las cosas del César, y a Dios lo que corresponde a Dios."
[26]. Con esto no pudieron atraparlo en lo que decía en público, sino que quedaron muy sorprendidos por su respuesta y se callaron.
 
LOS MUERTOS RESUCITARÁN
 
[27]. Se acercaron a Jesús algunos saduceos. Esta gente niega que haya resurrección, y por eso le plantearon esta cuestión: [28]. "Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si un hombre tiene esposa y muere sin dejar hijos, el hermano del difunto debe tomar a la viuda para darle un hijo, que tomará la sucesión del difunto. [29]. Había, pues, siete hermanos. Se casó el primero y murió sin tener hijos. [30]. El segundo y el tercero se casaron después con la viuda. [31]. Y así los siete, pues todos murieron sin dejar hijos. [32]. Finalmente murió también la mujer. [33]. Si hay resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa esta mujer, puesto que los siete la tuvieron?"
[34]. Jesús les respondió: "Los de este mundo se casan, hombres y mujeres, [35]. pero los que sean juzgados dignos de entrar en el otro mundo y de resucitar de entre los muertos, ya no toman marido ni esposa. [36]. Además ya no pueden morir, sino que son como ángeles. Son también hijos de Dios, por haber nacido de la resurrección.
[37]. En cuanto a saber si los muertos resucitan, el mismo Moisés lo dio a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. [38]. El no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven por él."
[39]. Intervinieron algunos maestros de la Ley, y le dijeron: "Maestro, has hablado bien." [40]. Pero en adelante no se atrevieron a hacerle más preguntas.
[41]. Entonces él les dijo: "¿Cómo dice la gente que el Mesías es el hijo de David? [42]. Porque David mismo dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha [43]. hasta que ponga a tus enemigos bajo tus pies. [44]. Si David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?"
[45]. Jesús dijo también a sus discípulos ante toda la gente que escuchaba: [46]. "Cuídense de esos maestros de la Ley a los que les gusta llevar largas vestiduras, y ser saludados en las plazas, y ocupar los puestos reservados en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes. [47]. Se introducen con sus largas oraciones, y luego devoran los bienes de las viudas. Esos tendrán una sentencia muy rigurosa."


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