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Homilía Te Deum Fiestas Patrias 2021

Buscar el bien común es tarea de todos y el camino es el amor.

Fecha: Sábado 18 de Septiembre de 2021
Pais: Chile
Ciudad: Calama
Autor: Mons. Óscar Blanco Martínez

Muy buenos días queridos hermanos y hermanas, hijos de nuestra patria.Desde este templo catedral de Calama ciudad heroica, venimos con un corazón agradecido y lleno de esperanza a rezar y agradecer a Dios por nuestra patria, por su pasado, presente y futuro. De esta manera seguimos el ejemplo de los padres de la patria, cuando en 1811 se rezó un tedeum con motivo del primer aniversario de la primera junta nacional de gobierno, bajo el gobierno de don José Miguel Carrera y presidido por el obispo capitular de Santiago don José Rodríguez y Zorrilla.

Hoy es un buen día para hacer un alto en el quehacer cotidiano y preguntarnos por el corazón y el alma, el espíritu y la fuerza de nuestro amor por la patria. La patria es la casa de todos: De la mujer, del hombre, de los niños y jóvenes, de los abuelos y abuelas, de pobres y ricos, de la familia chilena. Hogar de las nuevas reformas y esperanzas de una casa mejor y para todos. Ese amor que nos enseña a vivir bien, a cuidar y ayudar en el crecimiento de los otros, que son como nosotros, que merecen ser amados y respetados como personas y compatriotas. El amor, no sólo se expresa en la relación del tú a tú, sino también, en las relaciones sociales, económicas y políticas, tratando de construir fraternidad en los distintos niveles de la vida social. “Quien ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Jn. 4,11-21). “Porque el amor a la patria debe constituir el resorte principal de las acciones de todo hombre público”. (B.O´Higgins 3 de enero de1840. Lima)

El amor es capaz de tender puentes y crear vínculos.
Solo el amor es confiable, sólo un corazón que no puede dejar de amar es capaz de tender puentes, crear vínculos. Los padres de la patria con todas sus diferencias y errores que pudieron cometer, apostaron a la confianza mutua que es fruto del amor. En el evangelio de Mt. 22,34-40. encontramos a Jesús enfrentado con la clase judía gobernante en Israel. La pregunta que plantean a Jesús, tiene un trasfondo religioso, entre tantas leyes y mandatos casi imposible moverse, qué es lo esencial, qué es lo más importante en la ley. La respuesta de Jesús es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser” y añadió algo que nadie le había preguntado, el segundo es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Nada más importante que estos dos mandamientos, para Jesús son inseparables. No se puede amar a Dios y desentenderse del vecino, no se puede amar a Dios y vivir de espaldas al sufrimiento de la gente, un amor a Dios que olvida a sus hijos e hijas es una gran mentira.

La falta de amor nos deshumaniza
La falta de amor va deshumanizando nuestros esfuerzos y luchas por obtener unos determinados objetivos políticos y sociales. Nos falta amor y si nos falta amor nos falta todo. Hemos abandonado la fuente más importante de la vida y la felicidad. Mucho se oye hablar de cambios estructurales en nuestro país, de nuevas reformas, de nueva constitución, de nueva forma de hacer política, etc. Pero poco se habla de acrecentar la forma de amarnos unos a otros. Sin embargo, por muchos y novedosos que sean los cambios y logros sociales, poco habrán cambiado las cosas si seguimos “inmunizados” al amor. Jesús no nos da sólo un mandamiento, sino que nos asegura que la única forma de fundar un vínculo y una sociedad que sea humanizadora; Es el amor gratuito, sin interés partidista, que siente y piensa a los otros como prójimo, es decir como así mismo. Queremos elevar una acción de gracias por todos los hombres y mujeres de nuestra patria que en tiempos de pandemia han ejercido el amor al prójimo con gestos de solidaridad, cercanía y servicio concreto a las personas más vulnerables. El avance en la lucha contra el COVID-19 es resultado de un compromiso responsable de todos y de manera muy especial de las autoridades de gobierno y trabajadores de la salud.Hoy que podemos juntarnos con mayor aforo es justo reconocer el trabajo de quienes estuvieron al frente, dando la cara y jugándosela por la salud de los chilenos y chilenas. Porque un virus que no conoce fronteras, ni colores políticos y clase social, hay que afrontarlo con un amor sin fronteras. Sigamos cuidándonos y cuidando a los demás.

“El amor también es social y político” (P. Francisco)
A la luz de la palabra de Dios, quiero hacerme eco de algunas voces que escucho y comparto en las comunidades y pueblos que componen esta provincia de El Loa. Lo hago como pastor y responsables de las penas y alegrías, gozos y esperanzas de nuestros pueblos y su gente. En el texto de Rut, que tiene como protagonista principal a una mujer, es una belleza de la literatura hebrea. La trama es sencilla, casi una crónica familiar con el sabor de lo cotidiano y el calor de lo humano. La inseguridad política, la escasez de alimentos y las desgracias provocadas por eventos naturales en Belén de Judá, llevaron a Elimelec y su esposa Noemí y dos hijos, a abandonar su tierra y patria para emigrar a los “campos de Moab”. Después de un tiempo la familia, queda reducida a tres mujeres, Noemí, sus nueras Rut y Orpá, privadas de sus maridos como de hijos, pobres, solas e indefensas. De esta historia modesta de gente humilde brota un mensaje luminoso de amor leal, acogida y solidaridad en tierras extranjeras.

