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Homilia Te Deum Aniversario 142 Comuna de Calama

Fecha: Martes 23 de Marzo de 2021
Pais: Chile
Ciudad: Calama
Autor: Pbro. Enrique Olivé Turu

Saludos a los presentes y a los que participan a través de los medios de comunicación.

El Sr. obispo, Mons. Óscar Blanco me ha encargado esta homilía. A lo mejor es por los muchos años que llevo viviendo en Calama y celebrando la fiesta del 23 de marzo.

Si este día lo celebramos con un Tedeum, es porque tenemos motivos para dar gracias a Dios. Hacemos memoria del pasado, de su gente y de los principales acontecimientos. Todo aquello que supone para Calama no solamente un crecimiento demográfico, sino especialmente un crecimiento en proyectos, esperanzas, valores humanos, educación, solidaridad.

¿Cómo estamos hoy? Todos afectados por la pandemia, que de una u otra manera nos golpea y nos limita. Quiero destacar la labor de todo el personal sanitario que con sacrificio y valentía están sirviendo a la comunidad. También cabe destacar a los trabajadores del aseo en las calles de la ciudad, servicio imprescindible para todas las familias.

También es admirable el trabajo realizado procurando la comida necesaria a muchas personas en situación de calle o que quedaron sin trabajo, atendidas por medio de Caritas, comedores para ancianos, ollas comunes, Carrete con Cristo, etc. La fraternidad humana se vive en las obras. Las obras que Jesús nos propone.

Pero no todo es positivo, hay retrocesos, todavía Calama es un lugar de paso para muchos. O una ciudad adonde se va a trabajar, pero sin integrarse ni comprometerse con el desarrollo de la población. Crece la inseguridad y la violencia, y la insatisfacción.

¿Tenemos que desanimarnos? Yo creo que no. Pero es conveniente que unidos busquemos nuevos caminos. No puede haber fraternidad si no aprendemos a valorar cada persona por encima del dinero. El egoísmo deshumaniza, la fraternidad nos humaniza.
Mirando hacia adelante atrevámonos a soñar juntos. Si sueño yo solo, todo queda en un sueño. Si soñamos una multitud, el sueño se hará realidad.

¿Quién puede dudar de que entre los grandes soñadores está el papa Francisco?.

En su encíclica Fratelli Tutti, firmada en Asís el 3 de octubre del año pasado, el papa hace un valiente llamado a un urgente cambio social, a una transformación de la humanidad, a avanzar hacia la fraternidad y la amistad social.

Nos presenta a San Francisco de Asís como modelo: no provocaba discusiones ni guerras, sino que comunicaba el amor de Dios. Con humildad y sin riquezas materiales despertó el sueño de una sociedad fraterna.

Todos sabemos que los cambios profundos no pueden ser rápidos. Necesitamos ver la realidad del mundo con sus terribles estadísticas de guerra, hambre y migraciones forzadas. Necesitamos la conciencia de que esta realidad no es conforme al proyecto de Dios Padre para sus hijos. Necesitamos abrir caminos de amor y de justicia para que haya alegría y fraternidad.

El papa Francisco insiste en varios temas, que, si no cambian, impedirán que la humanidad avance para el bien de todos.

El 1° es el diálogo, que supone querer escuchar a los demás, saber plantear los propios ideales y elegir los caminos adecuados para conseguirlos. Sin diálogo está la guerra.

El 2° tema es la igualdad de todos y todas, en dignidad y derechos, no sólo en el papel y en los discursos, sino en la práctica sincera y eficaz. Sin igualdad entramos en el sistema del descarte.

El 3° tema es la economía. Cuando tiene como principal o única meta el dinero, se convierte en explotación de los pobres y en idolatría de la riqueza. Sin una economía sana cada vez habrá más pobres y más desigualdad.

Por último, el 4° tema, la política. Sólo tiene valor cuando está al servicio de todos, cuando, venciendo el afán de dominio, actúa con verdad, respeto y visión a largo plazo. Sin una política justa no se respetan los valores, no hay leyes justas en bien de todos, y se pierde el ambiente de paz y confianza.

Estos cambios, esta transformación de la humanidad hacia tiempos mejores, tiene que ser obra de todos. En Chile está la oportunidad de las próximas elecciones, en las que todos deberíamos participar responsablemente.

Pero para los creyentes está, además, nuestra confianza en Dios. Por esto, con palabras del papa Francisco, termino invocando al Espíritu Santo.

Ven Espíritu Santo, muéstranos tu hermosura reflejada en todos los pueblos de la tierra, para descubrir que todos son importantes, que todos son necesarios, que son rostros diferentes de la misma humanidad que amas. Amén.