Descargar Archivo (PDF)

Navidad 2018

Celebrar la navidad, con los pies y el corazón bien puesto en la tierra

Fecha: Miércoles 26 de Diciembre de 2018
Pais: Chile
Ciudad: Calama
Autor: Mons. Óscar Blanco Martínez

Textos: Is. 9, 1-3. 5-6/ Salmo 95/ S. Pablo a Tito 2, 11-14/ Lucas 2, 1-14

Buenas noches, bienvenidos y bienvenidas a celebrar juntos el nacimiento del Salvador.

1.- “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”.

Con estas palabras de los ángeles termina el evangelio que San Lucas nos ofrece en esta noche santa. Según el relato, el mensaje del Ángel a los pastores es la clave para leer desde la fe el acontecimiento del nacimiento de un niño en las afuera de Belén.

“En aquel tiempo”. con motivo de un hecho de la historia del Imperio romano, el censo de Augusto se lleva a cabo el propósito de Dios, que se inscribe en la historia del pueblo elegido. Es en Belén, la ciudad de David desde donde se desencadena la historia de la salvación. Es el acontecimiento de las paradojas. “Jesús el Salvador, el Mesías, el Señor” (Lc.2,11) y sin embargo su nacimiento se da en la pobreza, porque donde se pagaba no había lugar para ellos. El primer anuncio de la buena noticia es revelado a los pastores fuera de la ciudad, en las periferias, lejos del alcance de la sociedad dominante. En ese contexto y en ese tiempo “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, maravilloso consejero, Dios fuerte, padre y príncipe de la paz”. (Is. 9,5).

La lectura de los textos, nos pueden ayudar, sino caemos en la tentación de quedarnos en la letra. La forma de narrar el misterio es una forma más de lo indecible del acontecimiento. La encarnación no es un hecho puntual, sino una actitud eterna de Dios, que se encarna siempre en sus criaturas. Si en Jesús se hizo visible la presencia de Dios, debemos aprovechar esta ocasión para buscar en nosotros lo que descubrimos en él. No se trata de recordar lo que ocurrió en tiempos pasados, en otros seres humanos, sino descubrir que la presencia de Dios se da en mí, en el aquí y en el ahora, para vivir consciente de esa presencia. Lo que paso en Jesús y en su entorno está pasando en este tiempo y entre nosotros.

2.- “No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc.2,10)

No podemos pensar que hoy es noche buena para todas las personas, incluso las que conocemos. Ni todas las experiencias familiares, comunitarias y sociales están impregnadas por la alegría de la buena noticia del nacimiento del Salvador. No podemos caer en la ingenuidad de que en todas partes la navidad es motivo de paz, alegría y fraternidad.

Reconocer esta realidad hoy entre nosotros, no es ser pesimista, sino más bien, reconocer y contextualizar la navidad en nuestro tiempo, y ver que muchos tenemos la oportunidad de celebrar con gozo esta fiesta, pero para otros no es asi. La verdad es que tanto el gozo como la tristeza están presente hoy en nuestro tiempo y en nuestro mundo. Lo importante es celebrar esta navidad con los pies y el corazón bien puestos en la tierra.

3.- “Y esto les servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc.2,12)

Delante de nosotros también encontramos señales. El sufrimiento de tantos hermanos y hermanas que esperan de nosotros alguna respuesta. El dolor y la vergüenza en que se ha visto envuelta nuestra Iglesia hoy, por los abusos a menores, es señal que no ha sido Iglesia madre, como María, que acoge, escucha, cuida y promueve la vida, especialmente la de los más pequeños y vulnerables.

En nuestra sociedad están los que viven y se acuestan en pesebres, porque con sus ingresos no alcanzan para vivir donde se necesita pagar el arriendo, el agua, La luz, mantener el hogar y por eso viven en las periferias, como los pastores.

El temor y la inseguridad se han apoderado de nuestras calles y campos, especialmente en la región de la Araucanía, como señal de que no se ha respetado y respondido a las demandas adeudadas al pueblo mapuche.
La presencia de tantos hermanos y hermanas migrantes es otra potente señal que la paz y la justicia son el gran ausente en nuestro tiempo y en nuestro entorno.

Está creciendo de manera notable el número de personas vulnerables. Hombres y mujeres que se sienten solos, abandonados, desarraigados, sin apenas fuerzas para vivir. Personas que no pueden seguir el ritmo de la sociedad moderna y se sienten profundamente infelices y desatendidos.

4.- El Papa Francisco...

Frente a esta realidad, nos interroga el Papa Francisco: “¿Tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de quienes están a nuestro lado, o bien, preferimos soluciones impersonales, quizás eficaces, pero sin el calor del evangelio?¡ Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy!”. (Homilía Nav.2014).

¿Quieres dicha? ¿Quieres felicidad? Felices los que trabajan para que otros puedan tener una vida dichosa. ¿Quieres paz? trabaja por la paz. (Homilía. P. O’Higgins)

5.- “El pueblo que caminaba en las tinieblas vio una gran luz” (Is.9,1)

Éste es el secreto de la Navidad. No estamos perdidos en una inmensa soledad. No vivimos sumergidos en pura tiniebla. Dios está con nosotros. Hay una Luz en nuestra vida. La presencia de Dios en medio de su pueblo es motivo de liberación, de esperanza y alegría en el amor. Tanto nos ama Dios que ha puesto los pies y el corazón en nuestra tierra y en nuestro tiempo.

El desearles una Feliz Navidad es desearles la cercanía de Dios, el amor de Dios, la presencia de Dios en sus vidas; es desearles la providencia de Dios para sus necesidades, ese es mi mejor deseo para ustedes en estas fechas y les aseguro mis oraciones para que tales anhelos se cumplan.

Que la presencia de nuestra Madre Santísima, sea motivo de alegría y esperanza en esta Santa Navidad y nos alcance los beneficios y las bendiciones de su Hijo, el Salvador del mundo.

Feliz Navidad y que Dios bendiga a todos ustedes.

+ Óscar Blanco Martínez
Obispo de Calama