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Homilía Te Deum Copiapó 2021

Fecha: Sábado 18 de Septiembre de 2021
Pais: Chile
Ciudad: Copiapó
Autor: Mons. Ricardo Morales Galindo

Quisiera comenzar estas palabras agradeciendo de corazón la presencia de cada uno de ustedes en este templo catedral. El que hoy nos podamos convocar a este solemne Tedeum es oportunidad de reconocer que la expresión religiosa no es ajena a nuestra alma nacional y se inscribe, en lo más profundo de nuestras tradiciones.

Hemos escuchado la palabra del Evangelio que nos interpela en nuestras vidas, y nos lleva al plano de la experiencia de fe, manifestada en lo concreto de todos los días. La fe es siempre puesta prueba en la relación que establecemos con nuestros hermanos y hermanas. La fe nunca es teoría, es siempre concreta, quien dice amar a Dios y no ama a su hermano, es un mentiroso, nos dice el apóstol San Juan ( 1 Jn 4, 20).

“Señor, ¿en qué momento te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos algo de beber, o te vimos como extranjero y te brindamos hospitalidad, o te vimos desnudo y te dimos ropa, o te vimos enfermo o en prisión, y te visitamos?”.

Es una pregunta siempre actual, y que hoy en nuestra patria no deja de interpelarnos, ¿dónde está el Señor hoy? ¿Dónde continúa padeciendo Cristo?

La pandemia que vivimos ha puesto en evidencia la carencia económica y social de tantos, y ha mostrado con crudeza la precariedad de muchas familias de nuestra patria. Es cierto que la generosidad de muchas iglesias y grupos de la sociedad civil se ha movilizado para ir en ayuda de quienes carecen de lo necesario, pero es preciso que nos preguntemos, qué sociedad y economía hemos construido, y qué queremos para nuestro futuro. El denominado “estallido social”, más allá de la violencia de algunos, puso en evidencia un profundo malestar en nuestra sociedad, que no está de acuerdo con el modo en que se llevan las cosas. Ese malestar no se ha resuelto, seria iluso pensarlo, y lamentablemente si como País no nos hacemos cargo de él, seguiremos construyendo una sociedad desintegrada, donde unos pocos tienen mucho, y muchos viven con muy poco. El Papa Francisco lo advierte en la Encíclica Fratelli Tutti, cuando nos dice: “En el mundo de hoy persisten numerosas formas de injusticia, nutridas por visiones antropológicas reductivas y por un modelo económico basado en las ganancias, que no duda en explotar, descartar e incluso matar al hombre. Mientras una parte de la humanidad vive en opulencia, otra parte ve su propia dignidad desconocida, despreciada o pisoteada y sus derechos fundamentales ignorados o violados” (FT, 22).

Nuestra región de Atacama ha visto crecer las denominadas tomas, precarias viviendas que no reúnen condiciones mínimas de dignidad para quienes en ellas habitan. Se reconocen los esfuerzos hechos por muchas personas e instituciones para estar con esos hermanos y hermanas, sin embargo, visitando algunas de esas tomas en la ciudad de Copiapó, he podido percatarme cómo muchas de las viviendas están instaladas en quebradas y piscinas decantadoras, que si vinieran aluviones arrasarían con esos hermanos nuestros, con familias enteras, y nos llevarían a lamentar irreparables pérdidas humanas. Queridos hermanos y hermanas, esta situación clama al cielo, no podemos dejar que esto siga aconteciendo. La pregunta de cuándo vimos al Señor en necesidad, se nos vuelve hoy presente: ¿Cuándo te vimos en una toma, Señor?

La semana pasada llegó a Caldera un grupo de migrantes, trece adultos y cuatro niños, viajando desde Colchane a Santiago, fueron encontrados en la carretera en pleno desierto, entre la ciudad de Taltal y Chañaral. Los recogió humanitariamente, como lo señaló la Sra. Alcaldesa de Caldera, un conductor de un camión, quien tuvo compasión de ellos y los trasladó hasta ese puerto. Esta situación refleja la indefensión y atropello a sus derechos, que están viviendo constantemente muchos hermanos migrantes. Da tristeza escuchar muchas veces discursos como que quienes migran, vienen a quitar trabajo, o a traer enfermedades, o a aprovecharse de los servicios públicos, quitando beneficios a los “chilenos”. Por favor, hagamos memoria de cuando desde Chile se tuvo que emigrar a otros países; miles de chilenos, para salvar sus vidas de la horrible represión, debieron buscar asilo en países amigos, experimentando el desolador exilio. Por lo mismo, hoy podemos preguntar: ¿Señor, cuándo te vimos extranjero y no te hemos hospedado?

Finalmente, quisiera invitarlos e invitarme, a mirar con esperanza los tiempos que vienen para Chile. Es cierto que las instituciones estamos desprestigiadas y carecemos de credibilidad, pero ello no nos debe llevar a bajar los brazos y dejar de seguir trabajando por nuestra Patria. No olvidemos nuestra historia, nuestras raíces, aquello que nos constituye como Pueblo y que nos enorgullece, como la fe en Dios que hoy nos reúne en este Tedeum.

No nos detengamos en buscar lo que nos divide, eso será infecundo, vayamos a reconocernos en lo que nos une, lo que nos convoca. Encontrémonos en el “alma de Chile”, esa alma que se une en los desastres naturales, esa alma que acoge al amigo cuando es forastero, es alma que defiende la vida inocente, esa alma que escucha a nuestros abuelos, esa alma que rechaza la violencia y el odio.

Que la palabra del Señor que hoy nos ilumina en el Evangelio, nos convoque; que a la pregunta de cuándo vimos al Señor en necesidad, podamos decir: en el pobre, la mujer temporera, el migrante, el discriminado, en definitiva , el necesitado e indefenso… ¡ahí te vimos Señor!
Termino esta reflexión, con un poema de la gran profesora y poeta, mujer de Valle y de belleza, mujer de la educación pública, Gabriela Mistral. Que su palabra poética nos ayude a hacer vida el Evangelio hoy proclamado.

“¿Por qué buscar a Dios en las estrellas
o más allá, con ojos delirantes
si en los caminos se otean sus huellas
y va en disfraz de carne caminante?
¿Por qué buscar a Dios en las estrellas?

¿Para qué ir a buscarlo tras la muerte
y no encontrarlo dentro de la vida,
si la atraviesa como un viento fuerte,
si como olor la tiene traspasada?
¿Para qué ir a buscarlo tras la muerte?


(Los Andes, 1917)

+ Fr. Ricardo Basilio Morales Galindo. O. de M.
Obispo de Copiapó