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Nuestra esperanza firme en el Señor

Declaración del Comité Permanente del Episcopado Chileno ante la situación del Covid-19 en el país y en el mundo.

Fecha: Jueves 19 de Marzo de 2020
Referencia: 42 / 2020
Pais: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile

“Mantengamos firmes la confesión de nuestra esperanza,
pues quien hizo la promesa es fiel. Ayudémonos los unos a los otros,
para alentarnos en el amor y las buenas obras” (Heb 10, 23-24)


1. Invitamos a las familias y comunidades a colaborar con esperanza y responsabilidad en la puesta en práctica de las disposiciones que el Gobierno y las autoridades sanitarias están adoptando para enfrentar la pandemia del Covid-19. Es momento de actuar unidos, acoger las indicaciones de la autoridad, cuidarnos nosotros y cuidar a los demás, especialmente a los grupos de mayor riesgo.

2. Agradecemos la comprensión y adhesión a las medidas litúrgicas y pastorales que se han adoptado en las distintas diócesis para no exponer a las personas al riesgo del contagio. Sin perjuicio de estos cambios, lo importante es que la Iglesia permanece unida y orante, pidiendo la protección del Señor y la salud.

3. En efecto, para quienes creemos en Dios esta también es la hora de dar testimonio de nuestra fe. Hacia el Señor dirigen su mirada millones de creyentes en Chile y en el mundo. Especialmente en este tiempo de Cuaresma, encontrémonos con Él a través de la oración personal y en familia. También podremos unirnos a la celebración de la Eucaristía a través de internet, radio y televisión.

4. En nuestros hogares, la bendición de la mesa puede ser una oportunidad de agradecer a Dios por la vida y al mismo tiempo pedir por todos quienes sufren por esta emergencia mundial. También serán fuentes de paz en momentos de incertidumbre el rezo del Santo Rosario, la oración del papa Francisco, así como tantas otras plegarias tradicionales en nuestro pueblo. En cualquiera de sus formas, orar al Padre y pedir su gracia nos dará fuerzas para vivir el amor y la solidaridad con todos.

5. Además de ser tiempo de oración, Cuaresma también es tiempo de penitencia. Que estas circunstancias complejas que vivimos nos ayuden a tomar conciencia de nuestra pequeñez. Con la humildad de hijos e hijas muy amados por Dios, unamos nuestro sacrificio al de Cristo en la Cruz (Col 1,24) y confiémonos a su misericordia.

6. En la certeza de Jesús Resucitado, seamos portadores de esperanza en palabras, actitudes y gestos. Seamos promotores de esta convicción: siempre y a pesar de las dificultades, el amor de Dios puede más, nos anima y nos levanta. Contamos con María, madre de la esperanza y consuelo de los afligidos, que al igual que otros momentos difíciles de nuestra historia, es intercesora de la misericordia de Dios con nosotros.

EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE


En la solemnidad de san José, 19 de marzo de 2020.