Amor a la familia, mayor riqueza de la sociedad.
En la escena bíblica vemos cómo la mala política, la ausencia de necesidades básicas y las pandemias naturales, hace que la “familia de Elimélec” emigre en busca de un mejor pasar, terminando en tres mujeres solas, anciana y desamparadas. No puedo dejar de pensar en las familias que conozco, aquí en Calama, sus pueblos del interior y familias migrantes. Veo que “su función educativa está en dificultades, familias destrozadas, hijos desarraigados, ancianos abandonados, niños huérfanos de padres vivos, adolescentes y jóvenes desorientados y sin reglas, y si a esto le agregamos la violencia intrafamiliar y la “drogodependencia”, que terminan por destruirla.Además, son caldo de cultivo para nuevas formas de agresividad social” (AL N°50-53). Nadie puede pensar que debilitar a la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, sea algo que favorezca a la sociedad. “Ellas constituyen el primer lugar en el que se viven y se transmiten los valores del amor y de la fraternidad, de la convivencia y del compartir, de la atención y del cuidado del otro” F.T. 114´. Podemos decir con aquel refran: “dime cómo tratamos a las familias y te diré qué tipo de sociedad estamos construyendo”.

Amor a los pueblos originarios
En la anciana y viuda Israelita Noemí y en la Joven Rut de Moab, se encuentran dos pueblos, dos culturas, dos generaciones y sin embargo el amor las une íntimamente. Ellas nos testimonian que el encuentro entre dos culturas, el dialogo entre generaciones, la acogida en la diversidad, son posibles cuando hay amor y voluntad de reconocimiento mutuo. Hoy rezamos por nuestros pueblos originarios, especialmenteel pueblo mapuche en la Araucanía, que últimamente ha vivido una escalada de violencia respondiendo en gran medida a los desaciertos históricos en la intervención del estado en el territorio. Promesas y acuerdos que nunca han llegado a concretarse. “Mientras unos luchan por derechos de territorio y nuevas modalidades de ciudadanía, otros son instrumentalizados por las empresas extractivas y por la economía informal e ilegal” (N. Rojas SJ). Se necesita más voluntad política, dialogo sincero, “que no consistes en ir a defender lo que uno lleva, sus posiciones, sino ir pobre para encontrar entre los dos la verdad” O.Romero 1977, y soluciones concretas a nuevas formas de organización y administración de los pueblos originarios que nos encaminen a la paz y la justicia.

Amor a los que vienen de afuera.
El texto de Rut, también nos habla de “migrar a otros campos”. El fenómeno de la migración, es sabido que cada día migran más personas en el mundo. También se repiten las causas por las que obligan a muchos a desplazarse más allá de las fronteras, la mayoría de las veces en precarias condiciones, poniendo en riesgo sus vidas. En los últimos años chile ha experimentado un aumento importante de migrantes. Y si bien los migrantes han sido parte de la historia y el crecimiento de nuestro país, ahora último pareciera que su presencia se ha transformado en un problema. Discursos de odio, racismo y la “aporofobia” por parte de grupos radicalizados que se manifiestan contra la migración. “La nueva ley migratoria trae cambios importantes en comparación a la anterior… Pero de ella se deduce que en Chile se desconoce la situación real de los migrantes que llegan a nuestro territorio en busca de nuevas oportunidades laborales y que no cuentan con calificaciones profesionales que les permita acceder a ofertas laborales desde el extranjero” (JCh. Migración en la zona norte). Lo que ha llevado a muchos a ingresar por pasos no habilitados y se encuentran como personas irregulares en nuestros pueblos y ciudades, sin trabajo y sin apoyo, sin un espacio digno para cubrir sus necesidades más básicas. Durmiendo en terminales, calles exponiéndose a todo tipo de atropellos y violencias callejeras. El Papa Francisco, nos recuerda que como cristianos, estamos llamados a “acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes”, porque también ellos son nuestros hermanos, a quien debemos amar…

Amor a los pobres.
Este año por primera vez después de décadas la medición de la pobreza material muestra un aumento considerable a la baja (según la última encuentra CASEN- Pandemia 2020). Son más de dos millones las personas que no cuentan con los ingresos mensuales suficientes para adquirir una canasta básica, además la desigualdad de ingresos aumentó de una manera nunca antes visto. Si a esto le sumamos la salud, la vivienda, la educación, trabajo, acceso al agua potable, el panorama es más que preocupante. En nuestra zona la pobreza queda relegada a las periferias en tomas y campamentos que crecen en quebradas y cerros y donde la miseria da paso a la delincuencia y al narcotráfico. En tiempos de crisis los subsidios, siempre serán bienvenidos, ello permite mitigar los efectos de la crisis y aliviar el dolor de los más vulnerables. Pero bien sabemos que la pobreza no se soluciona inyectando subsidios y bonos familiares. “Para ello se requiere actuar en distintos ámbitos y con un enfoque a mediano y largo plazo, reforzando las capacidades de las personas, diseñando políticas públicas menos estandarizadas, más participativas, más acorde a las realidades locales y sus modos de vida, además del apoyo a las PYMES, para que las personas vuelvan a reintegrarse al campo laboral, especialmente la mujer y para ello es esencial que los niños vuelvan a sus colegios en la medida que los riesgos sanitarios estén bajo control”. Si no se recupera la asistencia a clases en los colegios,esto seguirá aumentando la desigualdad en nuestro país.

