Este texto está extractado del libro Liturgia, Fiesta...Celebración de Eduardo Cáceres Contreras, editado por el Instituto de Catequesis. En este libro, además de la celebración de Adviento, se ofrecen reflexiones y sugerencias para otros momentos importantes en nuestra vida en la fe.
Cada Familia necesita al Señor
Cada familia cristiana debe estar alerta para iniciar el nuevo año acogiendo a Jesucristo que nace pobre en un pesebre. Este recibimiento ha de ser alegre y lleno de esperanza. Entre los muchos signos de este periodo, destacamos uno que parece bastante significativo para el importante acontecimiento que vamos a celebrar y para la integración de la familia: la Corona de Adviento.
Es, sin duda, un hermoso signo que expresa la alegría que se vive en este tiempo de preparación a la Navidad. Esta corona se confecciona con ramas verdes, pero sin flores. El ideal es que la base sea de un material sólido para que se puedan colocar las velas sin que se caigan. Recuerden que se usan cuatro velas de colores vistosos (litúrgicamente pueden ser tres moradas y una color fucsia para el tercer Domingo de Adviento) que se van encendiendo, una a una, cada Domingo hasta completar las cuatro semanas. La luz de cada vela nos va indicando el camino que debemos recorrer hacia la luz plena de la Navidad. La luz ilumina, nos aleja del miedo, de los peligros, es símbolo de Jesucristo Luz del mundo, Luz de las naciones.
En la Corona de Adviento se simboliza la esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte. La pedagogía de este signo es, sin duda, una verdadera presencia del Señor en nuestro hogar.
Dentro de mi pequeña familia, hemos optado por hacer una corona que cuelgue desde el techo. También se puede hacer una que se coloque encima de una mesa. Lo importante es confeccionar este signo pero no para tenerlo de adorno sino que para ir rezando juntos, en familia, cada Domingo hasta la Navidad. Veamos a continuación, unas sencillas sugerencias para aplicar en la casa.
Oración en familia
Para iniciar este momento de oración, se reúne toda la familia alrededor de la Corona de Adviento. El papá o la mamá, cada Domingo ha de motivar a los demás integrantes a vivir con alegría y respeto este momento.
Bendición de la Corona
Se bendice la Corona en el Primer Domingo de Adviento
Papá o mamá: Bendecir significa decir bien, es pedir la intervención de Dios mediante las palabras y gestos. Como padre de familia, los invito a invocar una bendición sobre esta Corona de Adviento, de esta manera estamos subrayando el significado religioso que ella tiene para todos nosotros.
Dice en voz alta:
La Tierra, Señor, se alegra en estos días y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que están en las tinieblas del egoísmo, del dolor y del pecado.
Llenos de esperanza en su venida hemos preparado con gran cariño esta corona, la hemos hecho con ramas verdes de nuestra tierra, para que nos acompañe en nuestro hogar en este tiempo de preparación para la venida de tu Hijo.
Te pedimos Señor que al ir encendiendo estas velas nos ilumines a todos nosotros con ese esplendor de aquel que, por su luz del mundo, iluminará todas las oscuridades.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
Todos: Amén
Se acerca a la Corona y enciende la primera vela.
Todos cantan otra estrofa del canto Ven Señor no tardes
Los que deseen, espontáneamente, elevan súplicas al Señor.
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