Amor a la casa común y cuidado al medio ambiente.
Alabado seas, mi Señor, cantaba San Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que el planeta tierra es como una hermana, con la cual compartimos la existencia y como una madre que nos acoge con sus brazos, nos alimenta, nos hace hermanos, en una casa común donde todos tengamos acceso a los recursos con responsabilidad. Esta madre tierra sigue siendo saqueada y explotada. No hemos asumido el compromiso de cuidarla. No hemos escuchado la sabiduría ancestral de los pueblos originarios que nos enseña a relacionarnos mejor con el medio ambiente. Un medio ambiente que sigue sufriendo las consecuencias de la contaminación, el cambio climático, la biodiversidad, la deuda ecológica etc. En este aspecto celebro y apoyo las iniciativas propuestas por movimientos sociales y agrupaciones medioambientales locales. Como son la creación de un “centro oncológico para Calama”, y “declarar a Calama en estado de emergencia climática y ecológica”, propuestas que deberían ser aceptadas como un acto de “Justicia social”, para el alto índice de cáncer en los calameños y calameñas y como medidas concretas para afrontar la crisis medioambiental en nuestra zona.

Amor y cuidado a la democracia.
El descenso en la participación electoral ha sido una constante en estos últimos años, llegando a ser uno de los problemas más severos de nuestro sistema democrático. Dicho descenso se ha visto en las sucesivas elecciones de representantes para el parlamento, para autoridades de gobierno local, regional y central. La tendencia a la baja no ha dependido del tipo de elección y ha generado un cuadro de inestabilidad, con aumentos y descensos independiente si se trata de elegir autoridades municipales, parlamentarias o presidenciales. El establecer la obligatoriedad del voto pareciera ser una necesidad imperiosa y una solución efectiva para revertir el declive electoral y el problema de la segmentación social del electorado. El voto obligatorio no sólo debe estar acompañado de sanciones, sino también de incentivar la formación de una cultura cívica.

Un corazón que ama se abre a la fraternidad y la esperanza
Estas son algunas de tantas voces que denotan una enorme preocupación social. “Hace falta una mirada en conjunto de estos y otros temas que son preocupación diaria de la gente, analizarlos sin temores y sin ideologías que generan “estrechez de corazón” y fanatismo” ideológico”. Hay que escuchar el sentir de la gente y detectar el clamor de los movimientos sociales, de los pueblos originarios y las nuevas generaciones que quieren recuperar la responsabilidad por el país y su destino. “No hay futuro sin los aprendizajes del pasado y en el presente confluyen la herencia recibida y la esperanza en un mundo mejor”. Tras una crisis social hemos entrado en un tiempo de reflexión, y de decisiones sobre el país que queremos paras los próximos 50 años. Si bien existe una convención constitucional elegida por el pueblo, para elaborar una nueva carta constitucional, su trabajo debe ser acompañado por una reflexión de toda la sociedad y sus organizaciones sociales, para que, a partir de una nueva concepción de amistad cívica, se ponga a la persona humana como centro de los esfuerzos comunes, en lugar de las visiones puramente ideológicas y de “la economía de la exclusión y la inequidad que mata” (P. Francisco). Para este importante proceso democrático se necesita de un buen espíritu, de manera que nadie se sienta amenazado y excluido. En tiempos de adversidades y sufrimiento, el país necesita de lideres con corazón abierto, “para no crear muros, no separarnos sino encontrarnos”. “Así como la paz social es fruto de la justicia, atender las demandas sociales también exige de autoridades y líderes responsables y con alturas de mira en una convivencia cívica, fraterna y dialogante. En chile hay una gran diversidad de opinión y opiniones, pero su vocación es la unidad y su camino es la paz”.

Que Dios bendiga nuestra patria y que la Virgen María bajo la advocación de nuestra Sra. del Carmen, “que supo hacer de una pesebrera y un puñado de ternura un hogar para Jesús”, nos ayuden hacer de Chile una mesa para todos y un hogar donde todos podamos vivir en paz.

+ Óscar Blanco Martínez
Obispo de Calama

Textos:
Bíblicos: Rut 1, 1-8. 14-16.22 / Mt. 22,34-40
Amoris Laetitia: N° 50 -53
Fratelli TuttiN° 144 SS
Rev. Mensaje N°701-agosto 2021
Mensaje del Comité Permanente de la CECh 151/2020